lorcan-scmander:
looney-potter:
insidepandasbox:
coralinewithan-o:
.
¿Dejaría ir a Pandora como si nada después de semejante ofensa? Por supuesto que no. Dejó la servilleta de tela que descansaba sobre su regazo en la mesita frente a ella, lista para salir corriendo.
— ¡No puedes escapar! — Conocía a la perfección los escondites de sus hermanas. La haría sufrir un rato antes de que su madre comenzara a ponerse de mal humor porque todavía no comenzaba a alistarse.
*
Podía contar con los dedos de una sola mano todas las veces en que su padre las había regañado. Definitivamente quien se encargaba de eso era su madre quien siempre parecía estar estresada por algo.
“No todos, a mi no me permitirán asistir. Tendré que quedarme aquí aburrida, esperando a que vuelvan.” No podía esperar a tener la edad suficiente para ir a todas esas fiestas y reuniones.
“Claro que puedo, y lo haré” Respondió divertida a su hermana mayor, antes de levantarse y salir corriendo. La casa era tan grande, que le tomaría un buen rato encontrarla. Y en caso de que eso pasara, tenía a Bonnie para ayudarla.
.
Agradeció mentalmente que Pandora fuera demasiado joven como para asistir a la reunión. Ella y Bonnie siempre se las ingeniaban para crear un caos, y eso solo volvía más complicada su ya difícil situación.
No quería ni pensar en qué pasaría si no comprometían a sus hijas mayores pronto. — Es precisamente por eso, señor Scamander, que no debería mimarlas tanto. El tiempo pasa demasiado rápido y solo Merlín sabe que sería de ellas si no consiguen pretendientes adecuados. — Dijo, una vez que las niñas salieron del salón. Su esposo había trabajado por años para darles una buena vida pero eso podría cambiar si sus hijas no se tomaban ese tema con más seriedad.
.
— Su felicidad inmediata es lo que más me interesa ahora… — murmuró más para si mismo que para responderle a su esposa. Había pasado toda la vida mirando crecer a sus hijas y daría lo que fuera porque no fuera tan necesario que se vieran obligadas a que les buscaran un marido que sólo Merlín sabía si era digno de ellas.
Se acomodó en su silla, estirándose un poco antes de levantarse para ir a vestirse, si no se daba prisa también le tocaría un regaño.
Afortunadamente estuvieron todas listas a tiempo. La música ya sonaba cuando llegaron al salón donde se celebraba el baile de esa noche pero no era de buena educación llegar primero a ningún sitio. Se acomodó entre los otros hombres del lugar, todos viejos conocidos pero casi ninguno de su edad, escuchando de lejos los murmullos de las mujeres que no estaban ocupando la pista de baile en ese momento. Los cuchicheos se elevaron al máximo cuando por fin hizo aparición el señor Thicknesse. Estaba acompañado de dos jóvenes mujeres muy pálidas, que destacaban bastante por la cantidad de joyería que llevaban puesta, sin embargo, no eran especialmente hermosas.
.
— Si no nos damos prisa, madre se molestará — Ya había elegido su vestido, solo hacía falta terminar su peinado, aunque no podía decirlo mismo de Coraline. Si su madre entraba a la habitación en ese momento y la encontraba en el sillón leyendo aún sin cambiare, seguramente se metería en problemas. — Creo que el baile será una buena distracción. No quiero ni imaginar qué tan malhumorada estará mamá cuando el señor Potter venga a ver la casa. — Si era sincera, ni siquiera ella quería estar presente.
— ¿Ellas serán sus hermanas? — Habían llegado a tiempo a la fiesta, aunque el baile aún no comenzaba pues faltaban los anfitriones, quienes llegaron juntos. El señor Thicknesse entró acompañado de quien sólo podía suponer eran sus hermanas, aunque no tenían un gran parecido.










