Joy | The Cruciamentum (2/2)
Odayle cruzaba el bosque en una rápida carrera, apartando las ramas y saltando los árboles que habían caído tras alguna pasada intensa tormenta. La luna brillaba en su esplendor en un cielo estrellado y, de vez en cuando, una bandada de estornino pintos alzaba el vuelo ahuyentados por la desesperada pugna de aquellos cuatro forasteros.
DawnSummers, Thomas y Nathan Stevens junto a Odayle Rodgershabían llegado a aquél bosque a las afueras de Nueva York con una sensación de desasosiego; y es que una cosa era dar con Joy en un polígono industrial abandonado o en un campo con cuatro granjas aquí y allá y, otra muy distinta, era dar con ella en aquella espesor de árboles y abundante fauna a esas horas de la noche.
El tiempo jugaba en su contra y el terreno también.
Llevaban media hora de marcha ligera cuando, a lo lejos, un rugido les marcó el camino.
Odayle echó a correr como si de repente acabase de recordar por qué estaba allí: Dawn la había llamado explicándole que Joy había desaparecido; creían haberla localizado y no le vendría mal la ayuda.
Por supuesto, Rodgers no se lo pensó. Apreciaba a Joy. Esa adolescente en apenas unas horas la había hecho sentir más humana de lo que se había sentido en mucho tiempo. Y para alguien que tenía los días contados, eso no tenía precio.
Frenaron de golpe porque Odayle frenó de golpe. No porque le faltase el aire, que también.
La carrera les había llevado hasta un claro que parecía estratégico. Un círculo de nada rodeado de altos árboles que parecían guardarlo.
Thomas apartó ligeramente a Nathan para adelantarse. Aún intentaba normalizar su respiración cuando lo que vio hizo que su ritmo cardíaco se disparase aún más.
En el suelo había un agujero. De la clase de agujeros que se marca un asesino con una pala para enterrar el cadáver dónde nadie pueda encontrarlo. Pero aquél agujero tenía un ataúd. No había sido un acto precipitado, sino premeditado.
Era una tumba y, el ataúd, estaba vacío.
—Estaba aquí —Dijo Odayle, agachada junto a la tierra. Pasó la mano por los arañazos que había en la tapa del ataúd. Joy había tenido que salir de allí a base de persistencia y agonía.
Thomas pasó de largo a Rodgers con la vista fija en la tierra húmeda. Había un rastro.
Se aferró a su cuchillo y sin esperar a nadie, echó a correr otra vez hacia los árboles.
Aunque era más de medianoche, la zona no se encontraba del todo a oscuras. La luz de la luna bañaba el bosque, colándose entre los árboles. Lo único que escuchaba Joy, era su propia respiración. La oscuridad del tronco hueco en el que se había escondido, le permitía recuperar un poco el aliento. La última pelea la había dejado a las puertas de la inconsciencia. Debía mantenerse lúcida. Sino cosas horribles pasarían.
Tenía el hombro dislocado a causa de la caída del árbol donde había estado escondida horas antes. Se apartó el sucio pelo del rostro con una mano a un más sucia y apretó los dientes antes de realizar un movimiento brusco, encajándoselo de nuevo. Las lágrimas de dolor asomaron a sus ojos pero rápidamente absorbió por la nariz todo el pesar que sentía. Matthew, el vampiro que habían asignado para su Cruciamentum, no debía estar lejos.
Contuvo la respiración al escuchar unos pasos y se mantuvo agazapada en su hueco, tapándose incluso la nariz y la boca con la mano para que su respiración no la delatase. Se veía totalmente incapacitada para luchar contra él de nuevo. Matthew medía casi dos metros y, en vida, había sido un motorista. Su constitución gigantesca le daba un aspecto temible. Si volvía a enfrentarse a él, no lo contaría. No a menos que se recuperase un poco. Ella no lo supo, aún escondida allí, pero quien pasó justo por delante de su escondite a toda velocidad fue Thomas Stevens, perdiéndose en la lejanía.
Mientras tanto, Dawn observaba el agujero por el que su sobrina había tenido que salir a base de uñas y golpes. Y la sangre se le quedó congelada en las venas. Si culpaba a alguien, no era al Consejo o a quien fuese que tuviera a Joy sometida a esa brutal prueba. Culpaba a Buffy. Si Buffy no hubiera permitido que su hija abrazase esa clase de vida, estaría tranquilamente en casa, haciéndose trenzas y viendo alguna serie de adolescentes.
— Are you gonna run like your brother? — le preguntó a Nate, que estaba agachado en el hueco.
— I am not that dramatic — respondió el rubio, analizando con su ojo crítico todo lo que le rodeaba— . The mud is still warm. Maybe three hours since she got out.
A lo lejos se escuchó un aullido. Dawn, que iba armada con una escopeta, se volteó sobre sus talones para encontrarse con un hombre lobo a escasos metros de ellos.
Oday se incorporó. Desenvainó su espada de ángel y jugó un poco con el mango.
—Nathan, go get your brother. Dawn and I will deal with him.
Las probabilidades de que aquél hombre lobo fuese el que había secuestrado a Joy eran muy pocas. Esa cosa solo estaba allí para entretenerlas, para evitar que llegasen hasta la sobrina de Dawn. Por lo tanto, había alguien más en esos bosques con ellos.
—So? What are you waiting for? Is there not enough meat for you here, puppy?
El poderoso gruñido del lobo y como abrió la boca enseñando sus afilados colmillos fue evidencia de que tenía toda su atención. El animal avanzó a zancadas hacia ellas. Odayle lo esquivó echándose al suelo y con una voltereta. La escopeta de Dawn no le mataría, pero le haría daño. El suficiente para ralentizarlo.
Mientras tanto, Thomas Stevens estaba dando vueltas sobre si mismo, mirando a un alrededor que le parecía el mismo. Todos los árboles se le antojaban iguales. Las ramas, los hierbajos.
—Come on, you filthy bastard! Show yourself!
Una rama rompiéndose tras él le alertó. Se giró y levantó el brazo, parando el puñetazo de quién a primera vista le pareció Arnold schwarzenegger. Pero aquél era un poco más feo y estaba un poco más muerto.
Los ojos de Tom vagaron entre el castaño verdoso y un negro opaco varias veces.
—Where's Joy? —Hizo más fuerza con el brazo para apartar el del vampiro y le arreó un puñetazo con el otro. Apenas consiguió girarle la cara; y eso que él tenía más fuerza que la media.
Matthew sonrió. En vida, se había visto en vuelto en varias peleas de bares por lo que su nariz se presentaba bastante más achatada de lo normal.
—Hiding —respondió con sinceridad absoluta—. Now it’s my turn.
Alzó una de sus gigantescas manazas y golpeó a Thomas con tanta fuerza que salió volando hasta chocar violentamente contra uno de los árboles.
—Kitty, kitty, kitty…. —canturreó, volteándose sobre sus talones—. Did you call your friends, kitty? That’s not fair. I thought we were having fun…
La voz le llegó desde muy lejos pero Joy se encogió aún más en sí misma, abrazándose las rodillas contra el pecho. No tenía ni idea de a qué se refería el vampiro con “friends” pero, definitivamente, no pensaba salir del hueco para averiguarlo.
Mientras Nathan seguía los pasos de su hermano, Dawn cargó su escopeta y disparó. La bala apenas le hizo cosquillas al licántropo que se abalanzó sobre ella, intentando propinarle un zarpazo. Hacía mucho que no entrenaba en condiciones. Salir a correr en las mañanas era lo único que la mantenía en forma pero Dawn recordaba lo básico: defensa y ataque. Así que dio una voltereta en el aire, pasando por encima del lobo para caer justo detrás de él y hundirle la escopeta en la herida del balazo. El animal aulló, girándose tan bruscamente que la golpeó pero ella ya se lo veía venir por lo que utilizó la fuerza de su ataque para contraatacar, atizándole una patada en una de las patas. Calculó lo suficientemente bien como para romper el hueso.
Nate estaba escuchando una voz en la lejanía y, cuando vio a su hermano tirado en el suelo, corrió aún más deprisa y saltó. Saltó sin pensar a la ancha y gigantesca espalda de quien suponía, y con razón, que era el enemigo y se pegó a él como una lapa.
—Who am I? —le preguntó, tapándole los ojos mientras ajustaba bien las piernas desde atrás entorno a su cuerpo.
Antes de que el vampiro pudiera arrancárselo de la espalda, Nate sacaba un puñal de plata y se lo clavaba con todas sus fuerzas entre los omóplatos. El vampiro gritó de dolor, echando una manaza hacia atrás y cogiendo a Nate por la cabeza, lo tiró contra su hermano.
Odayle había oído y visto el momento en el que Dawn le rompía una de las patas al animal y ya había echado a correr hacia allí, por la espalda de Dawn.
Esperó a que el animal se irguiese como si de un hombre se tratase con las zarpas abiertas y se lanzó al suelo de rodillas, deslizándose hasta quedar prácticamente entre Dawn y la criatura. Le hundió la espada de plata en el vientre y rajó hacia abajo, abriendo un boquete tan grande que se le salieron las tripas.
Se sentó de culo y le dio una patada con la planta de la bota, estirando a la vez de la espada.
El hombre lobo cayó de espaldas y ella se levantó, limpiándose la sangre que le había salpicado. Miró a Dawn.
—You're quick. I like you. Not that you didn't know that already —Se giró, mirando hacia los árboles al oírse un grito de dolor.
Podían ser los gemelos, o podía ser alguien más. Se inclinaba por alguien más. Los dos jóvenes no tenían una voz tan grave.
Cuando Matthew lanzó a Nathan y éste chocó contra su hermano, fue en el momento en el que Tom había logrado incorporarse. El golpe fue importante, pero la rabia era todavía mayor que el dolor.
—Son of a bitch —Cogió a Nate del brazo para ayudarle a levantarse— Are you o..
No pudo acabar. El vampiro le cogió por el pelo como si fuese una bolsa de la compra y lo soltó contra un árbol. Le dio un puñetazo con todas sus fuerzas, que eran muchas; pero Tom se agachó a tiempo. El puño del vampiro dejó un boquete en el tronco.
Tom le hizo un barrido y se le puso encima. Había perdido el cuchillo en la caída por lo que se valdría de sus propias manos; le atizó un puñetazo, y otro. Y otro.
—Do not... Touch... My brother!
Nate se había puesto en pie. Su cuchillo aún estaba clavado en la espalda del vampiro por lo que corrió hacia él y tiró del mango, en un intento por rajarle la espalda. Apenas había hecho eso cuando Matthew agarró a Tom por la cabeza con una mano y tiraba de la cabeza de Nate con la otra. El cuchillo saltó de su espalda justo cuando chocaba un cráneo contra el otro como si fueran un par de cocos. Los gemelos cayeron al suelo, inconscientes.
—Yeah well —decía Dawn, sintiendo que sus articulaciones le restiraban por todas partes—. I need some training. In case you are interested…
Le guiñó un ojo y ambas echaron a correr por donde habían visto marchar a Tom y Nate. Sin embargo, se encontraron antes con el vampiro. Éste arrancó un tronco del camino y lo utilizó a modo de bate para golpearlas. Ambas salieron despedidas en el aire hasta chocar contra los árboles. Dawn fue alzada con tanta fuerza que su caída fue mayor: atravesó varias ramas antes de que su espalda chocase contra el suelo y se hiciese trizas.
Odayle parpadeó. Todo le daba vueltas, no conseguía enfocar la vista y confirmar su sospecha; aquello que brillaba a unos metros de dónde ella se encontraba, tirada en el suelo boca abajo, era su espada.
Sentía un dolor tan agudo que no encontraba fuerzas para tomar esa bocanada de aire que le faltaba. Estiró los dedos tanto como pido, intentando alcanzar su arma. Y estiraba los dedos porque no podía moverse. Ni respirar. Ni enfocar la vista.
Seguramente se debía a la gruesa rama que la había atravesado de lado a lado. Pero extrañamente, otro sentido se había agudizado; el del oído. Porque oía los pasos del vampiro como si fuesen tambores.
El hilillo de sangre apenas asomaba entre sus labios cuando notó un tirón de pelo. Matthew la "arrancó" de la rama y volvió a tirarla al suelo, quedando esta vez boca arriba.
—You little bugs —Sonrió— That's all you are.
La rubia parpadeó. Y pudo enfocar la mirada, aunque no era la imagen que le hubiese gustado ver. ¿Se podía ser más feo?
—You're disgusting —Le espetó al verle acercarse. Dejó que la cogiese por la pechera para estar a la altura de su cara y darle un cabezazo. Cuando la soltó, cayó sobre una rodilla y de la bota se sacó una segunda espada que le clavó a Matthew en el muslo.
—What is this? —preguntó Matthew, arrancándose la espada—. A little knife? Bugs and their sharp objects....
En un rápido movimiento, le clavó la espada a Odayle y la empaló contra un tronco, incapaz de moverse.
Dawn estaba intentando levantarse cuando la vio. La cabeza le daba vueltas y los oídos le pitaban pero la reconoció. Se acercaba todo lo rápido que podía, demacrada como estaba, con la ropa hecha jirones. Joy corría hacia Matthew con lo que parecía, una estaca hecha a toda prisa. Sin embargo, antes de que pudiera clavársela, el vampiro se giró, atrapándola por el cuello.
Joy sentía que le faltaba el aire mientras le mantenía la mirada a Matthew.
“This card is about putting yourself in an uncomfortable position in which fighting will not help you,” había dicho Billie. “Instead, you must simply let go, understanding you cannot win.”
Eso era. La gitana había sido clara. Aceptar que no podía ganar. Pues bien, no podía. Estaba herida, cansada y asustada. Retrasar lo inevitable sólo provocaría más diversión en su enemigo.
“You must simply let go.”
Sus brazos cayeron a ambos lados de su cuerpo, rindiéndose. El gesto pilló por sorpresa al vampiro pero no lo dejó escapar. Uno no cuestiona los regalos que otorga el destino. Cuando sus afilados dientes traspasaron la piel, Joy ahogó un grito y su primer impulso fue luchar, defenderse. Pero él la tenía bien sujeta contra su cuerpo, como si quisiera que ambos se fusionaran en uno solo.
Joy vio muchas cosas en la oscuridad infinita de sus párpados. Vio a su madre reír, un particular día de verano. Vio a su hermano, acurrucándose a su lado en la cama durante una terrible tormenta. Vio a su tía sentada en el suelo del salón, frente a Dorian y Denise, quienes prestaban mucha atención al cuento que les estaba leyendo. Vio a sus primos, persiguiéndola entre risas con unas pistolas de agua. Y se vio a sí misma, muriendo, por encima de su propio cuerpo.
Lo primero que vio Tom al despertar fue el perfil de su hermano. Había oído el latido de su corazón, fuerte, sano a pesar de todo. Llamándole.
Sí, era como eso que se decía sobre la "conexión" entre gemelos por haber compartido útero. Por eso, aquella aventura de intentar vivir cada uno su vida no había salido demasiado bien. Por eso cuando Nathan le llamó aquella noche pidiéndole ayuda, él ya sabía que algo no iba bien. Lo sabía porque le había dolido la boca del estómago todo el día, como si se le hubiese metido un mal presentimiento con forma de machete y le hubiese estado rajando las tripas todo el día.
No, no despertaron a la vez por casualidad. Se llamaron. Por muy poético que sonase; era así.
Luego, y todo con el mareo que tenía encima, vio a Dawn sentada con una expresión del más vívido horror.
Así que miró hacia dónde miraba ella.
El ceño de Tom se frunció y parpadeó, como si no pudiese entender lo que estaba viendo. La rubia que se les había unido a la aventura en el último momento estaba desangrándose contra un árbol y Joy... Joy estaba sostenida en el aire, como si flotase. Pero no. Sus pies no tocaban el suelo porque el vampiro la tenía levantada. Y, además, estaba bebiéndose su sangre.
"Why are you a hunter?" "Because I'm good at it". Recordó la conversación en el coche con Joy; como formuló aquella pregunta con una genuina curiosidad en los ojos y una preciosa sonrisa en los labios.
Thomas miró a su hermano, y Nathan le miraba a él. Los dos se levantaron.
No tuvieron que decirse nada, no hizo falta. Los dos echaron a correr.
Nate hacia la estaca que había caído cerca de los pies de Joy, y Thomas hacia la espalda del vampiro.
El rubio se deslizó en el suelo, cogió la estaca y se la lanzó a su hermano que ya saltaba hacia Matthew. La cazó al vuelo y con un grito, se la clavó en la espalda con todas sus fuerzas. A la altura de su corazón.
El vampiro no tuvo tiempo para nada más que abrir los ojos porque, un segundo después, estaba reduciéndose a polvo.
¿Era eso morir? ¿Era eso dejarse ir? Porque, para estar muerta, el otro lado estaba repleto de voces conocidas.
Joy quiso moverse pero las articulaciones le pesaban un quintal. A su alrededor, captaba retazos de conversaciones. Estaba muerta. Debía estarlo. Había hecho lo que Billie Noir le dijo: dejarse ir.
Y, sin embargo, escuchaba la voz de su tía como si la tuviera al lado.
—…. ¡no! They need a tranfusion ….. They lost a lot of blood ….
—Well, I don’t know what blood type is Odayle —¿era ese Nate Stevens?—. What if…
—We don’t have time for fucking ‘what if’ —respondió Dawn de malas formas, perdiendo la paciencia.
Thomas conducía la furgoneta en la que habían venido al bosque. En la parte trasera, Dawn se enfrentaba a la difícil situación de tener a su sobrina con una mordida de vampiro y a punto de desangrarse, por un lado. Por otro, Odayle estaba gravemente herida y perdiendo sangre a borbotones.
—I know a spell —murmuraba la castaña, con las manos manchadas de sangre. Sangre de su sobrina y de su amiga. Sangre de dos personas importantes para ella—. That should stop the bleeding. But they need a transfusion.
Rebuscó entre todos los materiales que había traído: un botiquín de emergencia que dispuso antes de salir en busca de Joy con todo lo que suponía, sería necesario. No había contado con que tendría que hacer transfusiones de sangre.
Con un delgadísimo tubo en la mano y un par de agujas se las tendió a Nate para que fuese disponiéndolo de tal manera que pudiera hacer una transfusión. Por suerte, el muchacho era obediente y sabía lo que tenía que hacer. Eso sí, mientras lo hacía, escuchó a Dawn entonar un hechizo en un idioma que no entendió según movía las manos por todo el cuerpo de Odayle. Si las heridas se cerraron, él no lo supo. Se imaginó que sí cuando la mujer se volteó hacia Joy y comenzó a hacer lo mismo.
—Are you like a witch or something? —le preguntó, sorprendido.
—Or something —respondió ella, humedeciéndose el labio inferior—. I want you to transfer my blood to both of them.
Se sentó en el medio de donde ambas estaban tumbadas y alzó un brazo hacia cada una.
—I don’t know if… —comenzó el muchacho—. We can wait to get to the OCEU. They can…
El tono de voz fue lo bastante duro como para que Nate siguiese sus órdenes sin rechistar. En cinco minutos, Dawn estaba pasando su sangre tanto a Joy como a Odayle.
Pasaban mil cosas a la vez en la cabeza de Thomas. Pensaba en si estaba pisando demasiado el acelerador, en si no lo estaba pisando suficiente, en si la transfusión de sangre no sería suficiente, en lo lento que había estado enfrentándose a aquél vampiro.
Y en ¿desde cuando sabía Nathan hacer una transfusión de sangre?
Miraba por el espejo retrovisor y a la carretera, intermitentemente.
—Is it working? Nate, are you sure you know what you're doing? Brother I'd never dream of doubting you but that woman is as pale as Michael Jackson.
Él no era muy buen estratega, de hecho, el cerebro era Nathan. Pero sabía sumar dos más dos, y no le parecía muy lógico que si tenían a dos personas desangrándose, añadiesen una más a la lista.
Odayle no se preguntaba cómo era morir, porque ya lo sabía. Ella se preguntaba cuánta fuerza le quedaría para resistirse a marcharse.
Lo último que recordaba era el bosque, el vampiro, y ser apuñalada por su propia espada. Así que cuando abrió lentamente y apenas los ojos, lo último que esperaba encontrarse era el techo de un coche.
Entornó la vista. Había mucho rojo y... ¿Tubos? Y Dawn. Reconoció a Dawn.
—...Admítelo. Me has pedido que venga como excusa para tener que darme tu sangre y ya no... pueda decir que no te debo nada.
Tom se giró al oír a Odayle hablar. Eso tenía que ser buena señal. La gente que está a punto de morir no suelta pullas.
Dawn dejó escapar una pequeña risa.
—Estoy enamorada de ti y esta es mi manera de demostrártelo —replicó, humedeciéndose el labio inferior.
Nate estaba asegurándose de que la transfusión fuese controlada. No quería desangrar a Dawn como un cerdo.
—I am trying my best back here —fue todo lo que le respondió a su hermano.
Los párpados de Joy se entreabrieron ligeramente y un suspiro escapó de entre sus labios. Sin embargo, aún se sentía tremendamente cansada como para emitir cualquier otro sonido.
—Oh, thank god, this is working —murmuró Nate, inclinándose sobre ella—. Joy is alive, people. And Odayle too. I didn't think this would work but you woman —señaló a Dawn—. has a very strong blood.
—Thanks —suspiró ella, cada vez más pálida—. Make sure they receive enough, okay?