“Tú eres todo e incluso más de lo que pude imaginar o de lo que algún día pude llegar a soñar, y es por ello que nuestra historia, hoy es digna de contar. Fue amor a primera vista, te vi de lejos y algo me atrajo a ti de forma inevitable, fue un magnetismo inexplicable ¿Acaso fue obra del destino? ¿O solo fue un reflejo de la causalidad? ¿O es posible que una vez más esto fue una inesperada y hermosa serendipia? No, no lo sé. Pero cada paso que me acercaba a ti, algo dentro de mí me aseguraba que tú eras para mí, que yo era para ti y que en definitiva seríamos nuestros, así tal cual como la noche está hecha a la perfección para la Luna. Allí, frente a frente, cara a cara, sin pronunciar palabra alguna nos dijimos todo y fue entonces donde me entregue por completo ante ti, pero no fue algo que solo sucediera conmigo, esto fue recíproco, porque de inmediato tú también lo hiciste ante mí. Era asombroso, no habían pasado ni cinco minutos a tu lado y ya sabía que lo nuestro no sería pasajero o aburrido. Además, me fui dando cuenta mientras transcurría el tiempo que necesitaría más de ti, pues era definitivo, no quería ni podía estar más lejos de lo que lograría soportar no respirar. Y no me equivoque, cada encuentro contigo luego de nuestra primera vez fue mágico y especial, único y sobrenatural, una aventura extraordinaria y un sueño estelar; fue como viajar a otros mundos sin ni siquiera levantarnos del sofá. Pues no importaba hora ni lugar, siempre estar contigo era y es mucho más que soñar, es vivir y dejar de existir. Es por ello que defino lo nuestro como un romance redactado por el más grande los poetas o escritores, ya que cada palabra que expresas ante mí me enamora y me une a ti con una fuerza ineludible. Tienes el poder de desatar suspiros desde lo profundo de mi alma, de asombrarme en cada instante, de estremecer mi piel en menos tiempo de lo que transcurre un parpadeo. Pero sobre todo, me haces sentir que puedo tocar la superficie de la Luna con solo acariciar la punta de mis dedos. Y es que contigo las pláticas son desde historia hasta ciencia ficción, de filosofía hasta astronomía, del más puro y dulce romance hasta de la más cruda y desgarradora verdad; tú no tienes miedo de decirme lo que debes y yo no temo escuchar lo que dices, porque contigo cada encuentro es aprender algo nuevo. Por esa razón aprendí a observar y apreciar la belleza de las palabras, pues en ellas se encuentra el poder de dar vida y el de destruirla en menos de un santiamén. Aprendí a dar sin medida alguna y a abrazar cada momento, ya que la oportunidad que tenemos de compartir y convivir lo que vivimos puede no regresar nunca jamás. Aprendí a que no existe amor sin sacrificio y que soñar nos hace personas extraordinarias. Pero sobre todo, aprendí a surcar los cielos en cada segundo que paso contigo. Para mí siempre es un gusto, un honor y un placer encontrarme a tu lado, no importa el lugar donde nos juntemos o donde nuestras almas se entrelacen, puede ser en la calle, en un bus, en mi casa, en un café o en la banca de un parque; realmente no importa donde estemos, pues ese lugar de encuentro siempre se convertirá en nuestro mundo, nuestro cielo y nuestro todo. Ya que lo que importa no es el sitio, sino que tú estés allí entre mis manos. Es por eso y más, que siempre es un privilegio leerte, aprender de ti, soñar contigo y volar juntos fuera de este mundo; porque eres y serás el valor fundamental que necesito y quiero mantener en mi vida mortal. Pues tú, mi libro, siempre eres todo eso y mucho más para mí.”