Ok... heme aquí, 00:55 de la mañana del 28 de junio, con la lluvia arrullandote a lado mío y yo sin poder dormir... Como se empiezan estás cosas? Creo qué hay una infinidad de cosas que no te he dicho, que no quiero aceptar que siento y que de cierta forma no quiero confesar por miedo. Así que digamos que fue culpa del momento, de las madrugadas embriagantes que te hacen escupir la verdad más entrañada del ser. Amor, cuando te acercas despacito y me quitas el cabello de la cara y me besas... ojalá entendieras todo lo que te digo cuando me quedo pasmada mirándote fijamente, que no planeo casarme ni tener hijos, pero dios mío, no dejó de imaginar cosas tan disparatadas contigo... Me encantaría oirte desbordado de amor por mi, como si te negaran vida si me alejan de tu lado, ansioso por sumirnos en charlas tan largas como las madrugada, queriendo saber todo de mí y yo todo de ti. Que adoro estar contigo, que amaría ver en tus ojos el orgullo de pensar "estoy con ella", que me dispongo a ser lo mejor para ti a diario. Sabes, existen tipos de amores, de los que son instantáneos, de los que se toman su tiempo para echar raíz, de los fugaces, de aquellos que duran toda una vida, incluso los que trascienden la vida y la muerte, algunos que siempre estuvieron destinados a ser y otros que nunca serán. No estoy muy segura cuál es el nuestro ni tampoco cómo empezó o por qué decidiste estar conmigo, mucho menos sé cuánto durará, (realmente espero que toda mi vida, o la tuya, o mi vida y tu vida juntas). Lo único que se, es que te adentraste y que sedujiste a mi ser para que ahora quiera resguardarte.