"¿Cómo reconocer a un roto?" Seguramente se lo ha cuestionado, vaya que hay muchos, por montones, tal vez no los ha visto usted o no los ha reconocido, es muy probable, es que los rotos no salen mucho, prefieren estar alejados de los "completos", de los que no han perdido nunca, de los que tienen "todo", no es que les de vergüenza estar tan remendados, pasa que los pulcros no asisten con descosidos a las fiestas, no les sienta bien estar con un roto a luz de día, pero más de alguno si que los usa a la hora de dormir, cuando ya nadie los observa ni los juzga, no lo pueden evitar, los rotos son más cómodos, más confortables, más desgastados, sí, más recomendables. Hay muchas maneras, de distinguir a un roto, tal vez está mañana no se dio cuenta del roto que le saludo mientras regaba las plantas, porque claro usted completo iba apresurado a su trabajo, quizá ayer se lo topó en el café, usted estaba agendando sus quehaceres y el otro estaba saboreando hasta el humo del café, ensimismado usted y el otro entregado, no coincidieron, era de esperarse, sucede que los rotos son así, simples, nobles, usados, resistentes, casi invisibles a la mirada altiva de los "completos", así entre comillas, que va a tener usted de completo, si lo único que tiene son construcciones sobre la arena, los rotos en cambio solo usan la arena de alfombra, de sábana o de colchón, nunca de sustento. Para conocer a un roto, basta otro roto, entre ellos se encuentran de inmediato y se saben rotos, se sonríen, pues se enteran que el otro viene de una batalla, de un camino amplio, de un mundo de enseñanza y le sonríen para hacerle ameno el momento, el instante, el día, la vida, le invita a pasar, aunque a decir verdad lo hacen con todos, solo algunos se quedan, los rotos siempre buscan con cierto afán y hasta obsesión seguir expandiéndose, si un roto se amolda a usted, será que se ha remendado, pero tarde que temprano volverá a rasgarse, es importante que tenga cuidado, pero úselo, no le tenga aversión. Cuando se canse de estar absurdamente completo, rómpase, estréllese en los cristales de su castillo intocable, desgárrese, vuélvase un roto, no hay de que angustiarse, hay parches, remiendos, y por su puesto demasiados "completos".