andy camina por la orilla con la bolsa colgándole del hombro cuando algo cae a la arena a pocos pasos de ella. se detiene, mira el objeto un segundo y luego alza la vista hacia quien lo dejó atrás. "hey." dice, señalándolo con la punta del guante. "dejaste caer eso. se supone que estamos acá para limpiar." no suena enojada. solo firme, con esa mezcla de ironía tranquila y atención que no se apaga.
' hey, hey. no, no, no ─ deja ahí. devuélvelo. ' la voz es firme, pero agitada. ha estado persiguiendo a hermano menor, lo ha llevado hasta quedar cerca del dueño del artículo que ahora revolotea como un pequeño trofeo.
' lo siento tanto. ' las manos se juntan a modo de súplica y el rostro está colorado de la vergüenza. ' prometo devolverlo pronto, solo necesito taclear al enano y lo tendrás de vuelta. ' bromeaba, ¿o no?
'parece que cada año que pasa hay más basura...' menciona en voz alta mientras que se agacha a recoger algo brillante que notó entre la arena. un collar con un relicario, el que no duda en abrir '¿esto es tuyo? tiene una foto de unos niños dentro.'
"no es lefa, es crema solar" ojos ruedan hasta quedarse en blanco. termina por esparcirse mejor ésta y su rostro níveo se enrojece levemente. ha cuidado su casco con un pañuelo pero el sol quema y no quiere parecer una langosta "de todas maneras, ten cuidado con el trípode" se ha puesto, tras tirar una bolsa, a grabar y fotografiar unos planos que le han parecido interesantes.
"Ya casi terminamos, nada más falta esa botella de ahí." le avisa a la persona con la que compartía espacio, quitándose los lentes por primera vez en todo el día. El descaro hecho persona, no había levantado ni una sola basura, pero se había mantenido ahí por si su hermana venía a checar, vaya molestia. "Que calor ¿crees que ofrezcan margaritas en ese stand de cosas gratis? ¿O en algún lugar cerca?"
El verano ya había tomado la costa, pero en Marenfell el calor no disipaba la sensación de alerta. La playa estaba llena para la jornada anual de limpieza; asistir se había vuelto una forma silenciosa de comprobar que los demás seguían ahí. Marlon llegó cerca del mediodía, tomó una bolsa y unos guantes de los puestos improvisados, y evitó las conversaciones breves y medidas que flotaban en el aire. Se alejó hacia un tramo menos concurrido, cerca de las rocas, y trabajó en silencio, repitiendo gestos aprendidos. Cuando el calor empezó a pesarle, fue al puesto de bebidas y tomó una botella de agua. Al hacerlo, notó unos guantes y una bolsa intacta sobre la mesa, abandonados como si alguien no hubiera regresado. "¿son tuyos?" interpeló a la persona más cercana "uno de mis guantes esta por romperse y no me vendría mal un par nuevo"
“ por favor no le digas a nadie, te aseguro que solo estaba tomando un pequeño descanso. ” holgazanería es evidente para quien le encuentra sentado sobre la arena. escondido detrás de un peñasco alejado del resto de la multitud, diálogo se alza intentando apelar a benevolencia ajena. “ ¿no quieres tomarte cinco minutos también? ”