¿Estoy enamorado en verdad? Yo sé que no es enamoramiento, es amor. Uno se enamora de cualquier mujer, a cualquier hora, en un encuentro fortuito, en una cita premeditada. Yo me enamoro a cada paso, de unos ojos, de una palabra, de un gesto oportuno, de una sugerencia, y no obstante sólo la quiero a ella. En las demás es pura función estética; en ella es dación, entrega indefectible, transferencia. No cabe duda de que cuando estoy frente a ella estoy enamorado también, y me realizo en ella estética y afectivamente, me completo, me integro, soy. Pero aquí en la distancia ella ejerce la eternidad. No pertenece al tiempo: es de siempre. Es una experiencia semejante a la de la renunciación cristiana: me pertenece y le pertenezco tan íntegramente que no es necesaria la presencia. En efecto, el que llegue a ser o no mi esposa, es lo de menos; estamos atados más allá de todo accidente, de toda circunstancia, de todo tiempo. Es una ejecución mística, no platónica. Mística y mítica. De hecho.
—Jaime Sabines.










