Mi tiempo, mi vida, mis sueños; yo he sido dueña de todo , y no he tenido nada. Indignada, inconforme, enojada, cuanta más edad más enojo, cuanta más verdad mucha más rabia. Así caminé, misántropa de clóset jugando a amar el folclor, anduve, a decir verdad no se por cuanto recogiendo vestigios de esplendor ajeno pero con el cual hallaba consuelo. El día que amanecí al lado de ti, el día en que solté los párpados y despeine las hojas de entre la tierra y encontré tu mano, respire tu aliento, el momento en que cerré los ojos de nuevo y lo supe; que no necesitaba verte, si tu regazo me envolvía con fuerza, entendí que no necesitaba, no necesito, recorrer tus seguramente equilibradas facciones si yo así te quiero, así a oscuras así a ratos, mis ratos, que si son cortos , que si son largos, son de tus labios para los míos. Así distante, así constante, justamente así es como te quiero.