LO SIMBÓLICO, EL DUELO
En la cuestión del duelo, de la separación, el problema no es perder al otro, puesto que de todas maneras está perdido, sino de perderse a sí mismo, de llegar al punto de no poder reconocerse, de no saber quien uno es. (…) si uno ama a alguien y esa persona nos deja, uno lo que pierde es el hombre, o la mujer que era con esa persona. Y a veces lo que uno pierde es una parte de sí mismo que se revelaba como creativa cuando el sujeto perdido estaba ahí. Uno tiene miedo de no poder recuperar nunca eso que uno era ahí (Guyomard, 1995).
















