¡Bienvenidos sean todos!

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@lordtowers
¡Bienvenidos sean todos!
Arrancamos una parte de nuestro ser y la incrustamos en el ser de otro...
"No alteres tu esencia"
El corazón, sinónimo de la mente... ¡Salvaguárdala!
¡Un consejo proverbial! Indudablemente, hasta el saber cuándo hablar, denota sabiduría.
"El tiempo, un gran timador"
XXII-VIII-MMXXII
A todos los que me leen:
El tiempo es un gran timador. Nos engaña; crea en nuestra mente la ilusión de que podemos hacer mañana, lo que debimos hacer ayer. Desgraciadamente, cuando nos enteramos de esta realidad, ya es demasiado tarde… El tiempo que hemos vivido es mucho más que el que nos queda por vivir.
Así que, mis queridos lectores, nunca postergues nada en la vida. No permitas que el torturador remordimiento de lo que “pude haber hecho” te consuma. Tampoco permitas que la falta del perdón, el resentimiento, la vergüenza, la inseguridad o la frustración te detengan y colmen la agenda de tu vida de insignificancias.
Nadie es merecedor de tu dolor: ¡Perdona a quien te hirió! La vergüenza intentará burlarse para que no emprendas y te estanques: ¡Véncela! La inseguridad te inundará de dudas para que no creas en tus capacidades: ¡No lo permitas! ¡Arriésgate! La frustración querrá cegarte para que seas incapaz de ver más allá: ¡Canalízala!
Mi mayor deseo para ti es que cuando llegue el momento de exhalar tu último suspiro, puedas estar en armonía con tus seres amados, hayas encontrado la paz con tu Creador y estés satisfecho de la vida que viviste y no arrepentido por la que pudo haber sido…
Con aprecio,
Lord A. Towers
París, Francia
Queridos lectores: Hoy, me enorgullece presentar mi primera recomendación literaria. Y, es que no podía ser de otra manera que iniciar con un clásico; la gran obra del aviador francés, Antoine De Saint-Exupéry: Le petit prince (El principito).
Desde las primeras páginas, específicamente en la dedicatoria, este extraordinario libro capturó mi atención y me inundó de nostalgia; un sentimiento que será recurrente durante toda la lectura.
Cuenta la experiencia de un piloto, quien es el narrador, que sufre una avería y queda varado en el desierto de Sahara. Allí tendrá un encuentro con un encantador “principito”, que viene de otro planeta y le recordará, desde su inocencia infantil, que él también fue un niño… Les confieso que, inicialmente, la lectura se tornó un tanto confusa e incoherente. Sin embargo, a medida que relees sus fragmentos podrás descubrir, cada vez mejor, sus grandes lecciones de vida.
Entre elefantes devorados por boas, corderos del tamaño de una caja, el romance con una rosa, la arraigada amistad de un zorro y el catálogo de frases inspiradoras; el principito te mostrará el mundo visto desde los ojos de un niño. El mismo niño que algún día fuimos, somos o el que siempre seremos, pero está oculto en nuestro interior. Al finalizar la lectura, ¡todos amaremos al principito de cabellos dorados! La magia de El principito radica en que la ingenuidad de la visión infantil acerca de la vida, nos asesta un agradable golpe de esa incalculable sabiduría que se tiene cuando se es niño. Asimismo, mis apreciados lectores, es asombroso conocer que el autor de esta obra participó de la Segunda Guerra Mundial y fue testigo de los monstruosos crímenes que allí se cometieron. De ese evento tan pavoroso floreció una obra tan sensible y con una gran profundidad filosófica como lo es El principito. No me cabe la menor duda que las obras más hermosas y trascendentales nacen desde el dolor y el sufrimiento.
Atentamente,
Lord A. Towers
Paris, Francia Posdata: Aquí les dejo una de las tantas y grandiosas frases de esta obra inmortal:
“Me pregunto si las estrellas se iluminan con el fin de que cada uno pueda encontrar la suya algún día” (cáp. XVII).
¡Qué podamos aportar más soluciones que problemas!
Yeshúa, como lo conocemos Jesús, es una figura mítica de quien todo el mundo habla según su parecer. Pero, son muy pocos lo que se dan la extraordinaria oportunidad de conocerlo profundamente a través de su vida y enseñanzas. No dudo que, como dice su discípulo, no cabrían en el universo los libros que se escribirían acerca de todas las maravillas que realizó.
En eso radica la verdadera sabiduría.
Carta a los "fracasados"...
Lo que es capaz de hacer el amor...
Queridos lectores:
“¿Por qué me pasa esto a mí?”, “¿Qué he hecho yo para merecer esto que me está pasando?”.... Suelo escuchar estos cuestionamientos con más frecuencia de lo que quisiera cuando una persona está atravesando un mal momento en su vida. En su incapacidad para explicar lo que le está sucediendo, reflexiona y se pregunta el porqué de su situación.
Les compartiré a ustedes, mis apreciados lectores, una gran verdad que aprendí hace ya algún tiempo y sé que les favorecerá en su vida para siempre: La vida es una escuela, has sido enviado a ella temporalmente a aprender lecciones a través de tus diversas vivencias. Desafortunadamente, en esta escuela, que es la vida, no siempre habrá instructores que te capaciten sobre cómo enfrentar correctamente cada experiencia, buena o mala, que ella te dará. Es importante que sepas que cada una de esas experiencias es una prueba (como un examen) que habrás aprobado en función de cómo reacciones o la manejes.
Con mayor frecuencia, son las situaciones difíciles las que más te enseñarán. Desgraciadamente, no es hasta que te has golpeado varias veces contra el mismo aguijón, que aprenderás cuál es la solución. ¡Aquí va el gran secreto de la vida!: Si únicamente cuando te ocurren situaciones difíciles, cuestionas “¿por qué?” y reflexionas acerca de la razón de ser de ese problema; estás demostrando que solo aprendes a través del dolor y el sufrimiento. De manera que, “la vida” te seguirá presentando vivencias arduas porque entenderá que esa es la única forma en la que aprendes. La próxima vez que te suceda algo difícil, agradece y procura aprender la lección de vida que te quiere dejar. Mientras que, cuando experimentes momentos de alegría, reflexiona y agradece que lo estás viviendo.
En síntesis, si solo te cuestionas cuando te suceden “cosas malas” y nunca reaccionas igual cuando te suceden “cosas buenas”: No has aprendido nada; el dolor te lo va a enseñar.
Atentamente,
Lord A. Towers Londres, Inglaterra
Cuando estés sumido en un pozo del cual parezca imposible escapar, recuerda que todo es temporal y la alegría puede estar más cerca de lo que tu mente es capaz de percibir.
Las relaciones, los afectos y el amor son resultado del tiempo que le dedicas. Tu rosa, es decir, esa relación especial puede parecerse o ser igual a millones… Sin embargo, el hecho de que es la “rosa” a la que has cultivado, regado, cuidado, atendido, escuchado,… Puesto que es tu rosa, eso es lo que la hace tan extraordinaria y única en el mundo.
“Los buenos somos más, pero los malos hacen más ruido”. Recuerdo, hace muchos años, cuando aún estaba en mi etapa escolar, presentarme un primer día de clases al aula de la materia de álgebra. La pedagoga, una mujer afable, divertida y muy simpática, nos recibió con esa frase que ha perdurado en mi mente hasta estos días. Una frase que carga una extraordinaria verdad…
Y es que, en nuestro mundo, diariamente somos bombardeados por los noticieros o, en mi caso, por periódicos con toda clase de noticias trágicas, agobiantes y alarmantes que alimentan en nuestra psique el terror y la preocupación. Crean en nuestra mente la idea de un mundo distópico e insalvable, donde cada día parece una lucha intensa por sobrevivir. Aunque, quizás, pueda haber cierto grado de verdad en esa idea, muy pocos, por no decir ninguno, de esos mismos medios de difusión mediática publica los acontecimientos positivos, agradables y alentadores que se conciben todos los días. Acostumbramos a ver titulares como este: “Arrestan a joven de 17 años por posesión de drogas”, “Masacre deja 10 muertos en escuela primaria” o, como este, “Encarcelan a reconocida figura pública por corrupción”, etcétera, etcétera… Noticias que ciertamente generan inquietud en nuestro interior... Pero ¿cuándo has leído noticias como esta?: “Pareja de jóvenes se unen para forjar una familia”, “Estudiantes están tomando clases entusiastamente, esperanzados en un buen porvenir” o “Grupo de personas se unen para ofrecer comida a los indigentes”… Diariamente se producen obras benévolas y no las conocemos porque no se publican.
No tengo duda que, por cada individuo o hecho pernicioso; simultáneamente, hay cientos de personas y eventos benignos que los rebasan por mucho, porque: ¡Los buenos somos más, pero los malos hacen más ruido!
Con estas palabras, inicia el gran clásico infantil… Ciertamente, todas las “personas grandes” primero fueron niños. Niños con sueños, imaginación, felicidad, creatividad y extraordinaria curiosidad. Inocencia que poco a poco fue desvaneciendo hasta convertirnos en seres absolutamente racionales, lógicos y con poca tolerancia hacia lo fantástico. Peor aún, asesinamos los sueños de los pequeños aferrándonos a que alcancen una madurez prematura…
Sin duda, “los niños deben ser muy indulgentes con las personas grandes”, a quienes tienen que ofrecerles siempre y siempre explicaciones pues nunca comprenden nada por sí solas… Si cuando conoces a un nuevo amigo, preguntas: ¿qué edad tiene?, ¿cuántos hermanos tiene?, ¿cuánto pesa?, ¿cuánto gana su padre?; en vez de preguntar: ¿cómo es el timbre de su voz?, ¿cuáles son los juegos que prefiere?, ¿colecciona mariposas?; o simplemente, no sabes distinguir un sombrero, de un elefante en el interior de una serpiente (observa la imagen)… Has envejecido, ¡eres como las personas grandes!