Se encontraba en el pasillo, algo aburrido para ser sinceros, sin saber realmente qué hacer. Parecía que ese día iba a ser bastante monótono, y quería animarlo cómo fuese, así que se acercó a la primera persona que vio por el pasillo, sin poder evitar soltar una pequeña risa ante sus pensamientos- ¿Qué le dice un árbol al otro? -dijo, esperando a que la persona que estaba delante suyo le respondiera el típico “¿qué?”- ¡Nos han dejado plantados! -trató de aguantar la risa, sin éxito, sabiendo que tampoco era muy gracioso pero le encantaba ver la cara de la gente al escuchar chistes tan malos.
--- Uhm, no sé que le quiere decir. --se quedó pensativa y esperó a que el chico dijera el chiste completo. Soltó una risa sonara cuando escuchó el final, la verdad es que era aburrido, pero eso lo hacía más divertido.-- No sé porque me río, si ese chiste es malísimo.















