Ya por el hecho de que hacía demasiado que Luna no respondía a sus mensajes y llamadas, Chanyeol no estaba pasándola muy bien que digamos, y cuando le llegó ese texto suyo pidiendo disculpas y no dándole ninguna respuesta no pudo evitar preocuparse. Y desde el momento exacto en que su mejor amigo le comunicó las noticias sobre lo que había pasado con ella… Chanyeol no quería dormir, ni comer, ni hacer ninguna otra cosa que no fuera quedarse constantemente en el hospital en espera de que le dijeran que ella finalmente había despertado. Tenía tantas cosas para preguntarle, y tantas cosas por decirle, que no veía la hora de poder volver a verla y confesarle sus sentimientos por ella, que crecían otro poquito más con cada minuto que pasaba. Lo sabía desde hacía semanas, en realidad, pero su miedo a que ella pensara que estaba siendo apresurado o que quería más de lo que ella estaba dispuesta a dar era lo suficientemente grande como para paralizarlo al punto de preferir callar. Como bien había dicho: era, en tiempo pasado. Después de esto que había sucedido Chanyeol necesitaba que Luna supiera de sus verdaderos sentimientos por ella. Le aterraba, obvio, pero no había otra cosa que hacer si no quería perderla: tenía que decirle la verdad y mostrarle que él le podía y le iba a dar la felicidad que ella se merecía y que otros no habían logrado darle. “Sehun, ¿por qué no vas a dormir al hotel?” Le preguntó a su amigo, que sacudió la cabeza y dijo que se iba a quedar ahí antes de girarse hacia el otro lado en su asiento y seguir intentando descansar. Él estaba exhausto también, y ya ni recordaba con claridad cuándo había sido la última vez que había dormido más de dos horas seguidas pero no le interesaba: él quería estar ahí consciente para el momento en que Luna se despertara — y así había sido. “Ve, mujer, ve.” Alentó a Renata, sonriendo a pesar de que quería llorar porque detestaba tener que escuchar a Luna así de desesperada, intercambiando palabras a los gritos con su mejor amiga con esa fría puerta blanca de por medio. Cuando dejaron que Renata entrara, Chanyeol suspiró y se apoyó contra la pared junto a la puerta, respirando aliviado por primera vez en días porque su jagi estaba viva y se sentía bendecido.
No fue hasta un rato después que Chanyeol creyó escuchar su nombre y a pesar de que ellas estaban hablando en español se puso a prestar atención, ignorando lo irrespetuoso que estaba siendo en hacer eso y acercándose otro poco cuando Renata hizo algo muy Renata y cambió de idioma a mitad de la oración mientras le explicaba a Luna lo mal que él lo había pasado y hasta cómo lo había visto llorar cuando creía que nadie lo veía. Luego le contó sobre cómo él todos los días le decía cuánto había aprendido a quererla en esos poquitos días, y sobre cómo quería estar con ella pero que al mismo tiempo tenía miedo de no ser lo que ella quería y que incluso se podría conformar con ser su amigo si eso era lo que deseaba ella, porque la quería demasiado como para renunciar porque sí. Por último, Renata dijo que no creía que él estuviese enojado con ella, sino que por el contrario, creía que él realmente la quería. “Por supuesto que lo hago.” Susurró más para sí mismo que para alguien más, y se asustó por un instante cuando oyó a Luna gritando otra vez. Sólo que esta vez, sus palabras eran para él. “Te amo, lil Luna. Te amo tanto que aunque mi corazón se rompe con el solo pensamiento de estar separado de ti, aún así sigo siendo el hombre más feliz del mundo porque todavía sigues aquí. Y si me dejas, te doy mi palabra de que te voy a proteger hasta mi última respiración, y que te voy a tratar como la reina que eres — como a la persona más especial del mundo, porque tú eres la persona más especial en mi mundo. Sé que te va a costar creerme, pero te juro que soy honesto.” Dijo, con su frente apoyada contra la fría puerta de madera. “De verdad te amo.”
Lo próximo fue demasiado confuso para su gusto, y Chanyeol sintió un miedo horrible por no saber qué era lo que estaba pasando con Luna cuando empezaron a oírse tantos ruidos locos, pero fue un miedo que se terminó bastante rápido a.k.a. cuando escuchó su voz más cerca y en un casi susurro, preguntándole si también la amaría si viese el desastre que era en ese momento. Así que Chan siguió a cu corazón y fue sincero y le dijo exactamente lo que quería decir, sin miedos ni restricciones. “Te amo más y más con cada segundo que pasa, y nada podría hacer que te ame menos.” Segundos después la tenía en sus brazos, y juraba que nunca antes se había sentido tan feliz y aliviado de estar abrazando a una persona que no fueran sus padres o su hermana. “Nunca más vuelvas a asustarme de esta manera.” Murmuró aferrándose a ella con cuidado pero al mismo tiempo como si fuera lo último que haría en su vida mientras ella le decía que lo sentía por varias cosas como ‘haberse robado su remera’, o ‘que se hubiese enamorado de esta persona tan desastrosa’, y ‘por toda la locura’ — pero Chanyeol sólo se concentró en la última parte, donde ella le aseguraba que lo quería más de lo que alguna vez había imaginado poder querer a alguien que no fuera su mejor amiga. “No tienes que pedirme perdón, pequeña. Sólo no… no importa ahora.” Sacudió suavemente la cabeza y le dio un beso en la frente, cerrando los ojos por unos segundos, disfrutando la paz que le brindaba estar con ella una vez más. Tras separarse, Chan la miró a sus ojos, sus hermosos ojos, y se inclinó hacia adelante para luego depositar un suave beso en sus labios. “Nunca me dejes, lil Luna.” Susurró acariciándole la mejilla con el pulgar. Chanyeol no necesitaba mucho más que ésto para sentirse contento, para ser honesto. “Tú eres una bendición para mi. La más hermosa bendición.” Le aseguró sin romper el contacto visual hasta que los médicos hicieron su aparición y le dijeron que no podía hacer esto de quitarse todo porque sí. “Ya los oíste, pequeña. A la cama.” Sonrió y la levantó en sus brazos bridal style antes de llevarla y dejarla ahí, girándose a mirar a la enfermera que le preguntó quién era. “Park Chan Yeol, su novio, un gusto.” Dijo tendiéndole la mano a la tipa que lo ignoró de una manera bastante grosera, por lo que Chanyeol miró a Luna y le hizo una mueca divertida antes de rodar los ojos porque ya lo estaba escuchando a LuHan quejándose desde afuera sobre su derecho a verla también. Por alguna razón la mujer con mala cara le permitió quedarse después de que el mismo médico que había dado la orden de que dejaran entrar a Renata se presentara a decir que tenía quince minutos para estar con ella, así que Chan no lo desaprovechó y se sentó a su lado en la cama, tomándole la mano con suavidad y disfrutando la pequeña calma después de la tormenta. “Te extrañé demasiado, mi lil Luna.”