El día brillaba, rozagante y esplendoroso.
El negro de tu pelo llamó la atención, las heridas de tu corazón impactaron nuestro ser.
Brillante y con la mirada de dulzura infinita, así apareciste, sin pedir permiso, sin entender el por qué estabas allí, abriste un espacio más en nuestra familia, ocupaste el más tierno de todos.
Compartir contigo, dicha infinita,
Imaginarte cada día, sonrisa,
Un ser lleno de bondad y cariño, te definía.
Inspiración te volviste, solo podíamos pagarte con algo de amor,
toda la paz y ternura que te embargaba.
El tiempo sin darnos cuenta corre, deja a su paso tristezas y alegrías.
Nada fue tinieblas en esos nueve años de felicidad hasta que, por cosas de la vida,
A cuenta del destino que no siempre lo entendemos, terminó la alegría,
Y como la noche oscura, se opacó tu rostro, tu mirada simplemente se desvaneció.
El anhelo de ver más destellos blancos en tu cuerpo, se arrebató,
El sonido de tus pasos dejó de repicar,
Tu nariz ya no pudo acercarse a nuestro pecho.
Sería interminable describir cuántas enseñanzas has dejado,
Cuántas lecciones pudimos aprender,
Serás inolvidable y profesaremos tu amor ante cualquier ser vivo,
Como tu muy bien lo sabías hacer.
En nuestros corazones estarás, Negra, más radiante que nunca,
Hermosa encantadora, tu paz nos acompañará por siempre.
El agradecimiento será una bandera que llevaremos por ti.
Gracias por tanto Neguis, simplemente gracias.