La Selección Argentina no está jugando como sabe jugar desde que Scaloni asumió. Este grupo no juega igual y se nota desde el partido uno del Mundial 2026.
Si bien esta Selección tiene grandes rasgos de la mÃtica "Escaloneta", está perdiendo su esencia, está negociando (aún no sé bien con quien o por qué motivo) algunas de sus caracterÃsticas más importantes. La identidad pura de la Escaloneta se está diluyendo, nos estamos convirtiendo en una Selección Argentina de antaño: incompleta, tibia y carente de atención a esos detalles que nos transformaron de una selección con todos los nombres propios pero sin tÃtulos, en la mejor selección de todo el mundo, por escándalo; una selección pionera e imitable por tantos (o no se dieron cuenta de que ahora los técnicos más importantes del mundo utilizan el término "competir" como algo básico en sus declaraciones y objetivos).
Tenemos todo para volver a ser esa Selección Argentina imparable (y mucho mejor por la experiencia ganada), lo tenemos a una nueva medida de tiempo y longitud: no a una semana, a un mes o a un partido; estamos a una charla de volver a ser La Escaloneta.
Los jugadores están a una charla grupal de recordarse a sà mismos quienes son en la selección, a sonreÃr y emocionarse mientras se cuentan unos a otros esas anécdotas de dominio que tuvimos sobre todas las demás selecciones del mundo: europeas, sudamericanas, africanas y de Marte. No necesitamos convertirnos en otros, imitar a aquellos. Ya somos lo que necesitamos ser, ya nos transformamos en su momento en esto que todos admiran y por eso odian: LA MEJOR SELECCIÓN DEL MUNDO, POR ROBO.
Esto no se trata de criticar, no se trata de hablar mal ni de forma grandilocuente para sumar views, esto se trata de juntarnos, de hablarnos y de hacernos acordar a nosotros mismos de quienes somos. Con respeto y mucho amor por el otro.














