En las playasde Atlantic City, allá por 1929,Sam Fosterofrecía gafas de sol aquien pasara. Eran baratas, simples,casi un recuerdo de verano.
En las playasde Atlantic City, allá por 1929,Sam Fosterofrecía gafas de sol aquien pasara. Eran baratas, simples,casi un recuerdo de verano. plasticocomún, lentes oscuros y poco más. loúnico que importaba era que funcionarany que costaran poco. nadie hablabatodavía de diseño de gafas de sol:el objeto resuelva una molestia con elSol y se acababa ahí la conversación.













