alanadecksheimer:
langdonn:
“No puedo contradecirte” replico asintiendo, tenía toda la razón, afuera el ambiente era muy distinto, ya no eran profesores y no tenían que cuidar de nada que pudiesen decir. Escucho con atención la respuesta y sonrió, le agradaba oír aquello, cada persona tenía un motivo distinto, una razón por la cual habían llegado allí y era interesante conocer lo que pensaban los demás, aquello que en cierta forma los motivaba. “Comprendo… Aunque eso también te ha ayudado supongo, de lo contrario no habrías tenido los resultados que tienes ahora.” agrego frunciendo sus hombros.
“Soy amable pero soy mujer y cuido de mis zapatos” dijo con una sonrisa socarrona. “Oh señor de los cientos de zapatos, disculpe usted por ser tan quisquillosa.” bromeo de vuelta ante su comentario. Entro en el taxi y cruzo con delicadeza sus piernas. “¿Tú eres natal de New York? perdona si hago muchas preguntas y si soy una entrometida de mierda.” expreso sonriendo con falsa ternura. “Pero me gusta saber con quien estoy.” pasaron unos minutos y al estar bastante cerca del lugar no tardaron en llegar. “Llegamos mi Querido Langdon, ¿estás listo para saber lo que es una buena fiesta?” una sonrisa coqueta se dibujo en sus facciones.
Subio al taxi aún riendo por el tema de los zapatos, tenia que admitir que siendo otra ocasión estaría maldiciendo por cada paso que daba, pero a la final no era tan malo.
— Soy natal de New York, estuve viviendo los últimos años en Honolulu, Hawaii, algunos temas de negocio me estaban entreteniendo, pero generalmente me la paso viajando por todos lados, cerrando negocios o viendo avances de proyecto, generalmente en cada visita me dan proyecciones nuevas y eso es lo que me interesa...no te preocupes, todos los datos de mi curriculum son verdaderos. — Alzo unos de sus hombros con diversión. — No te pregunte a ti ¿por qué te gusta enseñar? Me han dicho que cantas asombroso. — Al ver que habían llegado a su destino luego de un rato, pago al taxista antes de salir y tender la mano a la mujer para ayudarla. — Estoy bastante listo, Alana.












