Un día me enamoré de una chica casi perfecta; era guapa, inteligente, simpática, buena persona y sobre todo perdió la puta razón por mi. Su único defecto: le tenía miedo al amor. Yo siempre he sido la clase de chica que ama sin medida, que se deja caer en el amor, llena de cicatrices pero sin ningún ‘hubiera’ sobre la espalda, y ella no fue la excepción. Cada día yo me entregaba más y más a ella, y ella sin saberlo se estaba regalando a mi. Un día, sentí que ya no éramos dos, sentí que era tan perfecta nuestra simbiosis que nos hicimos una, si yo saltaba ella saltaba, si ella reía yo reía... y por primera vez tuve miedo. Lo que vino después de ese día, fue una serie de infortunios que nos trajeron aquí hoy. Durante ese eterno proceso del fin, nunca dudé de la magia y la magnitud de ese amor; hasta que un día, sin previo aviso, apereció alguien de su lado de la roto. La duda me comía viva, sólo era una silueta, sin rostro, sin cuerpo, sin voz, sólo la silueta y un nombre. Fueron noches enteras de imaginarla, guapa, bajita, delgada, apiñonada, buen cuerpo, sonrisa perfecta, cabello lacio, largo... cada vez que la imaginaba era mas guapa, y yo cada vez más me acercaba a no serlo ni un poco; competía con la definición exacta de perfección. Así que cada vez era mucho más pequeña. Un día cuando decidí mandarlo todo a volar, cuando corté su pedazo de la foto y me deshice de la idea de la chica perfecta, todo comenzó a tomar su lugar. ¿Les ha pasado que ven algo que nunca habían visto y saben que es eso que estaban buscando? No hay explicación ni lógica, nadie te lo dijo o te lo insinuó, es una posibilidad de 1 en un millón, pero lo sabes. Pues eso pasó con la chica perfecta, deslizando en Tinder vi a una niña tan equis que por alguna razón llamó mi atención, ‘GA’ que nombre tan raro; morena, cabello negro, largo, sin forma, nariz de Rodolfo el reno, mirada embustera, sin indicios de buen cuerpo, y entonces lo supe, ella era la que me había robado tu amor. Ahora entiendo porque nunca logró enamorarte, definitivamente no es el tipo de chica que te gusta. Y de pronto a las 2 de la mañana brilló más que nunca el sol, y sus rayos me calentaron, y me reí tan fuerte que las migajas de mi corazón vibraron, y llegó la primavera a medio invierno, y mis ojos recuperaron ese brillo tan suyo. Y me di cuenta que si te mereces despertar a diario con esa nariz tan fea frente a tu cara, porque cuando alguien hace tanto daño a la chica que la ama, tiene que pagar por ello, y quizá yo me merezco despertar sola, pero al menos nunca titubearé al decir ‘Teamo’.