Stranger Things

❣ Chile in a Photography ❣

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Sade Olutola
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I'd rather be in outer space 🛸
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@misschamb3rs
CLARISSA // (inspi.)
IVY | LIBRA | SERVER | DOG | MELANCHOLIC | HUFFLEPUFF | TYPE 1
Clarissa “Clara“ Chambers. — MoodBoard
Clarissa “Clara“ Chambers & Samuel Cook. — MoodBoard
“Show me that you’re human, you won’t break Like a thief in the light, you can’t hide, you can’t hide from your shadow It’s the only thing you own And you don’t need to pretend that perfection is your friend ‘Cause we’re all broken.”
Clarissa Chambers + journal — [1/?] (inspi.)
La francesa observó las cristalinas agua con deseo, no pudiendo aguantar las crecientes ganas de deslizarse por el juego, demostrando aquello mordiendo su labio inferior a medida que una sonrisa se avecinaba. —¡Oh, vamos!— exclamó alentándola con sus brazos, haciendo un ademán de que al menos se acerque, sin borrar la curva en sus facciones. —¡Será divertido, lo prometo!— aseguró, y a pesar de no estar certera del hecho, no le quedaban dudas de que ambas muchachitas disfrutarían de la tirolesa. —¿Y si te subes conmigo?— preguntó gritando un poquito más, de tal manera la escucharía más claro, ya que hasta ahora, su voz se había mantenido a nivel normal.
Sus orbes fueran hacia las cristalinas aguas, dónde podía ver fácilmente el frágil reflejo del sol sobre la misma, luciendo radiante y tiñendo las olas diminutas de un naranja suave. Mas por divino que luciera, para la inglesa resultaba ser de todo menos seductor. Cerró sus ojos y dejo salir un leve suspiro, volviendo a negar con su cabeza. — ¡Otro día me subiré contigo, lo prometo! — Y en cierta parte era cierto, en algún punto de su vida planeaba superar aquel terror acuático. Sin embargo, comenzó a moverse entre los campistas, intentando llegar a su compañera de habitación. — Pero hoy, si gustas, puedo filmarte mientras te subes, así contaremos con un lindo recuerdo de tus hazañas, damita. —Sugirió de una afable manera, rozando su matiz delicado natural, entre tanto, avanzaba hacia la francesa valiente.
Recostada en la orilla del lago, la francesa se encontraba tomando sol, aprovechando los rayos de verano. Aún con esa sed de adrenalina, dejó sus cosas al lado de otro campista (el cual parecía haberse dormido), y corrió con dirección a la tirolesa improvisada que había en una de las esquinas del lago, teniendo que subir una pequeña pendiente para llegar. —A ver, personitas.— exclamó desde lo alto, dirigiéndose al grupo de gente en la zona baja del lago. —Veamos quién será el valiente que se anime a tirarse de aquí.— siguió en tono alto, logrando captar la atención del público. —¡Tú!— dio su veredicto, señalando a uno al azar.
Aquella voz robó su atención sin descaro, obligando a Clara a alzar la vista y ajustar su visión para distinguir a la muchachita en la tirolesa. La sorpresa fue ajena a su sistema cuando reconoció a la bella joven de cabellera áurea ondulada, dueña de aquellas hazañas bien asociadas como insanas, pero increíblemente placenteras para la francesa, tanto como para la inglesa. No había nada como ver una sonrisa autentica en el rostro de aquellos a quienes les tenía un mínimo aprecio. No obstante, cuando miles de ojos decayeron sobre su menuda anatomía con su invitación, sintió como su cuerpo se encogía hasta llegar a ser un insecto. Ocultó sus labios y amagó a una sonrisa torpe, negando con sus manos a los compás de su cabeza, intentando ignorar los pares de orbes extranjeros. — ¡Muchas gracias, de verdad, damita! —Exclamó desde su lugar, delicadamente. — Pero no… No creo poder hacerlo. ¡Quizá otro día! —Prometió un futuro inconcluso por miedo a provocar una decepción en la blonda allí arriba.
National Anthem (Instrumental) - Lana Del Rey.
If you don’t know the guy on the other side of the world, love him anyway because he’s just like you. He has the same dreams, the same hopes and fears. It’s one world…We’re all neighbors.
Frank Sinatra (via wnq-music)
—Te digo que será divertido. Créeme. —vociferó la castaña hacia su acompañante, y continuó caminado en dirección al lago. Había descubierto que no mucho más allá se encontraba un lugar menos frecuentado que daba a una especie de bosque poblado de árboles. Aquél sitio se había convertido como en su guarida, por lo que ésta vez llevaba algunos muebles, (como hamacas, sillas desplegables y un tapete), para así adornarlo. Además de, por supuesto, llevar en su bolso su cuaderno de bocetos y la comida que había robado de la cocina para así pasar el rato. —Usualmente no invito a gente que acabo de conocer, pero debido a que has sido tan amable en ayudarme a cargar las cosas, sería muy grosera de no hacerlo. —comentó, cuando por fin llegaron al área de canoas, mientras dejaba los objetos que traía en sus manos en un de ellas. —Algo que si te advierto es que no quiero ver a miles de personas allí después, eh. Mira que no tolero los escandalos y quiero que mi escondite secreto se mantenga secreto. —bromeó, en espera de que éstx le ayudara a mover el bote y emprendieran camino hacia el agua.
Se mantuvo callada mientras la cobriza hablaba, concentrándose en cargar bien aquella silla desplegable y la mochila con adornos que desconocía, pero si sabía que se trataban de unos pesados. Su silencio era acompañado de leves asentimientos entre tanto, una que otra sonrisa fantasmal e una mínima risita al detectar alguna broma (cosa que le costaba, ya que, no la conocía lo suficiente para diferenciar los matices en la voz que indicaran un chiste). No obstante, la objeción de palabra en sus fauces decaía más en su inquietud sobre el lago que en su timidez, aunque esta sólo venia en ocasiones peculiares y hablar con un desconocido no era una de ellas. La inglesa no era una muy buena amiga del agua debido a aquel pavor, siempre que se encontraba cerca a grandes cantidades de esta (como el lago) se atrevía a acercarse, si, pero no más que la orilla, dónde tenía la mayoría de control que necesitaba para sentirse segura. Dentro de un bote era diferente. Sólo podía controlar un remo, un simple remo que luchaba contra la corriente, e a veces esa corriente era demasiado fuerte. Sin embargo, una vez llegaron al lugar, dejo la silla a un costado y posó las palmas de las manos en el culo del bote, preparando para empujar. — Tranquila, damita, no diré nada si no gustas. —Manifestó delicadamente, sonriéndole sólo para que estuviera más serena con aquel tema. — Además, te has permitido compartirlo conmigo y supongo que eso fue un gran esfuerzo. —Un dulce “Gracias” escondían sus palabras. Posteriormente, dio el primer empujón, sintiendo que dejaría todas sus energías en aquel intento. Empujó una vez más, forcejeo, bufó y entonces paró para alzar la vista y finalmente cuestionar lo que deseaba. — ¿Es al otro lado del lago que esta… este lugar tan especial para ti, damita? — A pesar del agotamiento en su sistema por la gran cantidad de fuerzo utilizado en los últimos jalones, su cuestión derrochó graciosa apacibilidad. Expectante esperó respuesta de su compañera, si el recorrido resultaba ser más lioso, no creía poder acompañarla, mas quizá intentaría.
wssp — Raisie✿
Raisie: Muy buena elección *emoji sonriente* Me gusta mucho, así que esa será.
Raisie: No, no, tú lo eres *heart emoji x5*
Raisie: Sí, quizá se podría decir que es por pasión. Digo, no es una actividad que haga a diario, pero sin duda alguna me gusta.
Raisie: ¿El qué? ¿Que me guste el color azul?
Raisie: A veces me pierdo así de fácil, así que lo siento *emoji del u.u*
Raisie: Ay, será incluso más bonito de lo que ya lo imagino *emoji sonriente x7*
Clara: Seremos como Marge y Homero, lol *emoji de corazones*.
Clara: Shh, tú. Ten un chocolate *Emoji de chocolate*, así serás dulce y tierna.
Clara: Oh, ok. Pero aún así, es lindo que hagas algo porque que te guste y no por segundas intenciones, ya sabes.
Clara: ¡No! El que no sepas cómo responder a ese tipo de preguntas *Emoji riendo*
Clara: Descuida, damita, a todos nos pasa en algún momento, así que no hay nada que perdonar.
Clara: Oh, qué dulce. *Emoji de monito que se tapa la boca* ¡Ojala que sí!
CampWars Characters + Emojis (1/?)
Su pequeño periodo de desorientación logró pasar a un segundo plano en cuanto escuchó la respuesta de aquella conocida inglesa, consiguiendo que cerrara sus párpados con evidente pereza por un pequeño momento.— Gracias —pronunció, dibujando una tenue sonrisa en su rostro mientras abría sus ojos para reencontrarse con el rostro de la campista, luchando por conseguir recuperar sus energías y abandonar ese cómodo lugar que lo invitaba a seguir durmiendo.— Uh… No, la verdad es que mis compañeros de cabaña roncan demasiado —asintió, aunque se trataba de una pequeña mentira que no tardó en revelar como tal:— En realidad sólo estoy… cansado. Las actividades de esta mañana se encargaron de drenar mi cuerpo de energías —se incorporó hasta quedar sentado, llevando las palmas de sus manos hasta su rostro para masajear con delicadeza.— Estoy necesitando del poder de las frutas —pronunció, dibujando una sonrisa en su rostro ante lo exagerado que aquello lograba sonar.
Ocultó sus labios y sacudió su cabeza, elevando sus hombros hasta la altura de su mejilla al mismo tiempo. — No hay porqué, señorito. —Y no lo había, ciertamente era un gesto que cualquier mundano podría obsequiar sin reprimendas ni reproches, no obstante, apreció la cortesía del hombre con una afable sonrisa. Emitió un gracioso sonido, más bien un resoplido que podría pasarse una risa suave, amena, con el comentario el cual iba a replicar con un consejo, pero las continuas palabras aclararon su mente y ejecutaron su habladuría, confirmando sus teorías. Aunque cierta parte de la inglesa se alegró que sólo estuviera cansado debido al trabajo matutino de hoy, y no de toda la semana. Amagó a sonreír y asintió levemente. — Oh… ya veo. Bueno, todo sea por el trabajo bien hecho, ¿verdad? —Tanteó a decir en un intento de aligerar la situación, curvando su comisura izquierda posteriormente. — De las frutas y una linda siesta en una cama, señorito. —Gustó decir, agraciada con las palabras ajenas. — Hoy he visto unas manzanas en el comedor… Si quieres podría acompañarte hasta allí, no tendría problema. —Sugirió delicadamente, cortés, haciendo un ademán con sus manos.
Una suave y breve risa brotó de sus labios ante la respuesta de la joven, divertida por ese modo tan característico que poseía la rubia para resultar graciosa. Poco después, al escuchar el nuevo comentario de la joven, dejó que un pequeño suspiro escapara por sus labios— Es una buena jugada del destino el habernos unido de esta manera —pronunció, en un tono lo suficientemente dramático como para quitar un poco de peso a sus palabras, por simple costumbre de evitar caer demasiado en los sentimentalismos.— No me gusta como suena lo de “actividad acuática”. Es mas específico si nos referimos a ello como una “tortura acuática” —entrecerró sus párpados, observando a la joven con aquel gesto dibujado en su semblante, como si deseara denotar cierto aire terrorífico en aquello que, quizá, únicamente a ellas se les antojaba como tal. Y es que, ¿cuántas otras personas podrían haber ido a parar a un campamento cuando sentían rechazo hacia una de las actividades más populares del lugar? Probablemente menos de las que podían sospecharse. En cuanto sintió el brazo de la joven enlazándose con el propio, dibujó una sonrisa en su rostro y le permitió aquel movimiento con completa naturalidad— Nuestras maratones de películas destinadas a un público infantil, también —pronunció con diversión, y no era difícil reparar en lo similares que resultaban tanto ellas dos como Kenzie en aquel aspecto, lo suficientemente infantiles como para disfrutar de aquellas películas con entusiasmo. Su ceño se frunció con ligereza ante el agradecimiento de la rubia a algo que, a decir verdad, no le llevaba ni el más mínimo esfuerzo.— Tendrías que agradecerle a mi hermano mayor por casi ahogarme en el mar —bromeó, y es que con el tiempo había aprendido a hablar de aquello con soltura; una que quizá se relacionaba con la confianza (ciega, y hasta boba quizá) que tenía en su hermano, imaginando que en realidad no era capaz de hacer una maldad semejante sin contar con una mente lo suficientemente infantil e inmadura como la que poseía en aquel entonces. Había olvidado casi por completo el motivo por el que deambulaban alrededor, casi dando un saltito cuando el recuerdo fue atraído a su mente por parte de la inglesa— ¡Sí! Creo que esa es perfecta… E incluso parece que tiene forma de gancho —bromeó, notando una curvatura pronunciada en la punta de la rama, mientras se acercaba a ella para tomarla con una de sus manos.
Creo que todo sucede por una razón, damita,—Comenzó con el fantasma de una sonrisa decorando sus fauces. — quizá el destino quería que unamos fuerzas y enfrentemos nuestros miedos unidas. —Comentó finalmente en un matiz dulzón en garboso, llenando sus orbes de fascinación por aquella magia de la vida que las había entrelazado. Sin embargo, el dramatismo de la inglesa le robó una risa suave, haciendo que toda relevancia en el índole anterior se esfumara, solo dejando el deleite de lo ameno. Llevó sus labios hacia un costado, mientras sostenía la miraba cargada de aires tétricos de la de cabellera cobriza, entornando sus orbes de igual forma, modismo en ella de un gesto pensativo. Aquel mismo que usaba cuando se encontraba reflexionando sobre cualquier cosa que su día a día podría ofrecerle. —Me gusta más “Infierno acuático”. —Expresó. — O, “purgatorio acuático.” —Agregó en un intento de broma, dejando que su semblante regresará al natural, luego de reír por lo bajo suavemente. Le sonrió con complicidad al paisaje rico en esmeralda frente a sí, para luego girar su cuello y contemplar a su amiga. —También. —Confirmó gustosa, los recuerdo de tardes y noches compartidas (con ella y Kenzie) sólo le brindaban una sensación agradable, difícil le resultaba no sonreír con aprecio ante dichas memorias. — Y nuestras charlas a la madrugada cuando comes mucho chocolate…— Se permitió versificar. ¿Y cómo no? Risas, platicas, anhelos, anécdotas, un centenar de minutos dónde sus compañeras eran el centro del mundo y poco importaban las inquietudes externas, unidas por el susurro (o mensajes de textos) y el insomnio, esas noches al lado del ingenio de la inglesa –y en ocasiones una escocesa disparatada-, por más escasas que hayan sido estas, habían resultado convertirse en sus crepúsculos favoritos. Frunció el ceño con la broma emitida de su amiga, demorándose más de lo necesario en consumir aquellas palabras. La naturalidad de tratar el tema le indicaba que todo había quedado en el pasado para la damita, así mismo para Clara la idea de Cyrie experimentando un maltrato como aquello sólo creaba en sí un semblante preocupado, inquieto… algo confuso. Mordió su labio inferior y le dedicó una media sonrisa desganada. No rió, mas tampoco comento. Regresó su mirada a la rama que ahora era rescatada por su interlocutora, estiró su brazo en forma de gancho, esperando que la castaña regresará y se enlazará (de nueva cuenta) con ella. —Eso nos hará el trabajo más fácil. Vamos a rescatar ese balón, damita —Canturreó con ojos divertidos, ladeando su cabeza en dirección al sendero por dónde habían caminado hasta llegar allí. —... O le podemos preguntar si alguien más puede hacerlo. —Susurró para la joven poco después, agraciada. Consintiendo el antojo de poder jugar con su propia miseria, acudiendo al chiste irónico, sólo para despojarse de cualquier tensión que podría llegar a decaer en ambas al momento de estar otra vez cercanas a la orilla del lago y encontrar que la rama no era la suficientemente larga, obligando a las dos femeninas a adentrarse un poco a las aguas para alcanzar el objeto que querían. Idea realista que le brindaba un posible futuro que prefería (intentar) ignorar por el bien de de la una y la otra.
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Cook: ¡Ahora, ahora, ahora!
Clara: ¿Entonces dónde están mis abrazos?
Clara: Lol. Por supuesto que quiero, señorito *emoji sonriente*