Fantástico...
—Sí, seguro que arrodillándote cerca de una antena también —responde arqueando una ceja. —Mira, en eso sí que tienes razón, no me extrañaría que la tormenta saliera de tu napia —sonríe falsamente y pasa por su lado, metiéndose en el baño.
-- ¿Te funciona eso de ir amenazando a la gente o lo haces hoy porque te aburres? --pregunta alzando la voz cuando el chico entra al lavabo, para después sentarse en el suelo, apartado de la puerta, colocándose los auriculares e intentando buscar alguna emisora en la radio del móvil.
















