Su sonrisa, breve y fugaz,me hacía pensar que aún quedaba algo bueno,algo limpio, incluso para alguien como yo.Era como si, en medio de la ruina,el fuera la última prueba de que todavía valía la pena respirar.Y sin embargo lo confieso:muchas veces no encuentro sentido a esta existencia.Todo me pesa, todo me hunde.Entonces pienso en sus brazos,en el calor de su piel,en ese instante en que el deseo y la muertese mezclan hasta confundirse.Tal vez ahí radicaba mi único motivo:morir en su cuerpo,revivir en el incendio de su sexo.No sé si eso era amor, locura,o la necesidad desesperada de sentirme vivo.Nunca supe si me quiso de verdado si solo estaba obsesionado con tenerme.Pero debo admitir que me encantaba su atención.Clamaba que yo la entendía mejor que nadie,me confiaba secretos, pasiones y sentimientos.Y con eso, hacía que mis días grisesse volvieran un incendio de locura.Me hacía sonreír con sus tonterías,me hacía creer en el amor.Pero ahora que ya no nos vemos,no sé cómo seguir sin recordar sus brazos,su nariz hundida en mi cuello,sus manos aferrándome y esos ojos clavados solo en mí.¿Será que volverá,si le confieso que me muero porque me bese,porque me tome,porque me ame…?....