DIARIO DE VIAJE DE LYSANDER SCAMANDER {Entrada V}
-Grandes Lagos (Lago Superior), Winsconsin-
Dakota finalmente se queda con nosotros hasta Nueva York, ya que nuestra última parada es una visita al Departamento de Control de Criaturas Mágicas, le han encargado a Desmond llevarla hasta allí a salvo.
La joven no recuerda nada de su vida antes de estar con los Iyaganasha, es poco habladora, pero muy agradable, curiosamente no quiere despegarse de mi, creo que es porque Lonan le dijo que debía venir conmigo, que yo la protegería. De alguna manera me siento responsable de ella.
Las chicas del grupo le han prestado ropa, y ahora ya no va vestida con rudimentarias pieles propias de los Iyaganasha, aunque debo decir que a mi no me disgustaba como le quedaban.
El viaje de Yellowston hasta los grandes lagos no se ha hecho especialmente, quizás porque nos lo pasamos entretenidos haciendo preguntas a nuestra nueva compañera, aunque poco logramos averiguar de ella.
Es bruja, pues puede hacer magia muy rudimentaria, pero no usa varita, ni siquiera sabe lo que es. En lo que si es experta es en magia sanadora: hechizos, pociones, ungüentos, emplastos... posee toda la sabiduria de los Iyaganash al respecto. Me pregunto que harán con ella en el MACUSA...
-Grandes Lagos, Winsconsin-
Hay muchisimas cosas que ver en este sitio, pero en esta ocasión Desmond tiene clara cual es su prioridad: los Chenoo.
Los chenoo son grandes gigantes de piedra que viven en las más altas montañas que rodean los Grandes Lagos. Estas enormes y torpes criaturas nunca manejan cuchillos, lanzas, arco ni flechas. En las frecuentes batallas que entablan entre ellos, y que hacen resonar las colinas como si tronara, arrancan árboles para usarlos como garrotes y se arrojan grandes peñascos.
Hay un gran territorio establecido como una reserva para estos seres, que a pesar de la brutalidad que parecen demostrar entre ellos, realmente son muy pacíficos y hasta temerosos, pues esas brutales peleas para ellos no dejan de ser un entretenimiento.
Un Indio Iroquese, uno de los encargados de la Reserva de Chenoo, nos lleva hasta una de las zonas más frecuentadas por estos. Al llegar pensábamos que nos tomaban el pelo pues allí solo podíamos ver grandes rocas, sin embargo, cuando te fijabas, te dabas cuenta de que no era cosas inertes.
Al parecer, si notaban la presencia de humanos, a los cuales temían, solían camuflase de esa manera, según nuestro guía, un no-maj era incapaz de percatarse de su presencia cuando estaban en ese estado aunque se sentara a su sombra a descansar.
Al cabo de una hora, quizás por aburrimiento, o quizás porque ya se habían olvidado de nosotros, retomaron sus peleas. La tierra temblaba bajo nuestros pies cada vez que esos seres se alcanzaban con un tronco o un peñasco, era realmente espectacular, pues parecía que iban a derribar las mismísimas montañas.
Tras ver a estos seres hemos acampado cerca del Lago superior, en el bode del estado de Michigan, Desmond dice que en esta zona hay muchísima fauna mágica, y que durante algunos días recorreremos los Grandes Lagos buscando criaturas magicas.
-Grandes Lagos, Michigan-
Hemos visto muchos seres interesantes, he estado tan entretenido y por la noche he llegado tan agotado, que no he podido escribir en el diario hasta ahora, y tampoco plasmarlos en mis dibujos.
Vimos las increíbles Truchas Peludas, el origen de esta especie según los magizoologos esta en que las aguas de los lagos son tan frías que algunas truchas han evolucionado de tal modo que les ha crecido una capa gruesa de piel peluda que le permite mantener su calor corporal, incluso en invierno. Sin embargo, una tradición local cuenta que esto se debe a que en 1897 en la Competición Anual de Pociones de Michigan, Barri Sturit, un hábil pocionero se indigno tanto por no ganar el primer premio con su Poción Crecepelo frente a una cutre Solución para las Verrugas, que arrojo al lago varios calderos para demostrar a los jueces que su poción era tan potente que hasta a los peces les saldrían pelos. Si esta historia es cierta, hay que reconocer que Barri si que se merecía aquel primer premio.
También logramos ver a los preciosos Visones del Rocio, llamados así pues únicamente se alimentan de esta sustancia. Sus lágrimas tienen grandes propiedades mágicas, que correctamente utilizadas pueden ser un eficaz remedio para el dolor, pero si se usa mal puede resultar un potente veneno. Su piel también es muy apreciada, pues es completamente impermeable.
Nos encontramos una manadas de Bueyes Azules, que no son tan grandes como cuenta la leyenda de Babe, el Buey Azul que acompañaba al mítico leñador, y héroe, Paul Bunyan, pero si que son unas tres veces más que sus primos los bueyes corrientes. Lo que si es cierto es que sienten predilección por las tartas y los pasteles, aunque hay que tener cuidado, pues son propensos a la diabetes.
También creo haber visto un Bassigator. Si, la mítica criatura que es un cruce entre un aligator y un mero. Era gigantesco, de unos veinte pies de lago y con ojos del tamaño de quafles. Dakota que venía estaba a mi lado, dijo que ella había visto la silueta de algo bastante grande bajo el agua, pero que no sabía que era. Desmond se rió, según él esos monstruos son una invención de los no-majs, y que seguramente lo que vimos sería otra cosa, pues de existir el Bassigator, no lo habríamos contado. Yo discrepo, que nadie haya demostrado su existencia, no significa que no exista.
-Grandes Lagos, Michigan-
Esta noche se preveía una lluvia de estrella, así que hemos decidido subir a una alta colina y dormir a la intemperie para poder verla. Dakota, con la que me he vuelto muy cercano estos días ha puesto su saco al lado del mio.
Su presencia me pone algo nervioso, especialmente cuando estamos algo alejados de los demás, como ocurrió esta noche. Cuando empezó el maravilloso espectáculo estelar, me agarró la mano con fuerza emocionada, yo sin embargo no he podido dejar de mirarla a ella.
No entiendo que me pasa cuando ella esta cerca, siento como si tuviera la cabeza llena de torposoplos, pues tengo los sentidos embotados y noto un zumbido en los oídos cuando me dirige una de sus sonrisas.
Cuando llegue a casa tengo que preguntarle la abuelo Xeno, quizás el tenga un remedio para estos males, pues mi spray antitorposoplos parece no funcionar. Quizás es que la variedad americana de esta especie es más resistente que la europea.
-Grandes Lagos, Nueva York-
Es el último día que pasaremos en el área ocupada por el Sistema de los Grandes Lagos, ha sido una travesía muy interesante en la que hemos cruzado varios estados de Estados Unidos e incluso por Canadá a pie, y atravesado el Lago Michigan, el lago Huron y el Lago Ontar en barca.
Pero está, que es la última vez que veremos el Lago Ontar antes de dirigirnos a la Reserva Hípica “Pennacook”, en Massachusetts. Allí pasaremos los últimos días hasta que volvamos a Nueva York capital, en dónde tras visitar el MACUSA, yo cogeré un avión para volver a Reino Unido, y estar a tiempo para el inicio de mi último curso en Hogwarts.
Pero este último día nos guardaba una gran sorpresa, el poder encontrarnos con una de las más importantes criaturas subacuáticas que moran en la región de los Grandes Lagos: el Mishipeshu.
El Mishipeshu, o panteras acuáticas es un amalgama de de muchos animales: el cuerpo de un felino salvaje semejante a un lince, su piel esta cubierta de escamas de color cobre en vez de pelo. su espalda esta adornada de espinas dorsales parecidas a las de un lagarto, su cabeza coronada con cuernos, y siu cola, excepcionalmente larga, parece la de una serpiente marina.
Se comunican con rugidos y siseos, que pueden confundirse con el sonido de las tormentas o con la corriente de los rápidos. Las panteras submarinas son vistas como una fuerza opuesta pero complementaria a los pájaros del trueno, y están enzarzados en un conflicto eterno. Por suerte o por desgracia, por la zona no hay ningun ave del trueno para comprobarlo.
El ejemplar que vimos salió del agua en actitud bastante agresiva, en una zona cercana a nuestro campamento. Asustados reculamos, pues según Desmond podían ser entidades tanto protectoras como malévolas.
Unos minutos después entendimos que ocurría, una cría se había quedado atrapada en el fango de la orilla cercana a nuestro campamento, y la Mishipeshu adulta, había ido a rescatarla, pensando que podíamos ser un peligro para ambos, había adoptado una actitud agresiva.
Madre y cría no tardaron en desaparecer en las aguas del Lago Ontar. Aunque fuera breve, el contacto con aquel fantástico ser nos pareció increíble. Desde luego el mejor cierra que podía darnos nuestra travesía por los Grandes Lagos.
-Reserva Hípica Pennacook, Massachusetts-
Hemos llegado ya bien entrada la noche a la Reserva Hípica Pennacook, así que no hemos podido ver gran cosa del lugar, más allá de que es un sitio gigantesco.
Nos han llevado directamente a una cabaña con literas, dónde nos alojaremos el tiempo que pasemos allí ¡Una cama de verdad al fin!
-Reserva Hípica Pennacook, Massachusetts-
El joven que nos ha recibido, que se presento como Brad, nos explicó que hoy simplemente recorreremos los bastos terrenos de la Reserva, y nos enseñarían a montar a aquellos que no supiéramos, pues es la forma que tienen allí de moverse por la reserva. Luego dedicaríamos un día a cada raza equina magica que allí criaban, y el último día, en que se celebraba el mundial, todos nos reuniríamos para oír el partido.
No tardé en cogerle el tranquillo a montar a mi caballo que era de color canela. Brad me informo que era de un Morgan, una raza propia de Massachusetts, caracterizados por ser enérgicos, inteligentes y obedientes. Su nombre era Tomorrow.
Dakota nunca había visto un caballo, y aunque al principio se asustó, no tardó en hacer migas con su yegua color chocolate que le habían asignado. Para ser la primera vez que ve a uno de estos animales, lo monta como toda una experta amazona. Esta chica es realmente fascinante.
-Reserva Hípica Pennacook, Massachusetts-
El primer día fuimos a las cuadras de los Abraxan. Es la raza de caballo alado más grande y poderosa. Son palominos, es decir, de pelaje color ocre dorado con las crines, cola y alas de color blanco argénteo. Sus ojos son de color negro.
Suelen ser usados para tirar de carros, y rara vez para ser montados, debido a que su gran tamaño hace muy difícil esta tarea para brujas y magos de tamaño normal. Hay que tratarlos con mucho respeto pues no suelen dejarse cuidar por cualquiera, y una coz de este animal puede ser mortal.
Se alimentan exclusivamente de Whisky de malta. El ejemplar que me asignaron tomo bidón y medio antes de caer desplomado, momento en que me permitió cepillarle, y atusarle las plumas de las alas.
-Reserva Hípica Pennacook, Massachusetts-
Hoy vamos a tratar con una especie equina que desconocía, y que me causo fascinación desde el mismo instante que oí hablar de ella: el Diome.
El Diome es una raza de equino carnívoro. Tiene la apariencia de un caballo normal y corriente y sólo se distingue de estos cuando, al abrir la boca, deja ver sus largos y afilados incisivos que utiliza para desgarrar la carne de sus presas. Este extraño espécimen es propio de América del Norte y su cría en cautividad es escasa, siendo la Reserva Hípica Penacook una de las pocas en lograrlo.
A pesar de su comportamiento pacífico cuando van en manada, resulta un verdadero peligro cuando están cazando o se quedan solos. Hay registrados casos de ataques a magos y brujas que poseían Diomes, aunque generalmente estos ataques han sido en defensa de los malos tratos que podían llegar a recibir.
A finales del siglo XIX y principios del XX se descubrió que estos seres podían ser apaciguados si se conseguía ponerles unos arreos con el bocado de oro. Los Magizoólogos aún están investigando el porqué de este cambio en su personalidad cuando el oro toca sus hocicos.
Esta especie estuvo en peligro de extinción debido a la producción masiva de objetos vudú, pues sus crines se utilizaban como hilo para cerrar hechizos de esa índole. Además, su sangre se utiliza en la elaboración de pociones. Además en el siglo XIX se prohibió la exhibición de estas bestias en los circos mágicos dado a su inestable temperamento y su naturaleza nómada.
Las manadas de Diomes suelen estar formadas por el macho alfa y el harén de hembras con su respectiva descendencia, que abandona la manada cuando cumplen tres años de vida. Los machos son más pacíficos que las hembras, ya que estas sí que son agresivas por naturaleza.
Hay registrados muchos cruces de estas bestias con distintas razas de caballos. En estos casos, lo único que les diferencia de los equinos normales es su dieta, ya que comen carne, pero al no tener los dientes tan afilados como sus ascendientes, los mestizos entre caballo y Diome se adaptan a una dieta omnívora.
En esta ocasión, por el peligro que podía entrañar tratar con esta raza, no nos dejaron entrar en contacto con ellos, pero nos dejaron ver (a una distancia prudencial) como cazaban en manada. Una escena tan inquietante como sublime.
-Reserva Hípica Pennacook, Massachusetts-
Hoy se ha desatado una lluvia de tal intensidad, que no dejaba ver a un palmo de distancia. Los trabajadores de la reserva nos han dicho que hoy no podremos acudir a las cuadras, pero que no nos asustemos, que esas lluvias eran habituales en esa época del año, y que desaparecían tan rápido como aparecían.
La verdad es que estaba bastante inquieto en la cabaña, sin nada que hacer, y sin nada que dibujar, no sabía en que gastar el tiempo. Dakota pareció percibir mi estado de animo, y con una mirada misteriosa me insto a seguirla.
Poco me preocupaba salir bajo la lluvia, y menos si era con ella. Me cogió de la mano, y corriendo cruzamos la reserva. No tenía muy claro a dónde íbamos, pero ella parecía saberlo perfectamente.
Llegamos empapados a lo alto de una colina dónde un enorme roble parecía esperarnos para guarecernos bajo su follaje de la lluvia. Al parecer Dakota lo había visto de lejos, pues aquel magnifico árbol sobresalía de entre los demás, en el paseo a caballo el primer día que llegamos a la reserva.
Nos sentamos en una de sus ramas más bajas, dónde la lluvia no nos alcanzaba, pues no era capaz de traspasar la tupida cúpula del roble. Sin pedir permiso, aunque tampoco es que yo se lo fuera a negar, Dakota se reclino sobre mi hombro, y se abrazó a mi. Así se quedo dormida.
Por temor a despertarla, no moví ni un musculo en toda la tarde ¿Quien querría estropear aquella preciosa estampa? parecía un hermoso unicornio. Y bajo el amparo de aquel árbol, viendo la lluvia caer frente a mi, y el calor de Dakota abrazándome, pasé uno de los momentos más tranquilas que había tenido en mi vida.
-Reserva Hípica Pennacook, Massachusetts-
Tenían razón los trabajadores de la reserva, hoy a amanecido como si ayer no hubiera caído una sola gota. los primeros rayos de sol ya habían secado la tierra. Ya que el día anterior lo habíamos perdido a causa de la torrencial lluvia, hoy iba a ser un día bastante apretado. Pues estudiaríamos dos razas en lugar de una sola.
Por la mañana, acudimos a las cuadras de los Aethonan, son el prototipo del caballo alado pero con seis patas. Son zainos, es decir, su color varia desde el castaños al habano, y pueden presentar manchas blancas en la cabeza o en las patas, de cualquier forma y tamaño. Las plumas de sus alas pueden ser del tono de su pelaje, blancas o doradas.
A esta clase de caballa alado la conozco bien, pues son muy populares en Reino Unido e Irlanda. Un famoso magizoologista, Lord Stoddard Withers, creo una deporte en que se mezclaba el polo y el quidditch, en que los jugadores iban montados en Aethonan.
Son los caballos alados más pacíficos que hay, hasta tan punto que la final de la mañana, pudimos montarlos, y dar una pequeña vuelta por la zona. Aunque solo tres del grupo logramos que nuestro Aethonan despegara del suelo. Fue una experiencia maravillosa.
Por la tarde, fuimos a ver la raza Pyros. Jamás había visto un caballo de ese tipo en mi vida, aunque si había oído hablar de ellos. Son caballos con crines, cola y pezuñas de fuego, aunque ese fuego sólo quema cuando el corcel está nervioso, enfadado o asustado.
Acariciarlo era como meter la mano en un fuego al que se le ha hecho el hechizo congelador de llamas. Era una sensación muy agradable, y al Pyros que me había tocado alimentar y cepillar, parecía encantado con esas caricias.
-Reserva Hípica Pennacook, Massachusetts-
El último día estudiamos los Granian, que es una raza extremadamente rápida de caballos alados. Son rucios, es decir, su pelaje es gris claro, blanquecino o canoso. Sus alas son del mismo color.
Los Granians pueden ser muy delgados aparentemente en su constitución, pero en realidad son puro músculo y sorprendentemente resistentes, preparados para poder sobrevivir a los inviernos escandinavos de sus tierras nativas.
Los Granians eran monturas comunes para mensajeros antes llamadas Floo, Después inventaron espejos encantados y búhos para el correo, y quedaron en desuso. Actualmente gracias a su velocidad, pues son capaces de superar a cualquier otra raza, son los caballos más utilizados en las carreras de caballos alados.
Son capaces de correr incluso en hielo, a esta habilidad se la conoce como “Baile de hielo”. Se han intentado cruzar con otras razas, pero esta habilidad solo la conservan los que son raza pura.
Estos caballos son algo más difíciles de montar que los Aethonan, por lo que no nos dejaron intentarlo. Sin embargo, jinetes expertos de la reserva se ofrecieron a hacer una demostración de una carrera de estas magnificas bestias, y para ello hechizaron una parte del campo para que se formara una capa de hielo. Fue impresionante ver aquellos animales correr sobre hielo a semejante velocidad.
-Reserva Hípica Pennacook, Massachusetts-
Debido a la diferencia horaria con Egipto, a las diez y media de la mañana ya estaba toda la reserva (o al menos aquellos que teníamos interés en el quidditch), escuchando la radio, y siguiendo el partido.
Allí casi todos eran estadounidenses o canadienses, incluso de su grupo, salvo él, un chico egipcio y una joven japonesa (y por supuesto Dakota, cuya procedencia desconocían). Así que solo él, y una señora regordeta que trabajaba en las cocinas y que afirmaba ser escocesa, tenían a su equipo jugando. Del resto según sus simpatías, apoyaban a los islandeses o a los británicos.
Según trascurría el partido, Dakota que desconocía totalmente que era el quidditch, me preguntaba de vez en cuando que era un buscador, las quaffles, los golpeadores... y yo como podía se lo explicaba.
Pero fue en el instante en que Wendy y el buscador islandes se lanzaban a por al snitch, que ocurría algo inconcebible, había hecho su aparición la nube de humo que había asolado Londres ya dos veces.
Por lo que relataba el locutor estadounidense, el horror se había desatado en el campo, las gradas se habían derrumbado y miles de heridos, y decenas de muertos estaban bajo los escombros.
El silencio se hizo en el salón, y yo note como el mundo se me caía encima. Dakota apretaba mi mano aterrorizada, y yo no hacía otra cosa que pensar en mi familia, que estaba en el partido de espectador.
Fue Kosei, el chico egipcio el que primero reacciono, al parecer su hermano mayor era uno de los medjay que estaban en el mundial, grito que debía volver a casa inmediatamente. Así que yo me uní a él, pues allí no pintaba nada, sin saber si mis padres, mi abuelo y mi hermano estaban bien o no. Desmond lo entendió perfectamente.
No tardamos mucho en preparar nuestro equipaje, para que Desmond nos llevar al aeropuerto de Nueva York, dónde cogeríamos un vuelo a nuestros respectivos países.
Justo antes de salir de la cabaña, Dakota se abalanzó sobre mi con los ojos empañados en lagrimas, y me abrazó. Luego me dio un beso en los labios, mi primer beso, para ser exactos, que hizo que un escalofrío recorriera la espalda, y que olvidara por tan solo un segundo mi preocupación.
Después, sin decirnos una palabra más, me marche junto a Desmond y Kosei, para volver a mi hogar, junto a mis seres queridos.