Vaya perdedor, ¿Por qué la dejaste ir? Eras su todo y ahora eres menos que nada. Iluso.
DirtyMemories
NASA
occasionally subtle

Origami Around

titsay
EXPECTATIONS
noise dept.
No title available
YOU ARE THE REASON

shark vs the universe
d e v o n

if i look back, i am lost
art blog(derogatory)
he wasn't even looking at me and he found me
cherry valley forever
Sweet Seals For You, Always

Kaledo Art

No title available
trying on a metaphor
Aqua Utopia|海の底で記憶を紡ぐ
Show & Tell

seen from Türkiye

seen from Netherlands

seen from United States
seen from United States
seen from United Kingdom

seen from Singapore

seen from Canada

seen from United States
seen from France

seen from Portugal
seen from Italy

seen from United Kingdom
seen from Sweden
seen from United States

seen from Australia
seen from Brazil

seen from United Kingdom

seen from Türkiye
seen from Hong Kong SAR China
seen from Czechia
@morragotica
Vaya perdedor, ¿Por qué la dejaste ir? Eras su todo y ahora eres menos que nada. Iluso.
DirtyMemories
Te deje ir, pero yo me quedé. Me quedé con la esperanza que algún día nos volveríamos a cruzar.
Clickea esto y escucha este audio.
Mariposa de la suerte,cierra los ojos, pide un deseo y rebloguea
BIG ANGEL ENERGY
“Un día de estos volvemos a toparnos y no sé, en una de esas nos damos cuenta que deseábamos quedarnos más de lo que queríamos irnos.”
— La sinfonía del alma.
Monday - Saturday: Yes, Daddy😻💪👄
Sunday: Amen, Father 😇📿🖑
How many times can the same thing break your heart?
How many times can the same thing break your heart?
Tu tema favorito eras tú.
Siempre se trataba de tí.
Y no me di cuenta hasta que de tí me pude desprender.
Fue tardado. Cansado, demoledor y triste.
Pero claro que tú no sabrás esa historia porque para tí, siempre se trataba de tí.
Quizá cuando estaba enamorado me dejé llevar.
Quizá no quería parecer egoísta.
Pero aprendí cuando te fuiste que las personas egoístas generalmente hacen pensar a los demás que ellos son los egoístas.
Que tú hacías esto, ibas a eso, comías aquello, conocías a esos, te ejercitabas tanto, te cuidabas cuanto y te preocupaba no se qué tanta mierda.
Y yo estaba allí para preguntarte si había ido bien, si habías comido suficiente, si eran amables o si no estabas cansada, aburrida o estresada.
Y siempre tenías tema de conversación pero nunca preguntabas sobre mi.
Si yo hablaba de mis lugares favoritos te aburría, decías que ya habías ido o que no era nada seguro salir a la calle. Si hablaba de los libros que leía o de las películas que veía no me creías, quizá pensabas que mentía, que un pobre diablo no podía tener cultura o intereses.
Quizá me veías como un vil bebedor y fumador, un vago. No te culpo.
Nunca te interesó mi carrera, la arquitectura te parecía algo sin importancia, nunca me preguntabas si había comido, bebido o siquiera como me sentía con lo que hacía.
Nunca notaste que buscaba un poco de comprensión. Nunca te importó que me sintiera incómodo en los lugares a los que iba solo para verte, jamás creíste que de verdad me molestaba el ruido y la gente, me tachabas de intolerante.
Solo preguntabas si estaba disponible y no que estaba haciendo. Nunca te importó que esperaba a que tomaras el bus y hasta que te ibas para caminar hasta donde yo debía tomar el mío porque me importaba poco que me pasara algo a mi pero a tí no te debían tocar. Mierda, ni si quiera fumaba cuando estaba contigo y ni si quiera te importó.
Solo te importaba que me dejara la barba y te escuchara.
Y cuando decidiste que te querías ir, pero en realidad sólo querías ver cuanto podía insistirte, no lo hice.
Cómo te molestó.
Te molestó tanto que te entendiera que ni te importó cuántas palabras lindas escribí en un texto, te importó que no fui tras de ti.
Cuando te dije que no era adivino, intentaste justificarte, pero yo ya sé que tu tema favorito eres tú. Y yo ya no estaba escuchando.
Por eso desaparecí, porque fuiste tan injusta que prefería extrañarte en soledad que sufrirte de cerca para que vieras.
Y de pronto regresas diciendo que encontraste mi número por accidente.
En lugar de decir que me extrañas.
Porque prefieres engañarte a tí e intentar engañarme a mi antes de aceptar que te equivocaste.
Y lo peor es que llegas después de destruirme.
Y no importando que tanto me dolió.
Pudiste preguntarme si estaba bien contigo.
Pero llegaste y así.
A hablarme de tí.
Pues de que más ibas a hablarme si tu tema favorito eres tú.
8.
¿Saben qué es lo más complicado de querer ser un arquitecto? En lo personal, creo que se trata del proceso creativo.
El proceso creativo cuando empiezas, es un fluido vértice de ideas interesantes, bosquejas en una servilleta y exhalas con aspereza el cigarrillo con sabor a Macchiato.
Lo que me parece casi vulgar es que a lo largo de 5 años o más, según sea el caso, en la universidad, exploras tu potencial creativo. Durante ese lapso de tiempo, el fluido vórtice de ideas y bosquejos en cafeterías es una mina de la que extraes material sin que parezca que se acabará. Pero, abruptamente llega una sequía.
La sequía de inspiración.
Y regresas al café a fumar otro cigarrillo mientras te bebes otro macchiato pero ya no se te ocurre que bosquejar en esa servilleta.
Y tienes que entregar ese proyecto pronto pero no tan pronto para decir que estás en la recta final.
Así que dices «pues ya continuaré mañana, que hoy no me viene ninguna idea a la cabeza» y ese mañana se convierte en un par de días, y ese par de días en un par de semanas.
Y no hay más vórtice, no hay más brillante destello de intelecto o capacidad.
Solo ideas malas.
Y debes entregar el proyecto pronto, que por cierto, no hiciste por beber macchiatos y fumar.
Y de pronto, a un par de días, del final, en ese agujero donde no hay nada, de pronto se precipita una lluvia de líneas que hacen patrones y los patrones de pronto son conceptos y todo empieza a encajar.
Y entonces ese vórtice es tan continuo que ya trabajaste 36 horas seguidas sin comer ni dormir.
Y estás a unas horas de entregar el producto de tu imaginación a un hombre que ha pasado por esta sequía mental por décadas.
Tanto que no hizo jamás aquel edificio que siempre soñó que llevaría su nombre en una placa.
Ni lo hará nunca.
Pero tiene más experiencia que tú en como no hacer las cosas.
Así que llegas a la escuela sin dormir ni comer, fumas unos cigarrillos, entregas el producto de no hacer nada más que escuchar a tu cerebro por 36 horas seguidas, te vas y duermes.
Y despiertas para ver tu calificación y hay un 8.
Un 8.
Ni bueno ni malo, más bueno que malo pero más malo que bueno.
Tiene tantas cosas malas que no es un 10 o un 9 pero es suficientemente bueno y bien pensado para no ser un 7 o 6.
Es simplemente un 8.
No hay forma más arbitraria o sencilla de describir algo, es simplemente un 8.