#2
El día de invierno estaba más denso de lo común, Sybil no era del estilo friolento, vivir en Rusia tenía sus beneficios, por lo que al notar una gran persona toda tapada por sacos tuvo la gran idea de jugar una leve e infantil broma, arrojando el resto de su café a los pies de dicha persona donde no estaba tan cubierta como en el torso— Si te pones a pensar, pareces un hombre de nieve andante, no es mi culpa que fueras víctima de lo que pasó — Se excusó y soltó varias carcajadas por la situación.
— Claro... y ensuciar mis zapatos parecía la mejor de las ideas. — respondió, rodando los ojos hacia la chica que se había detenido a hacer aquello antes de cruzarse de brazos e intentar que el líqudo del café resbalara por sus botas.















