No me sonrías por la calle, si es para burlarte de mí después con tus amigos.
Ni siquiera te atrevas a desvestirme con la mirada, porque sé que eso es lo que haces con todas las mujeres que pasan.
Que estoy harta de que no pueda caminar sola sin sentir un puto miedo de que alguien se acerque y me respiren con un olor fétido, me digan de cosas, y que yo no puedo responder nada porque las mujeres se ven mejor calladas.
Que si sales con ropa apretada, justa, escotada, te tachan de puta, y esa es su excusa para violarte y luego matarte.
Que maldita sociedad estereotipada que no nos deja ser como queremos ser, como nacimos, sin que nos cambien; y, que desde el Génesis nos han denigrado como simples objetos sexuales que no sirven para nada más que cocinar y tener hijos.
Pues yo digo que no.
Que ya basta.
Que todas digamos ALTO.
Nos enseñan que subir la pierna demasiado alto, provoca lujuria;
que ir con falda a la calle, provoca miradas;
que irme sola a tomar una bebida, incita al placer;
que los niños nos pegan a las niñas de pequeñas, porque les gustamos y quieren llamar nuestra atención;
que los comerciales de limpieza del hogar van dirigidos a las mujeres;
que una posición no correcta, provoca sexo.
Que no.
Que no todos los hombres son iguales;
que no todos me gritan en la calle: Joder, qué piernas tienes.
Que no todos son educados de esa manera.
Que no todos los hombres pueden llorar en público por ser nombrados ‘nenas’.
Que el mayor insulto a un pequeño sea: “Te ganó una niña.”
Que no puedan elegir el color rosa por ser llamados: ‘maricas’.
Que no todos me llevan a un lugar oscuro si me encuentro pasada de copas.
Que si no puedo decir no, no puedo decir sí.
Pero, ¿qué problema tiene el que quiera caminar por la calle sin sentir un miedo que me cala los huesos?
¿Cuál es mi error al tener que cambiarme de acera porque me da miedo un grupo de hombres al frente?
¿Qué se sentirá poder pasar por una avenida en la noche sin tener que ir corriendo?
¿A qué huele la libertad?
¿A qué sabe la igualdad?
¿A qué sabe la equidad?
No pido respeto porque tienes madre, hermanas, hijas, tías, abuelas, amigas, sobrinas, primas, desconocidas.
Pido respeto porque sea o no mujer, primero soy persona.