¿Sabes? LLega un momento en el que te cansas, te cansas de todo: de los insultos, de las falsas sonrisas, de esos "estoy bien", de tu cuerpo, de tu vida, y decides acabar. Estas lista para desaparecer y cuando piensas que nadie echaría en falta tu ausencia, aparecen ellos, con sus ganas de comerse el mundo, diciéndote justo lo que creías que nadie te iba a decir, lo que necesitabas oír; ellos te ven, saben como te sientes. Y ellos te tienden la mano para ayudarte a salir de ese hoyo tan profunde en el que estás, con paredes de cortes tapadas con cortinas de pulseras y falsas sonrisas que empiezan a ahogarte. En ese instante, cuando te salvan, cuando te sacan de ahí, cuando se convierten en tu salvavidas, te das cuenta de que son el único escape que tienes de la realidad, los únicos que te mantienen aquí. Es ahí cuando te das cuenta de algo, sólo ellos estuvieron animándote desde miles de kilómetros de distancia en los malos ratos, y ellos fueron los que se encargaron de que tuvieras buenos. Justo en ese momento, en el que eres consciente de ello, te das cuenta de que su estado de ánimo influye en el tuyo y verles sonreír de cerca, escuchar esas canciones que tanto te ayudaron en directo, o, simplemente abrazarlos y darles gracias por todo, es lo único que necesitas.
mariacoffe
@Mariia_2108







