Llegué a casa con los pies congelados, perdí la sensibilidad de algunos de mis dedos y siento el cuerpo cansado, agotado. Arrastro mis piernas mientras me voy desprendido las capas de ropa que poco sirvieron para la tarde helada en la ruta. Prendo la estufa y siento el peso de la injusticia sobre mis párpados cansados, se me drenó la energía de una forma que pocas veces ocurre.
A las 14:30 nos convocamos en la parada de la 9 y la ruta, decididas a empapelar la costa con la cara de Andrea, quien desde hace una semana está desaparecida. De a poco fuimos llegando, algunas en bicicleta, en moto, otras caminando mate en mano, y las guerreras que más que marea son un tsunami con sus tambores colgados. Muchas no nos conocíamos, pero estar ahí, movernos por esa causa era suficiente para sonreírnos, saludarnos.
Somos red Andrea, y te estamos buscando.
Hace poco leí algo sobre ser mujer y ocupar espacios, no temer a ser vistas, dejar de ocultarnos y hoy fue todo sobre eso, hacernos ver, pararnos firmes y decir, acá estamos. Aunque el frío nos congele los dedos, aunque tengamos cosas para hacer, acá estamos. Unas tocando el tambor, otras entregando afiches, otras sacando fotos, nos organizamos porque hoy falta una más, y no hay otra forma que esta, que nos vean, que les incomode nuestra presencia, porque el silencio no cuestiona, y nosotras si, y repito, ACÁ ESTAMOS.
No sabría decir con exactitud cuántas éramos, ¿15, 20 quizás? La consigna era hacer ruido, sin violencia, esperando a que el semáforo estuviera en rojo para entregar los carteles, hablar con lxs vecinxs y tocar el tambor. Para la policía fue pertinente quedarse las 3 horas parados observando nuestros movimientos, se ve que aún no entendieron que es a nosotras a quienes nos están matando y violentando día a día.
Un señor paso con su camioneta en plena ruta filmándonos mientras manejaba y nos gritó: “Vayan a trabajar”, ante el pedido desesperado pidiendo que aparezca una persona desaparecida, eso es lo que tiene para decir el señor. Quedate tranquilo che, que muchas de nosotras trabajamos y también quédate tranquilo que si el día de mañana falta alguien de tu familia o tu círculo cercano vamos a estar haciendo el mismo ruido. Porque nosotras no necesitamos conocer a Andrea no nos importa que hace con su vida, con su celular, porque elegimos la empatía, y a diferencia de vos, elegimos ver a las personas.
En cierto momento nos quedamos sin afiches, pero como te digo, somos red, nos organizamos, juntamos plata, y salimos a hacer más fotocopias, porque queríamos que todas las personas que pasaran por ahí vieran la cara de Andrea, se llevaran la imagen de ella.
Cada tanto algún bocinazo en apoyo y un puño cerrado asomado por la ventanilla de los autos, hacen que se te erice la piel, te hace sentir que somos parte de algo, que juntas somos poderosas.
En un momento de angustia una chica me abrazo, sin conocerme, peo antes me pidió permiso (consentimiento, viste?). Gracias, no sé quien sos pero gracias.
El sol empezaba a caer, y el frio era cada vez más cruel, y de a poquito, empezamos a separarnos, cada una con su montoncito de carteles para seguir pegando, porque el objetivo estaba claro. Nos despedimos, nos agradecimos, nos sonreímos.
Me fui en mi bici, como decía, agotada de tener el cuerpo tenso por el frío, pero me quedaba un poquito más de energía para pegar camino a casa los últimos afiches que me quedaban, aunque tenía los dedos entumecidos, aunque me dió un tirón en la pierna, lo hice por Andrea, como lo haría por cualquiera de las pibas, y como sé que esas mismas pibas que estuvieron hoy lo harían si mañana soy yo la que falta.
Y que no te parezca dramático, mañana puedo ser yo la que falte, porque la violencia machista no distingue, es ciega y apunta hacia todos lados.
Por eso para mi, pase lo que pase, sea lo que sea, no me importa nada más que aparezca Andrea ya.
Parque del Plata, Uruguay - Junio 2021