Déjate de tonterías chaval, si no puedes mirarme a los ojos ni dos segundos.
Aunque tampoco quiero. Sería demasiado romántico.
Te pongo demasiado. Admítelo. Te sigo levantando la polla con solo un gesto. Bueno, y sin gesto también. Pa’ que vamos a mentirnos.
Echo de menos como me follabas, como me jalabas, escuchar el sonido de mis nalgas, ya un poco rojas, contra tu entrepierna y como sonaban tus tímidos gemidos cuando me tenías a 4 baby...
Jah, que fantasía cumplida chaval.
Después de tanto y aquí nos encontramos de nuevo. En el mismo puto colchón donde te corriste por primera vez. Bueno yo también me corrí. También hay que decirlo.
Que curioso eh, la de vueltas que da la vida. Por la de mierdas que hemos pasado y míranos. Aquí estamos de nuevo.
No sé cómo mierdas hemos acabado aquí.
Solo ven, agárrame fuerte del puto cuello y cómeme la boca, ya veremos luego qué hacer.
Quiero sentir tus manos infieles de mierda apretar fuerte mi cuello. Como antes. Siempre como antes. Como en los viejos tiempos.
¿A qué cojones esperas? ¡Hazlo!.
Si no me vas a dejar las putas marcas de las yemas de tus dedos, también infieles, ni me toques, ni me toques.
Ya veremos luego qué hacer.
Esta será nuestra despedida.
Nuestra última despedida.
-Ah, y se me olvidaba, en dos días es mi boda.-
-(Suena mi móvil; es amor >3, me dice que va a tardar un poco más en el trabajo, que no lo espere despierto. El mensaje acaba con un te quiero).
(Miro mis manos, y también la alianza más bonita del jodido mundo entero que tengo en el dedo de mi mano derecha. Cierro los ojos un momento. Los abro. Agarro con las yemas de mis dedos índice y pulgar de la mano contraria y bajo la mirada penetrante de él, me quito la alianza y la dejo en la mesita de noche cubriéndola con mi tanga.
(Lo agarro fuerte del cuello y lo empiezo a besar como antes. Siempre como antes, como en los viejos tiempo. Pa’ no perder costumbres).