Un atardecer frente al castillo. Cambia el cielo y cambian los colores. Se transforma después de miles de kilómetros e historias que no serán contadas... serán dibujadas!
Fue hecho a mano alzada. Sin lapiz, estilografo y valentía sobre papel de acuarela, dispuesto a ser sosten de un recuerdo. Después fueron marcadores y ganas de que las florcitas se queden siempre flotando.
La foto de yapa, la verdad es que es re linda!












