Some of these facts are so crazy they seem fake.

Product Placement
Peter Solarz
cherry valley forever

#extradirty

@theartofmadeline
Cosimo Galluzzi
we're not kids anymore.
Lint Roller? I Barely Know Her
todays bird

pixel skylines

Janaina Medeiros
Claire Keane
Game of Thrones Daily
One Nice Bug Per Day
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"I'm Dorothy Gale from Kansas"
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seen from China
@maloriente
Some of these facts are so crazy they seem fake.
Esta entrada se la dedico a dos nuevas familias que nacen este año. Dos de mis mejores amigos se han puesto de acuerdo con el azar para meter en esto de la existencia a dos criaturas, Enzo y Olaya. Este vídeo es un homenaje a ellos, al grupo de los tres amigos que somos y de como pasa el tiempo. La mejor técnica para mostrar ese efecto es el timelapse asi que me puse manos a la obra gracias a la continua ayuda de Beatrix y su equipo (ya casi nuestro). El primero lo hice viajando por Yuangyang justo en el primer sol del anio de la cabra, que curiosamente fue el sol que ilumino a Enzo por primera vez. El segundo lo hice ya de vuelta de esas vacaciones, en Hefei, donde vivo, durante la celebracion del festival de las linternas donde la gente enciende con ilusion las linternas para pedir sus deseos. El nuestro lo dirijimos para Olaya. Un abrazo amigos nos vemos pronto!!
Distintas visiones de China (aunque se otro tipo de propaganda)
Este es el baile que os prometi antes de empezar las vacaciones. En la fiesta de fin de anio de la compania, las chicas y yo (el pinguino) nos animamos a entretener al publico al ritmo de la cancion de moda por aqui. Espero que os saque algunas sonrisillas pero sin llegar a reiros de mi, o bueno si, que leches!
Día 11: visita a Dali. Antes de empezar el retorno a Hefei fuimos a la ciudad de Dali, que según las guías era menos populosa y mantenía más autencicidad que la de Lijiang y además tenía preciosas rutas en bici alrededor del gigantesco lago que la bañaba. No lo dudamos y alquilamos un par de Mountain bikes, para descubrirlas. Gastadas ya las últimas energías nos preparamos para subir al tren que inauguraría la sucesión de transportes que durante 31 horas acabarían por dejarnos en nuestra casa de vuelta. Hefei.
Día 9: caminata por la garganta del salto del tigre. En China nos es muy popular el montañoso así que cuando nos enteramos de que había una senda que cruzaba una garganta con montes de unos 5500 metros no pudimos encontrar mejor excusa para dejar las mareas de turistas y perdernos por el monte. La ruta no era para nada fácil, al menos para nuestros cuerpos oxidados de posición urbanista, 20 km con desniveles de 2500 metros por camino polvoriento. Encima por empezar la jornada un poco tarde, la caminata se convirtió en una carrera contra el sol por ver quien se recogía antes. Fue dura, sobre todo para mi compañera Beatrix, que por si fuera poco contaba con un catálogo de ampollas en cada pie. Producto de ellas tuvo que renunciar a su ferviente dedicación por los derechos de los animales y contratar un caballo como transportista durante la primera subida. Durante las ocho horas que estuvimos andando por el sendero en las alturas, contemplamos los nevados picos, altísimos paredones, el zigzag del río que lo modeló todo con el paso del tiempo, unos cuantos pueblos dedicados al cultivo de esas tierras y el pastoreo de cabras y bueyes; locales vendiendo barritas de energía, frutas y hasta marihuana; cataratas y precipicios; ausencia de gente; pero lo que más nos alegramos de ver fue el hostal donde pasábamos la noche. Dios mio que palizón! Día 10: A la mañana siguiente nos dijeron que merecía la pena bajar a ver los rápidos, así que andando como robots por los dolores musculares emprendimos la bajada por el desfiladero, atravesando pasos escarvados en las paredes y escaleras totalmente verticales. Para cuando acabamos la "mini" excursión de unas 4 horas, teníamos un buen empacho de la China profunda y solo queríamos volver a Lijiang para descansar.
Día 8: Llegada a Lijiang. El día 7 se paso entre carreteras y vías de tren. Literalmente cogimos 2 furgonetas, 4 autobuses, un metro y un tren nocturno para recorrer 804km para llegar a Lijiang. Allí nos esperaba un bonito pueblo chino que anunciaba la autenticidad de la arquitectura y esencia de la China tradicional pero escondía flujos ingentes de grupos de turistas chinos e interminables tiendas de souvenirs. Así que nos lo tomamos de relax a nuestro aire, viendo parques y Paseando entre los canales.
Día 6: Arrozales de Yuanyang. A la mañana siguiente toco madrugar para ver el popular amanecer de Duoyishu. Si os guiaís por las fotos podéis pensar que menudo par de románticos solitarios... En verdad estábamos en un mirador de varias plantas con chinos sacando uñas por un puesto para disfrutarlo, así que no fue tan mágico como parece, de hecho fue un poco tenso durante algún rifirrafe que tuvimos por defender nuestro sitio... Pero las vistas lo valían. Después de un energético desayuno, buscamos una ruta que nos adentrase en los arrozales, metiendo nos de lleno en los bancales. Rodeados de ese paisaje es difícil no quedar sobrecogido por el curro detrás de aquellos... Menudo trabajo de chinos! Tras llenar las tarjetas de fotos y las zapatillas de barro fuimos a Laohuzhi famoso por sus vistas aéreas de los arrozales. Tras otro exquisito atardecer nos volvimos al hotel en coche con una amable pareja que se ofreció gratuitamente a hacerlo, que majos son los chinos!! Y hasta aquí las aventuras por Yuanyang, que mañana nos esperan 24 horas de viaje para llegar a la ciudad de Lijiang. Seguiremos informando!
Día 5: Arrozales de Yuanyang. Después de pasar el día 4 en un cómodo autobús que recorría las sierras de la provincia de Xishuangbanna, llegamos a Yuanyang, conocida por sus gigantes arrozales a desnivel sobre las laderas de sus montañas. Yo ya conocía arrozales chinos de mi visita a Longshan pero los de aquí me dejaron ojiplático. La tarde de nuestro primer día en Yuanyang la invertimos en caminar hasta Bada, donde los atardeceres tenían fama de ser los mejores de la zona. Y como podéis ver en las fotos, no defraudaron en absoluto. Así fue el último sol del año del caballo, el cual despedimos con un par de cervezas en la azotea del hotel, viendo los fuegos artificiales que explotaban por todo el valle. En cuanto a nuestra nochevieja China, decir que fue una gozada poder ver la celebración de los Hani (la etnia de aquí); con la matanza del cerdo y su enfermiza pasión por la pólvora; con las señoras cargando leña del campo y pastoreando sus búfalos de agua. Alejados del jaleo y las aglomeraciones de las ciudades.
Hoy nos hemos levantado a las 6 de la mañana para ver el amanecer del año nuevo chino, el de la cabra, como el signo de mi compañera. Toda una experiencia!
Último atardecer del año chino con grandes noticias...
Día 3: salida a Menghan Hoy tocaba salir hacia el este, donde nos encontramos con la zona más verde de toda la China que conocemos. Palmerales y densa jungla entre montañas más altas que las que vimos el día anterior. Al llegar al pueblo nos encontramos con el inconveniente de que no tenían bicis de alquiler, que era el plan inicial, pero sabíamos que además de rutas entre los palmerales del valle del río Mekong, existía un parque temático-etnologico donde te explicaban la cultura Dai, su versión del budismo y hacían un par de shows. Normalmente huimos de este tipo de atracciones, pero como ayer nos quemamos, y hoy hace el mismo sol justiciero, preferimos no arriesgarnos. Además, el parque es barato y hoy no está masificado. Así que allí que nos metimos y disfrutamos de la vida local y de la celebración famosa de la fiesta del agua. Donde para deleite de nuestra gopro, nos empapamos hasta hacer chofchof al caminar. Muy divertido y refrescante. Ahora de vuelta a la capital que mañana hay que coger un autobús de 7 horazas para ir a los arrozales. ¡Hasta entonces!
Día 2: Expedición a Menghun Gracias al dueño del albergue donde nos hospedabamos nos enteramos de que en Menghun (pueblo a 3 horitas al oeste) había mercadillo dominical donde se juntaban muchas etnias de los alrededores a comerciar con sus productos locales. Dispuestos a empaparnos de cultura cogimos los autobuses pertinentes e hicimos acto de presencia para llevarnos una ingrata sorpresa: el mercadillo no tenía tanto encanto y haya donde esperábamos densa jungla nos encontramos polvorientos cultivos. Sin dejar que el desánimo nos invadiera nos armamos de valor (y un poco de insensatez) para negociar por una motocicleta con un local. Digo insensatez puesto que estuve cerca de coger una choper de marchas (sepa el lector que jamás he conducido una moto con marchas) y que además no tenía frenos, sino que había que frenar con el motor. La interacción fue divertida, ya que después de tanto trote uno evita la frustración aún cuando el local habla un chino con mucho acento y su lengua es el dai. Al final venció la cordura y acabamos alquilando la moto de su mujer que era una scooter eléctrica. Gracias a ella descubrimos que explorar entre colinas puede llevarte a aldeas preciosas con ritmos de vida totalmente antagónicos a los que estamos acostumbrados. Aldeas donde el sustento económico es la producción de papel antiguo como Manzhao. Pequeños rincones poblados por gallinas que campan a sus anchas sin ningún tipo de control. Caminos entre laderas tan hipnotizantes que olvidamos echarnos crema solar consiguiendo unos buenos coloretes como premio. Agotados, como la batería de la moto, llegamos a duras penas a Menghun de nuevo para emprender las 3 horas de vuelta al campamento base en Jinghong a descansar que al día siguiente toca más.
Día 1: Llegada a Xishuangbanna Empezamos nuestras vacaciones de año nuevo chino en Xishuangbanna. Al sur de China, pegadita a la frontera de Birmania y Laos. Zona de jungla y de etnias esparcidas en pequeñas aldeas a través de sus montañas. Como llegamos cansados de haber pasado la noche en un aeropuerto gastamos el día en la aclimatación y pasear por su exuberante jardín botánico.
Buenos días desde el Mekong!
Pronto todas las novedades de nuestras andanzas por la provincia de Yunnan
Hoy ha sido la cena de fin de año de empresa. Ya mi tercera y última (por un tiempo), ha sido divertida por verme envuelto en un baile con niños que ya subiré, pero básicamente la gracia ha estado en que la rifa donde entregaban los Hong bao (sobres con dinero) nos ha tocado a los dos. Eso espero que signifiquen buenos augurios para el año de la cabra, que es el que viene ahora. Nosotros ya hemos cogido la mochila y nos encontramos haciendo noche en el aeropuerto para amanecer mañana en la jungla de Xishuangbanna
¡Tres días para aterrizar en nuestra nueva ruta mochilera!
Bueno, hoy a dos!!!