Un café avec: Isabel Arbós
Cosmopolitan, Kosiuko, Scombro. Estas son solo algunas de las marcas para las cuales Isabel Arbós realizó campañas. Con tan solo 18 años -
très jeune!-, está triunfando en el modelaje. “Desde chica sabía que iba a salir en algún lado” afirma. En un Starbucks del barrio de Palermo, con dos cafés de por medio, nos cuenta de su vida.
“Mi infancia fue bastante feliz, yo siempre desde chica sabía que iba a ser famosa, que iba a salir en algún lado.” Cuenta Isabel al ser cuestionada sobre su infancia “Empecé con castings muy de chica, castings para publicidad. Incluso llegué al call-back de Beldent y Coca-Cola, pero no pasé de eso. Mi papá es director de publicidad, pero nunca me quiso meter, me quería apartar. Seguramente no le gustaba el ambiente.” dice que su padre no estaba de acuerdo cuando ella comenzó su carrera como modelo, pero al día de hoy la acepta y la apoya “Yo siempre supe que sin tener ningún talento en especial que iba a llegar a algún lado. Hice teatro mucho tiempo, durante 5 o 6 años, y lo abandoné por el colegio. Siempre fui muy tímida. Muy reservada, vergonzosa; por un lado sabía que daba para más, pero por otro me sentía menos que los demás. Yo misma me tiraba para atrás.”
Luego de un par de sorbos a su Capuchino, procede a contar sobre sus inicios en el modelaje. “Comencé a modelar a los 13 años, la historia es así: iba al médico con mi hermana, llegaba tarde, y nos paró un fotógrafo. Me dijo que tenía cara de modelo y me pasó una agencia, así que fui. Pero lo que pasó es que yo no llegaba al metro setenta de altura ya que era chica; cuando pegué el estirón me presenté en otra agencia ya que el dueño quería conocerme. Era Nacho Viale, hermano de Juana Viale, y me tomaron. Ahí hice mis primeros trabajos, el primero para Scombro. En 2014, un año después, esa agencia se fusionó con la primera a la que había ido yo, en la cual no había quedado. Por problemas entre los dueños, las mismas se separan y luego de eso entré en la agencia Piñeiro. Finalmente me pasé a Mayger Models, que es donde estoy por ahora, y estoy considerando unirme a Pink ya que me solicitan de ahí.”
¿Cómo funciona una agencia de modelos? Isabel lo explica: “La marca llama y dice “quiero una modelo de pelo castaño y ojos claros”, por ejemplo; ahí mandan algunas chicas que cumplan con la referencia para que la marca elija, y quizás te mandan de entrada o hacen un casting con otras agencias. Es muy difícil quedar a veces. Son castings a los que van un millón de chicas.”
Al preguntarle por su campaña favorita, nos cuenta acompañada de una historia muy divertida: “La campaña de Scombro, en Bariloche. La pasé muy bien. Fue una semana allá y me hice muy amiga de una modelo que es Brasilera, fue una linda experiencia.
El día de la sesión teníamos que ir a una montaña que quedaba como a 2hs, e íbamos en auto. El conductor, el dueño de la marca, estaba cansado de escucharnos hablar, y para colmo se pinchó una rueda. Pudieron arreglarla después de un rato, y llegamos a una especie de parador; las tres modelos teníamos que ir al baño, pero no nos dejaron ir ahí y nos echaron. Entonces llegamos al monte, y no aguantábamos más, así que tuvimos que hacer entre las plantas con todos los turistas mirando. Después tuvimos que salir a sacarnos fotos y hacernos las lindas cuando nos habían visto haciendo eso.”
Isabel también tuvo sesiones para varias revistas, y su favorita fue la de Para Ti, “Hubo muy buen trato. Muy buen trato.” Dice, y resalta lo bien que la pasó y el shock que se llevó al verse en una revista por primera vez “No lo podía creer. Pensaba “wow, estoy en una editorial y voy a salir en una revista”. Cuando la compré y vi la página me quedé asombrada. Era la primera vez que me veía así, y mi abuela casi se pone a llorar. Ella de chica compraba Para Ti, y ahora una nieta suya aparecía en ella; fue un momento de mucha emoción.”
Otra colaboración fue en Clarín Mujer, donde si bien no se sintió tan cómoda, fue su primera portada “En Clarín Mujer fui la tapa. Fue increíble. No lo podía creer… pero hubo un percance con la estilista, porque era algo obsesiva con algunas cosas; se ponía pesada por problemas de iluminación, y la culpa recaía en mí. Pero hay que bancársela, siempre puede tocarte alguien así. Me han tocado un montón.” Ya acostumbrada a la gente del ambiente, ella decide no darles mayor importancia cuando se descargan con ella por problemas ajenos.
Su sesión para Givenchy, en la importante revista Cosmopolitan, también califica como una de sus favoritas “Estaba empezando a tener producciones más importantes, y me llamaron y me dijeron que tenía una sesión para una revista. Era en el hotel Sheraton, no sabía ni para qué revista era. Llegué y estaban todos en una sala reservada para nosotros, desayunamos, y nos dirigimos a la Suite Presidencial. Yo tenía 15 años y no entendía nada. La maquilladora me halagó, eran todos muy buenos, muy buen ambiente. Con esa maquilladora al día de hoy seguimos en contacto, nos hicimos amigas. Ella maquilló a Luisana Lopilato para su casamiento, y me toma de modelo a veces para los cursos que dicta. Me dijeron que era para Cosmopolitan, y en el momento no sabía que era una revista de moda importante. Y cuando salieron las fotos no lo podía creer.”
Si tiene que elegir entre pasarela o sesiones de fotos, elige las sesiones “Es más llevadero y el desfile me pone nerviosa.” Trabajó en varios desfiles, incluso participó del Buenos Aires Fashion Week “Todo es muy rápido, no hay tiempo para nada. Tenés que estar preparada. A veces los zapatos no son de tu talle, porque se confunden. Hice varios desfiles pero empecé a decir que no porque no me gusta mucho. Es mucho tiempo. Se me complicaba con el colegio, llegué a quedarme libre.”
“En segundo año estaba con las faltas al límite y presenté los certificados de trabajo, firmados por mi manager. Las directoras dijeron que no eran válidos por “ser modelaje”, ya que para ellas no contaba como trabajo. Finalmente se solucionó, pero casi quedo libre”. Y este no fue el único problema que el modelaje le trajo.
“Modelar me alejó de algunas amistades. Cuando empecé se generaron problemas, y mis amigos me decían “no nos ves porque sos modelo, o mira como camina la modelo, o no comés porque sos modelo”, todas cosas así. Me fui alejando de ese grupo y formé otro, que es lo mejor que me pasó en la adolescencia. Somos muy unidos.
También me trajo problemas con los profesores. Mi tutora me llamó y me dijo que tenga cuidado porque en la sala de profesores me nombran con envidia, por ser modelo … mi profesora de gimnasia me odia. Me hizo llevarme la materia previa. Hablaba mal de mí con las preceptoras, y me decía que yo soy creída y me insultaba. Una vergüenza… “
A pesar de todo, Isabel Arbós tiene como meta siempre superarse a sí misma. Y no deja de sorprenderse desde la primera vez que se vio en la vidriera de un local “Volviendo de una salida a las 4am sola por la calle, me acordé que cerca había un Scombro y me fui a fijar. Estaba todo cerrado y oscuro, me asomé por la ventana y dije “wow, estoy en la vidriera”. Volví de día con mi hermana y me sacó fotos. Había unas chicas en el local con las vendedoras y me preguntaron por la campaña. También me llegaron fotos de gente de Pinamar y Mar del Plata, donde había una gigantografía mía. Comenzaron a pararme por la calle porque la gente me reconocía, no lo podía creer.”
A pesar de todo el glamour que conlleva el ámbito del modelaje, ella sigue siendo una chica de secundaria con problemas ordinarios como materias e inseguridades como todos “Soy tan cambiante…” afirma “Soy muy sensible. Tímida, insegura… si entro en confianza soy muy graciosa, tengo muy buen humor. Todos dicen que antes de conocerme asumen que soy malhumorada o creída, por mi cara.”
Por último, habla sobre una campaña muy importante para la marca Kosiuko, donde tuvo que lidiar con algunos problemas técnicos “Hacía 40 grados y estaba con la colección de invierno. No había aire acondicionado y se había roto el ventilador. Estuve muchas horas haciendo fotos, y la asistente tenía que ir y limpiarme el sudor todo el tiempo.”
A pesar de su pasión por la moda y el modelaje, Isabel describe su estilo cotidiano como casual, y espera poder estudiar medicina en el futuro. Sin embargo, por el momento, disfruta su último año de secundaria y continúa haciendo campañas.