A la mañana siguiente, Tony Cavalli bajo a desayunar con su padre pocos minutos después de las siete. Había vuelto a su mansión situada en la esquina de la 75 h Park poco después de divorciarse. Desde su jubilación, el padre de Tony dedicaba la mayor parte de su tiempo a su afición de toda la vida: coleccionar libros raros, manuscritos h documento tos históricos. También pasaba muchas horas refiriendo a su hijo todo cuanto había aprendido durante su carrera de abogado, y se centraba en cómo evitar desperdiciar demasiados años en una penitenciaria del estado.
El mayordomo sirvió tostadas y café. Los dos hombres se pusieron a hablar de negocios. -- Se han ingresado nueve millones de dólares en cuarenta y siete bancos repartidos por todo el país -- dijo Tony -- otro millón ha sido depositado en una cuenta corriente de Franchard et Cie.









