VOLVIENDO AL CREADOR (#wtsedevo #Argumento Axiológico)
Enséñame buen juicio y conocimiento, pues creo en tus mandamientos.
- Salmos 119:66
En tiempos donde la diferencia entre el bien y el mal es relativismo puro, donde reina el posmodernismo y los valores están en decadencia es menester luchar por verdades absolutas con un fundamento sólido. La moral es la disciplina que se encarga del estudio de la moral y los valores. Pero, ¿De dónde surge la moral? ¿Qué o quién determina que está bien o mal? ¿Cómo entender lo que es moral o inmoral?
Doug Powell escribe:
“Algunos filósofos como Platón se preguntaron si Dios es el fundamento de toda la moral. Una primera posibilidad es que la moral no sea otra cosa más que la opinión de Dios, o su propio arbitrio. Esto significaría que las cosas son buenas o malas simplemente porque Dios dice que lo son, y que lo que es bueno bien podría haber sido declarado malo. Por consiguiente, los preceptos morales son arbitrarios y no tienen fuerza ni pueden imponer obligación real. Otra posibilidad es suponer que Dios conoce el bien, porque la bondad tiene existencia fuera de Él. Esto implicaría que Dios da cuenta de sus actos ante una ley fuera de él. Según esta visión, Dios no sería soberano y sería muy diferente del Dios que se reveló a través de la Escritura. La moral tendría una procedencia impersonal, lo cual equivaldría a perder el atributo de la autoridad. En cualquier caso, la postura objetiva se encuentra en una situación difícil. ¿Será así? ¿Serán estos los únicos dos escenarios posibles?
Existe una tercera posibilidad que da respuesta a ambas objeciones y demuestra que el objetivismo moral es reflejo de la naturaleza de Dios. La bondad no está fuera de Dios ni tiene autoridad sobre Él; más bien, todo aquello a lo que llamamos bueno pertenece a la naturaleza de Dios. Sus preferencias son una extensión de su naturaleza, no una decisión arbitraria. Como su naturaleza no cambia el fundamento de la moral es la propia naturaleza de Dios”.
Escrito lo anterior, podemos darnos cuenta que el bien moral proviene de la misma naturaleza de Dios y es entonces que llegamos a la misma resolución que la escritora Mary Shelley autora de la novela gótica Frankenstein donde relata cómo el científico Víctor Frankenstein crea un monstruo el cual para su sorpresa muestra un carácter dócil, es un ser amable, educado y bondadoso. Al pasar del tiempo este ser observa el corazón humano y se pregunta ¿Por qué si Dios creo perfecto al ser humano este se corrompió? ¿Por qué este tiende al mal? ¿Pro que un ser creado a la imagen de Dios es tan hostil, hipócrita, insensible, astuto, indolente y demás? Y es entonces, que llega a una resolución y se dice para sus adentros: “Solo una cosa pudo llevar al hombre creado a imagen de Dios al presente estado de depravación… el haberse alejado de su creador”.
Así pues, en el mismo tenor podemos adquirir conocimiento y buen juicio (Salmo 119:66) a través de la Palabra de Dios. El hombre es inmoral por sí mismo, su corazón tiende al mal, tiene una inclinación a la corrupción, y es por esta razón que necesita volver a su creador, necesita ser regenerado, día a día necesita de la providencia de Dios para sujetar su vida a la voluntad de Dios. Es cierto, es verdad, somos inmorales por naturaleza, pero a menos que volvamos a nuestro creador y tengamos comunión con Él, siempre tenderemos al mal porque la esencia misma del bien de desprender y parte de Dios.
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Serie devocional: ARGUMENTO AXIOLOGICO (#wtsedevo #Argumento Axiológico #Moral #Lunes)
Publicado por: Jessie Sauza //Walk The Same Español.
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