Lamento mucho más que tú este desenlace.
No soy de las que olvidan fácilmente, mis heridas emocionales tardan mucho en sanar, tengo una cicatrización muy lenta.
No puedo ir tras de ti, por más que quisiera, no más.
He intentado salvarte en otras ocasiones y en muchas de ellas quien ha terminado hundida soy yo.
He escarbado tanto para entender el enigma de tu cabeza que termine creando un abismo entre nosotros, inalcanzable.
Un abismo en el cual caeré si trato de tocarte.
No quiero volver a sentirme triste debido a ti.
Y en este mundo infame donde más de una vez busqué tu voz, para soportar un poco mejor este infierno, lo único que hiciste fue agregarle más fuego con tu silencio.
¡Qué ironía! Mientras yo intenté enfriar las paredes de tu infierno, tú le ibas añadiendo más y más carbón al mío.
Conmigo quedaron muchas dudas y cosas por decir.
Ni esa canción era nuestra, ni esa banda era tan especial
Ya no es nuestra, ahora es mía.
Optare por soltar y anular todo lo que quede de ti.
Cualquier cosa que haga, no volveré a lo que me ha roto.
Nunca más.
Te deseo todo lo que no he podido hasta ahora.
Te deseo el coraje para voltear la página cuando las cosas no vayan como deberían, o simplemente, como no querías que fueran.
Te deseo la fuerza para dejar ir, todas las veces en las cuales, incluso cuando pones toda la voluntad del mundo, no logras que nada encaje.
Te deseo de no anclarte a algo que no puede y no podrá hacerte sonreír o llorar de felicidad.
Te deseo las ganas de atreverte siempre, la capacidad de escuchar los consejos de quien te quiere pero, luego, puntualmente, la testarudez de decidir solo en base a lo que sientes.
Deseo que puedas recomenzar siempre, aun cuando la vida y las situaciones no estén de tu parte, porque quien no recomienza se tropieza, inevitablemente, en recuerdos engorrosos que te harán dejar de pensar en el futuro.
Ten la fuerza de conservar los momentos vividos pero no de vivir dentro de ellos.
Que un día te despiertes y pienses si valía la pena tratar como a cualquiera, a alguien que te creía y trataba diferente al resto.
Porque todos ellos, no son tú.
Jamás pensé que ese intento de abrazo, en el asiento de copiloto iba a ser el ultimo.
(De saberlo, te habría abrazado más fuerte)
Decirte adiós no estaba dentro de mis planes, pero
prefiero eso a caer en la tentación de contactarte para
luego caer en el abismo, otra vez, inútilmente.