Te mentí, te mentí desde el principio en el que empezamos todo esto, te mentí cuándo te dije que no me enamoraria cuando ya amaba cada parte de ti.
Tus ojos, que parecen estar todo el tiempo enojados, tus labios suaves llenos de ti y tú estúpida sonrisa que me hace sonreír, tu maldita forma de ser, de hacerme reír, de contar las cosas de tu pasado y tus propósitos del futuro, la manera en la que después de decir una idiotez me mirabas y besabas, tu horrible risa, la forma en la que hiciste que me olvidara de mi amor platónico, la forma incrédula en la que me mirabas, tus manos que al tocarme aumentaba mi amor por ti.
Te amaba demasiado, tanto que sigo sin poder encontrar a alguien cómo tú, alguien que me haga sentir lo mismo que tú y creo que ese es el problema, busco a alguien cómo tú, siempre termino comparando.
Lo siento, siento haberte dicho tantas mentiras, querer sentir otras cosas por ti, pero me haces demasiado débil.
En las mañanas te busco y me basta con verte, intercambiar miradas y seguirnos de largo, pensando en que nos cruzamos cómo desconocidos cuándo me conoces más de lo que todos me conocen.
Se que estos días van a ser los últimos, honestamente espero no encontrarme contigo de nuevo, espero que tu ausencia me obligue a olvidarte.
Te amo y a pesar de todo lo que escribí anteriormente no me arrepiento de nada.