— Puedes hacer una cosa y luego la otra, tampoco es que vayan a desaparecer — alzó una ceja en dirección a la chica y se acercó a ver lo que había en el gimnasio que les habían dejado. — Está chingón.
Meneó su cabeza a un lado y al otro, dando a entender que la opción del joven tenía su coherencia. Sin embargo al escucharlo usar esa expresión se olvidó por completo del gimnasio y de jacuzzi—. Ay no me muero, sos mexicano, ¿no? Decime que sí, porque sino voy a quedar como una boluda.


















