Domingo despierto y acomodo las cosas de la habitación, hay sonidos de la ciudad que son silenciosos, estamos aunados en la calma de un día que no se tiene nada; estoy escribriendo mi tarea de terapia: "Cosas que me hicieron feliz en el día". No ha ocurrido nada, estoy tranquilo sentado tomando el café de la mañana viendo por la ventana la luz del día, puedo dar mismas vueltas al lugar donde estoy o poner algo de fondo que interrumpa mis pensamientos-sentimientos. Hoy parece que el camino se alarga demasiado, pero te veo, veo tu mirada, tu sonrisa, tus labios, tus gestos, tus ojos manantial; Amor, ya casi llegamos.
Estoy exhausto, respiro porque recuerdo cómo se hace. Hay niños que envejecerán, hay adultos que tendrán nietos, hay personas solas que no se han encontrado, hay historias de amor rondando en un comienzo... ¿Crees en el destino? porque a lo largo de los años te sigo encontrando, entre mis 18s, entre mis 20s... llego a mis 30s y mi meta estaba a la vuelta de la esquina, nuestro departamento, lo amueblamos, nuestra decisión, nuestras vidas juntos; me pongo a llorar de tan solo estar escribiendo esto, mi meta estaba a la vuelta de la esquina, hoy parece inverosímil, pero casarme contigo era mi meta presente de los últimos meses (todavía lo deseo). No había aterrizado el sentimiento del deseo de hacerlo, de obtenerlo, de lograrlo hasta los meses del 25'; pero recuerdo que soy humano con caos y disturbios que me han afectado tanto, no aprendí a curarlos pero existí prometiendo luchar por el amor tuyo. Tuyo. Siempre tuyo.
Entre terapia, espacio, crisis de ansiedad, lectura, medicación estoy presente pero restructurando mi yo; entendí mis errores, comprendí mis demonios, les hablé de ti. Leí sobre mis defectos, sobre mis estados psicológicos, voy charlas de grupo, he conocido personas que han sufrido mucho y han aborado el lenguaje del amor. Comprendo mis lamentos y mis pecados, me han ayudado profesionales que me han otorgado la empatía que buscaba a mis confusiones.
Hoy parece que las vidas pasan rápido, hoy parece que los amores mueren, parece que no llegan nuevas vidas al mundo, parece que morimos sin ser y sin embargo aqui estoy escribiendole al amor de mi vida. Terminaste conmigo un 4 de diciembre, a días de planear proponértelo; vivía con el sueño agudizado de tus lágrimas de felicidad y tu sonrisa viendo el anillo. El sueño latente que se metió en mi corazón, en mi mente y alma; que vive, que respira y aspira.
Ay amor, aunque los mapas nos confundan y las calles nos causen intriga, sé que has pensado en mi en estos meses. Vaya, yo te hablo todos los días, duermo a lado de una foto tuya, recorro las noches con mis sueños viendo nuestro hogar, tus plantitas, tus dibujos, tu música, tu rutina.
Estaré en el café por la tarde, la promesa que te dí en diciembre. No sé si llegarás, no sé si aparecerás; no sé si no vendrás, pero haré honor a ti, estaré sentado en el lugar esperándote, pero honrando tu amor en el lugar. Sentado estaré pensándote, no espero que ocurra algo, pero estoy viviendo y afrontando la depresión de nuestra distancia, la ansiedad de tu abandono y tal vez (rezando, viviendo, respirando y constuyendo) el retorno de nuestro camino juntos.
Es 3 de Mayo del 2026, iré al café que te prometí esperárte si deseas verme, estaré cada domingo en el lugar brindando por ti, honrando mi amor a ti. Lo siento amor, pero no hay nadie más con quien quisese estar. No sé que será de mi, no tengo planes de saberlo aún pero trabajo día a día para ser mejor y brindarte mi mejor yo en el momento de tu regreso. Algo nuevo, bien y juntos; tú y yo, que la vida llegue, que la vida pase y los niños tengan hijos, los adultos trasciendan, que los solitarios estén juntos y las historias de amor hayan madurado; que la vida me deje, me de la opotunidad de vivirla a tu lado, hasta que la vejez nos diga hasta aqui en este mundo. Pero a tu lado. Solo a tu lado, mi amor.
Y hoy, estaré en ese café...