14. Un poema más y lo olvido…
Cuando cae la noche me dejas recorrer tus caminos y no quedan espacios en tu cuerpo que mis labios no hayan hecho míos; yo me convierto en tuya porque sólo tu boca conoce el punto exacto donde dejo de ser mía;
Cuando cae la noche mis caderas son arrastradas hacia ti, y no quiero detenerte porque tu eres el vicio en el que anhelo perderme; silencias mi boca cuando tu nombre comienzo a gritar mientras me miras a los ojos cuando el cielo estoy por rozar;
Cuando cae la noche mis fuerzas comienzan a flaquear, mi aliento comienza a faltar y tu espalda comienzo rasgar; pero eso no nos detiene al momento de amar y hasta con el último aliento te pediría más;
Y cuando acaba la noche nuestras bocas se encuentran y deciden callar…. todo lo que entre gemidos decidieron confesar.
















