' Oh. ' El monosílabo se arrastró a través de sus labios como la mímica de una decepción que había dejado de experimentar tantos años atrás. La última vez que lo había hecho fue en aquella época en que los últimos rastros de inocencia aún se podían encontrar en la profundidad de su mirada, décadas atrás que guardaban en sí misterios que no estaba dispuesta a revelar con nadie—lo había hecho una vez y no era algo que quisiera repetir voluntariamente ' ¿No tengo derecho a visitarte en tu hogar? ' Esa última palabra se adornó de un desagrado que se expresó abiertamente a través de su rostro, no molestándose en ocultar la mueca que pronto se halló en sus facciones ' Lo llamas acecho cuando no se trata más que una reunión entre pares. ' La sonrisa, esa que le caracterizaba, se posó sobre sus labios: siempre vacía, siempre cubierta de una retorcida diversión que reflejaba sus verdaderas intenciones. No era inocente, no era alegre, era el eco de su personalidad y de los pensamientos que rara vez llegaba a vocalizar concretamente, siempre ocultos entre acertijos y miradas que eran demasiado obvias como para que fueran accidentales.
' Se trata de alguien inútil, incapaz de completar su propósito sin la ayuda de terceros. ' Estaba al tanto de la reputación que había forjado su clan a lo largo de los años, los rumores los etiquetaban de unos sicarios que no tenían piedad alguna con sus objetivos mientras fuesen recompensados de la manera apropiada. Eran tachados de arrogantes, de creerse superiores a los miembros de los demás clanes y que el mezclarse con ellos, con quienes pertenecían a la Camarilla, era un insulto después de lo que les habían hecho.
Aun así, para Belle, gran parte de eso era un juego, un teatro dramático para ocultar lo que estaba frente a la mirada de muchos.
' Tenía la noción que los de tu clan eran un poco más divertido que esto. ' Le dio un corto giro a la carta que aún estaba siendo sostenida entre su dedo índice y medio, observando el papel con burla y desprecio, para luego enfocarse en Marjorie ' Dejé de hacer algo tan mundano y aburrido como matar a alguien por encargo años atrás. ' La diversión floreció en sus sílabas, fue sutil, prácticamente imperceptible ' Estoy aquí para poner a prueba una teoría. ' El qué permanecería un secreto por muchos días más o, como en muchas ocasiones, se terminaría olvidando de aquello por no contentarse con el resultado.
' ¿No lo vas a abrir? ' Sus manos permanecieron entrelazadas detrás de su espalda mientras analizó a quien tenía frente a ella, inspeccionó la expresión que oscureció su rostro y la forma en que examinó el sobre que contenía una desconocida prosa ' ¿Tienes miedo? ' Le provocó y dejó que su cuerpo se inclinara levemente en su dirección, para luego comenzar a caminar lentamente a su alrededor ' ¿Tienes alguna sospecha de qué puede ser? '
La palabra hogar hizo eco en su mente de la misma forma que su risa, escandalosa y estridente, rebotó en las paredes de la vieja bodega. Había pasado tanto tiempo moviéndose de un lugar a otro, haciendo del mundo entero su terreno de juegos, que no existía milímetro en la tierra que pudiese ser considerado como tal. Ni siquiera en vida, en los tiernos años de una humanidad gozada y rellenada de anécdotas donde se recordaba siempre acompañada, pudo declarar un espacio como suyo. Ahora, en la solitaria eternidad, no creyó alcanzable la posibilidad de un cambio.
' La última vez que nos vimos intentaste asesinarme ' le recordó, posiblemente modificando el recuerdo. Como por arte de magia el escenario que las rodeaba también cambió con una ilusión mal creada, demasiado pobre en interés y esfuerzo para llegar a ser convincente. De las paredes roídas por el óxido brotaron objetos ordinarios como copias a los encontrados en el apartamento de Belle. ' Y si mal no recuerdo intentaste convencerme de nunca asomarme de nuevo en tu vida. Quedé tan adolorida por tu rechazo que pensé en caminar directo a la luz del día para morir ~ ' tonteó. A sus espaldas un sofá de un color más vibrante que el ocupado en el hogar de la Assamita apareció por arte de magia, tomando el lugar de lo que en realidad se trataba de un cubo de basura. Sin pensarlo demasiado, Jojo se trepó en él.
' Ahora entiendo que solo lo hiciste para engañarme ' la miró. La sonrisa en sus labios fue grande y ancha, tan forzada que su rostro se tiñó de una expresión bizarra. Casi escalofriante.
Las palabras de la contraria la obligaron a forzar un bostezo, dando un salto al frente con lo más cercano a la genuina curiosidad.
' ¿Eras una mercenaria? ' indagó. Algo similar había pensado sobre ella, aunque nunca llevando un nombre en concreto. Asesina a sueldo, espía, mercenaria, traidora... ' ¿Cuál es esa teoría, de todas formas? Has dicho demasiado y nada al mismo tiempo. Casi comienzo a aburrirme de no estar experimentando esa muerte que me prometiste ' con el resplandor de un guiño fugaz, soltó una carcajada y retrocedió nuevamente. Cuando volvió a girarse, toda la ilusión creada se rompió; la bodega se mostró en un peor aspecto que antes, como si la ausencia de las obras de Jojo hubiesen arrancado los últimos signos de vida de su interior.
Pero no estaban allí para coquetear con asesinatos y muerte. El verdadero motivo de su visita yacía en las manos de Marjorie, envuelto en un sobre tan simple que no pudo ligarlo a ningún nombre en particular.
' La impaciencia es contagiosa ' fue lo último en decirle antes de rasgar el papel, rompiendo la orilla del sobre para revelar una carta. La hoja, de un tono amarillento y desgastado como las manchas de tinta, estaba quemada en una de sus esquinas y desprendía un olor desagradable y metálico, similar al olor a sangre de animal seca.
Al abrirla un único mensaje escrito en caligrafía pulcra y precisa se leyó: Te encontré.
' ¡Es una trampa! ' gritó, las palabras saliendo como una victoria y no una advertencia. Al mismo tiempo, gozando de un tiempo impecable, un estallido se escuchó al fondo de la bodega. Los cazadores, a memoria de Marjorie, siempre sabían dar un espectáculo.









