svbreviviente:
Solo pudo mantenerse con la respiración contenida mientras observaba la escena, nunca había visto a una de esas cosas tan de cerca y era mucho más desagradable de lo que se había imaginado. Ya le habían dicho antes que debía aprender a defenderse, portar algún arma, pero Aren sabía que no estaba hecho para eso, no tenía madera de cazador, ni de asesino, mucho menos de un sobreviviente y por eso era una suerte que hubiera nacido en la familia que estaba, gozando con los privilegios de poder depende de otros para su cuidado. Pero no tenía idea de dónde estaban sus guardias y la aparición del chico había sido toda una bendición. Finalmente pudo soltar aire, manteniéndose aún contra aquella fachada como si su vida dependiera de ello y cuando encontró la voz fue que habló. — No le diste la oportunidad — se llevó una mano al pecho, tratando de controlar el movimiento desbocado de su corazón. — Y por eso te agradezco, ¿Cuál es tu nombre? —
Parecía que debía ayudar al chico a llegar a un lugar seguro... dejarlo a su suerte era dejarlo en un juego que pronto podría perder. Guardo su daga en su bolsillo y se acercó al contrario sin quitarle la vista de encima. -Lionel.- soltó con un tono seco de voz, para después sostener la cara del chico y mirar bien que no tuviera algo raro por ahí, una mordida quizás. -Es verdad, no te ha atacado...- tomo un momento y suspiro. -¿A donde quieres llegar? Te puedo ayudar, soy Cazador y créeme que corriste con mucha suerte que llegará, creo que corrimos con suerte de que aun ni había dejado mis cosas en la casa.- Aun cargaba con todo lo que usaba cuando salía de expedición y aquello le daba minutos valiosos.









