⸻⠀ 𝐓𝐀𝐓𝐄 𝗠𝗘𝗥𝗖𝗘𝗥.⠀ residente de la⠀𝐭𝐨𝐫𝐫𝐞 𝐦𝐚𝐠𝐧𝐨𝐥𝐢𝐚⠀(⠀piso tres,⠀unidad c⠀).⠀ veintiocho años.⠀ boston, ma.⠀ jefa de cocina en 𝐦𝐞𝐫𝐜𝐞𝐫’𝐬.⠀ pronombres femeninos⠀⠀ ›⠀⠀ 𝓯ormulario. 𝓽ablero. 𝓹laylist.
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‘ ¿tan buena crees que eres? ’ sonrisita de suficiencia, también le sostiene la mirada sin vacilar en segundos que deja que orbes inspeccionen rostro femenino. hay destello que brilla, curiosidad viva que siente apenas un instante antes de que agarre se rompa. ‘ me parece que soy el mejor de esta cita de mentira. ’ junta los labios para no reír, sin embargo silueta femenina ya está alejándose camino a la mesa y él la sigue. lo hace de cerca, y aunque debería mantener distancia prudente no lo hace cuando se planta detrás de ella. se acomoda en propio lugar en silencio, por un momento preguntándose cómo pantomima ha dado tan buen resultado. no duda en que el nombre de socio tiene un gran peso, sin embargo en silencio también le da méritos a actuación de blonda. cuando vuelve a escucharla no puede evitar reír, echando la cabeza ligeramente hacia atrás con naturalidad, hoyuelos marcándose en rostro. ‘ no siempre me aprovecho de mi socio, mi nombre también hace efecto. solo que un poco menos. ’ no sabe por qué se sincera sobre aquello, pero lo hace. ‘ ¿por qué? ¿te molesta, tate? ’ ceja se eleva solitaria, disfrutando de aquello, descubre que lo hace como escasas veces que la ha encontrado. mirada recorre restaurante perfectamente decorado, calculando cuándo las miradas de encargado van cayendo sobre ellos con cuidado. más allá de entretenimiento que pueda encontrar en ese momento, también quiere mantener mentira creada por ambos, por exclusividad de lugar en el que se encuentran. vuelve a mirarla, su mano agarrando la base de silla contraria para arrastrarla con suavidad hacia él cuando ella se inclina. entonces él también lo hace siguiendo su ejemplo. ‘ así que aún me tienes como el idiota que te gritó la primera vez que te vio. ’ pero en vez de ofenderse por ello ríe suavemente, cercanía que tiene que confirmar historia contada a tercero. ‘ no quiero cometer el mismo error ahora que estamos aquí, pero tú tampoco eres fácil ¿sabes? ’
“¿por qué me molesta que un hombre con cara bonita y con solo mencionar un par de nombres importantes consiga lo que quiere?” deja la pregunta en el aire, ojos azules se posan sobre los ajenos, sosteniéndole la mirada por unos instantes. casi desafiando su pregunta. “no hace falta que lo explique, ¿cierto?” chasquea la lengua antes de finalmente romper el contacto visual con él. no se opone cuando él tira de su silla, entiende porque lo está haciendo y aunque no ese anima a decirlo en voz alta, lo agradece. si eso es lo que tienen que hacer para poder comer en el restaurante, está bien. lo último que desea es que les pidan que se retiren, no está segura que podría con la vergüenza que eso traería. “si, el problema es, micah—” hace una pequeña pausa, inclinándose ligeramente hacia él. “que es difícil quitarte de ese lugar cuando me gritaste sin darme la oportunidad de hablar.” no se considera una persona rencorosa, habitualmente no tiene problemas en dejar ir las cosas, pero había algo sobre ese encuentro que aún no podía soltar. “pero—” su mirada se pasea por su rostro, tomándose un momento para ver deliberadamente sus facciones, encontrar detalles que antes no se había permitido ver. “ya te dije, puedo deshacerme de esas ideas por una noche.” sus comisuras se elevan ligeramente, la sonrisa que se traza en su rostro es a penas notoria. la luz tenue del restaurante tampoco ayuda, pero ciertamente agrega al ambiente. “yo jamás dije que soy fácil, micah. ¿qué sería lo interesante de eso?” sonrisa se agranda solo un poco más, mostrando sus dientes por un momento. “entonces...” se reincorpora para sentarse de manera correcta. “¿qué tienes planeado para esta primera cita?”
xander asiente con sutilidad, una señal en la que la invita a marchar a su nuevo destino. las palmas se esconden en los bolsillos de su chaqueta, inhalando en lo que avanza. ' si la situación en el metro es peor, ¿me perdonarás? ' ahora que permite tomar un tono más ameno, se expresa con una sonrisita que le regala al observarla. es ley de vida, si la calle está llena, el metro, más. ' ¿disfrutaste del evento? nunca comí tanto italiano en mi vida ' cuenta sin arrepentimientos. conforme se va acercando a la boca del metro, se confirma lo peor. ' va, no nos alejemos mucho — la gente se vuelve loca y pueden empujar ' invita al hacerle un gesto con la mano. ' ¿qué es lo primero que harás al llegar a tu casa? '
“xander, no hagas preguntas que no quiero responder.” sabe que no podría culparlo. al menos de que él estuviera encargado del flujo de personas y nadie le hubiera avisado, no había mucho que hacer. “haré mi mejor intento para perdonarte.” añade solo después de unos segundos, ríe un poco, mostrando que solo está siguiendo la broma. “me pareció un buen evento, sí. había muy buena comida y eso siempre hace todo mejor.” contrario a lo que pensaría, mantener una conversación ayuda a que deje de pensar en la cantidad de gente que todavía los rodea. “¿qué fue lo que más te gustó?” asiente un par de veces y se limita a seguirlo cuando él se lo indica. ha usado el metro las suficientes veces para saber como moverse, pero agradece la ayuda. “probablemente darle comida a ash.” algo no muy interesante, pero la respuesta es honesta. “después... ¿un baño? no puedo decidir entre eso o ver televisión. como podrás ver, soy súper interesante.” suelta una risa, aunque no sabe si se alcanza a escuchar sobre las voces. “¿qué hay de ti?”
la observa, de soslayo primero, vuelve la vista a libro de fotografía que tiene un montón de notas al margen que le parecen fascinantes, aunque lo cierra de inmediato al escuchar palabras de la blonda. " creo que podría quedar mejor, ya sabes... te volcaron sus secretos para que los encontraras, un poco podría ser destino. " sugerencia es sincera, podría sonar mucho más socarrona de lo que debería, pero aún así cree fervientemente que está diciendo algo más valioso de lo que anticiparía saliese de su propia boca. " por supuesto, puedo ser tu conejillo de indias cuando quieras. " sonríe de manera más amplia. " solamente no le digas a atticus, podría colgarme por traición. "
“mmm—puede ser que tengas razón.” se queda en silencio, considerando sus palabras y pensando en el impacto que tendría en la receta las anotaciones que tiene. “gracias por ofrecerte. si me queda tiempo, puede que intente hacer esto en la semana.” las probabilidades eran altas, a como iban las cosas probablemente se vería en la necesidad de intentar hacer algo nuevo solo con la mera intención de distraerse y pensar en otra cosa. lo que dice después le roba una carcajada. “¿firmaste algún contrato diciendo que solo puedes comer su comida?” alza una de sus cejas, observándolo. “¿qué va a pasar cuando pruebes algo que yo hice y decidas que soy mejor que atticus? no quiero romper amistades.”
‘ claro. ’ ¿como si fuera extraño? no lo siente así, sino lógico, si algo es bueno entonces hay que reconocerlo y cuando alguien le pregunta, no duda en hacer la recomendación, aunque como dijo antes no es la única en boston que lo piensa. ‘ y descubrí que no soy tu única… amiga, aquí. ’ ¿que es ese reproche que escapa de sus labios sin siquiera darse cuenta? fluye fácil y sin pasar por su mente racional primero, lo cual le avergüenza, sí, ¡pero ya lo dijo! y es demasiado orgullosa como para retractarse. ni hablar del término, amistad, que sigue rechinándole de una y mil formas, pero lo usa, porque es la primera vez que es tan cercana con alguien y sigue sin comprenderlo del todo. ‘ me gusta estar contigo. ’ prosigue entonces, como si la frase pudiese distraerla de todo lo anterior, y también porque de verdad lo siente, ambas afirmaciones salen directo de su corazón, el cual estuvo congelado por demasiado tiempo y actualmente actúa con torpeza, sorprendiéndola de maneras emocionantes y que le asustan terriblemente. para su suerte no debe seguir hablando, es tate quien toma el mando y que le cuenta acerca de su vida, acerca de mercer’s y la historia del restaurante. en cierto sentido se siente identificada, jaq sigue con el legado de su padre pero, a diferencia de la rubia, aún no cuenta con el poder para ponerle su impronta, para tomar las decisiones y ser jefa. por algo está en boston, despues de todo. ‘ es interesante. ’ no lo dice para hacerle sentir mejor, verdaderamente lo piensa. ‘ sabes que yo también trabajo en una empresa familiar, sé que no es fácil, pero lo llevas genial. ’ el compartir experiencia hace que palabras no sean vacías, llenar otros zapatos —sobre todo unos exitosos— es una presión muy grande y tate parece manejarlo de maravilla, tomando decisiones coherentes, racionales, analizando y actuando en consecuencia. no necesita agregar el futuro brillante que le espera, presiente que contraria ya lo sabe de sobra. forma una sonrisita tonta que intenta reprimir cuando acepta y se queda observándola mientras elige otros ingredientes. ahí no tiene mucho que aportar, como dijo antes: tate es la experta. ‘ oh, ¿una experiencia gastronómica exclusiva? ¿solo para mí? ’ como volver a new york, a los lujos que está acostumbrada, que la traten como una reina, pero mejor, porque hoy no será una cena en solitario, solo en compañía de la luz de unas velas, o de clientes, o personas que poco le interesan en realidad. hoy tate será su chef personal y cita de la noche, ¡maravilloso! ‘ solo hay una forma de saberlo. ’ asiente con la cabeza, está más que lista y lo demuestra dirigiéndose hacia la caja registradora. ‘ déjame invitarte, es lo mínimo que puedo hacer. ’ no piensa que acompañante necesite de su dinero ni mucho menos, sino que también desea hacer algo por ella, devolverle el gesto. saca su tarjeta black, con fondos ilimitados, y entonces comienza a poner ingrediente por ingrediente en la cinta, esperando que acepte su invitación, una que es por demás sincera y no porque le sobren ceros en sus cuentas.
lo intenta, de verdad intenta pasar por alto el comentario que hace sobre ella teniendo más amigas, pero resulta imposible no pensarlo más de lo que debería. “¿acaso estás celosa, jaq?” su tono es juguetón, ligero, como si en realidad lo que acababa de decir no tuviera peso alguno. si decide tomarlo como una broma, podría ser solamente eso, si decide compartir algo más... entonces también estaba la oportunidad. su expresión se relaja con lo que ella dice después, ofreciéndole una sonrisa a penas la escucha. “a mi también me gusta estar contigo.” y no lo dice simplemente como una respuesta a lo que ella le dice, realmente lo siente de esa manera. la personalidad de jaq es una que le parece sumamente única y ha descubierto que es algo que le agrada. le gusta pasar tiempo con ella y poder conocerla más. sonrisa solo crece un poco más, asiente un par de veces a manera de respuesta. le gusta que no le ha preguntado sobre su padre, habitualmente es lo que las personas preguntan primero. no tiene problema en hablar de él, de hecho, lo aprecia, siente que es una manera de mantener su memoria viva, pero inevitablemente el tema siempre terminaba volviendo el ambiente un poco más pesado. “gracias, lo estoy intentando.” y ahí se siente vulnerable, porque habitualmente se presenta con mucha más seguridad, como alguien que tiene todo resuelto y sabe lo que hace. la realidad es que, aunque sí es así la mayoría del tiempo, siempre existe aquella voz que se encarga de hacerla dudar.
“exacto. algo que no ofrezco muy seguido.” y aunque lo dice con la intención de llegar a impresionar, es honesta con lo que dice. no le gusta invitar a cualquier persona a su cocina, para tate de alguna manera la experiencia representaba algo demasiado íntimo. gira su rostro para observarla. “no me voy a oponer a eso.” no tiene problema con cubrir el costo de los ingredientes, no es esa la razón por la que acepta, pero quiere hacerla saber que agradece el gesto que ella está haciendo. le ayuda a pasar algunos de los artículos que tienen en el carrito para agilizar el proceso. “creo que eso es todo.” observa las cosas una vez más, repasando las recetas mentalmente para saber si les hacía falta algo o no. “todo listo.” informa al pasar la caja de fresas a lo último. “¿tú estás lista?” inquiere mientras comienza a tomar las bolsas. “podemos poner todo en mi auto y nos vamos.”
‘ ¿qué fue lo que te hizo dedicarte a la gastronomía? ’ cuestiona con curiosidad, pues siempre era bueno saber como las personas elegían el rumbo de su vida. ‘ para la cocina, no sirvo nada. si alguien me deja sola en una cocina, sólo abriré uber eats y pediré lo que quiera. ’ estaba por preguntarle más sobre los postres cuando el mesero llega a la mesa y la atención de alara cambia inmediatamente hacia la carta de vinos. al escuchar la pregunta, se toma un segundo para pensarlo. ‘ si tienen un buen barolo, me encantaría probarlo. ’ comenta. ‘ o un brunello di montalcino. ’ sus dedos juegan distraídamente con el tallo de su copa vacía mientras continúa. ‘ aunque tampoco le diría que no a un amarone della valpolicella si tienen una botella especialmente buena. ’ sabía bien que no debería tener altas expectativas sobre el tipo de vino que tenían, ella acostumbrada a lotes especiales y exclusivos. ‘ o cualquiera que sea algo elegante, complejo y que combine bien con la comida. ’ aclara. ‘ ¿estas de acuerdo con eso? ’ pregunta a su acompañante.
“mi padre.” respuesta resulta sencilla, no es algo que tiene que pensar, es algo que siempre ha sabido. “él abrió mercer's” explica después. “prácticamente crecí ahí dentro y siempre supe que quería hacer lo mismo que él.” claro, ahora muchos pensarían que no quiere seguir exactamente sus pasos y algunos tenían problema con eso. intentaba no enfocarse demasiado en esa parte. “entonces, ¿qué es lo tuyo?” curiosea. “¿a qué te dedicas o qué es lo que más te gusta?” porque es completamente consciente que no todos tienen la suerte de que sea la misma respuesta. una de sus cejas se alza ligeramente al escuchar los nombres de los vinos. no puede evitar soltar una risita cuando escucha su interrogante. “¿estoy de acuerdo con uno de esos vinos o con cualquiera que sea complejo y que combine bien con la comida?” después de todas las opciones, es difícil entender en qué quedaron exactamente. “estoy bien con lo que gustes ordenar.” aclara después. por su parte, con que fuera una buena copa de vino, no le importaba mucho más.
“ creo que realmente aporta a la vibra general del festival. ” opina en relación a la música, percatándose que casi todos los que forman parte de la multitud que los rodea están completamente absortos con la melodía. “ además, siempre es un placer presenciar música en vivo. ” existía una pasión y dedicación que no se transmitía de la misma forma a través de los audífonos, o eso pensaba lorcan. “ seguramente tendríamos que viajar a italia para probar uno mejor. ” opina, un tanto pensativo. “ ¿tú has visitado alguna vez? ” se imagina que su familia tiene raíces en el lugar, por lo que no sería insólito que ya hubiera pisado el país europeo. “ y sé que estás siendo honesta, ¿pero alguna vez has intentado cocinar algún postre? quién sabe, quizás te sorprendas hasta a ti misma con un talento oculto. ” sugiere, y a pesar de sonrisa está siendo totalmente honesto. lorcan había probado suficientes platillos de ella para saber que tenía un talento especial. “ yo diría que... un ocho punto cinco, me guardaré el diez hasta que pueda probar un original de tate mercer. ” cuando insiste, lo hace con ligereza, sólo buscando bromear y nunca presionarla.
le gustaría que le interesara más la música. en realidad, le gustaría que le interesara cualquier otra cosa además de la cocina. a veces era difícil encontrarse a si misma fuera de eso. incluso había llegado al grado de sentir que muchos de sus pasatiempos habían pasado a un tercer plano. toma un respiro y parpadea un par de veces buscando salir de sus propios pensamientos. “¿vas seguido a conciertos?” la pregunta sale de una manera un poco abrupta, obligándola a soltar una risita. “lo siento. pregunto por lo que dices de la música en vivo.” asiente un par de veces a manera de respuesta. “sí, parte de la familia de mi mamá es italiana. visitábamos mucho más cuando era pequeña, hace años que no voy.” y ahora con lo rota que estaba la relación con su madre, dudaba que fuera a regresar pronto. “sí, he cocinado bastantes postres. no me quedan mal.” tampoco ve necesidad de mentir, pues considera que sus postres probablemente quedan significativamente mejor que los de una persona promedio. “pero no se comparan para nada a los que hacen los reposteros.” gira su rostro para observarlo, le dedica una sonrisa genuina al escucharlo. “esa es demasiada confianza.” ríe un poco. “gracias, lorcan.” no sabe con exactitud porqué lo dice. quizás es porque a veces necesita recordarse a si misma que hay personas que creen en lo que ella está haciendo. “prometo hacer un original solo para ti.” y es una promesa que planea cumplir. en el corto tiempo que lleva viviendo en riverdrift, lorcan se ha convertido en una persona que aprecia, al grado que lo que él tenga que decir sobre sus creaciones es algo que le importa. “entonces, ¿quieres ir a buscar otro cannolo o es momento de probar un postre nuevo? podría comer gelato.”
es naturalidad que entonces hace que escalofrío recorra la columna vertebral, que exista un titubeo por segundos cuando apabullante es sensación destacada en el momento que mano se aferra y pareciese que sitio entre curvatura femenina pareciese costumbre, indeleble el movimiento cuando no puede evitar sentirse polilla guiada por la luz emanada por dueña de hebras áureas, que entonces es cuidadoso en el momento que vuelve a mirarle con sonrisa más ancha, que mirada entonces se enfrasca en la contraria cuando el guiño cómplice que se desliza en el ojo derecho termina indicando que es consciente de la gracia del asunto, que entonces cuando sonrisa se desliza con más socarronería, cuando suspiro se larga no es una mentira del todo. ‘ eso sucede cuando las personas están destinadas, ¿o no, amore mio? ’ es convincente actuación cuando entonces halago simplemente brota, que hay una facilidad para quedarse con el espacio reservado en sitio más o menos íntimo y agradecimiento a ocurrencias femeninas por unos segundos queda en segundo plano porque entonces cercanía con dermis ajena, prolongación de ese movimiento en el que labios están a milímetros de rozar con la dermis femenina se vuelve un gesto de autocontrol que le hace tantear el terreno, medir el movimiento que hace mientras las falanges se deslizan por la curvatura de los hombros por un segundo más, un gesto en el que hay intención de que note la forma en la que está. entonces ella se gira y por un momento titubea, aunque no se separa sino por el contrario, es apenas un gesto de labios rozando los opuestos cuando detiene el trazo del abrigo para tomarle el mentón por un momento, de que no deja que se separe demasiado y entonces sonríe. ‘ no me pidas que tenga cuidado cuando es evidente que quieres todo lo contrario. ’ aventura entonces, la mira directamente a los ojos cuando se separa, cuando la distancia entonces es más bien necesaria y una mesura en la que necesita no perderse en intenciones claras que se derriten entre las pupilas. ‘ ¿actriz? lo veo, completamente... además así no serías la competencia. ’ broma no puede más que deslizarse entre carcajadas, hombros que se hunden mientras vuelve a mirarle a los ojos, gusto es claro en el nerviosismo ajeno que se termina percibiendo. ‘ ¿te estoy poniendo nerviosa, tate? ’ juguetea con las palabras, inevitable cuando entonces se mueve más cerca, lo hace casi en gesto discreto, va midiendo poco a poco antes de sonreír de forma un poco más tímida porque hay algo en el hecho de que tate siga con el juego que se vuelve más interesante y al mismo tiempo lo descoloca por la forma que puede apropiarse de la situación sin dudarlo. ‘ tú mandas esta noche. ’ concluye, no va a arrepentirse de decirlo, está completamente seguro de ello.
en cualquier otra ocasión ya se hubiera reído. si se tratara de una persona distinta, de una actuación menos convincente. su elección de palabras ciertamente la hubieran hecho reír. pero no es esa su reacción, y la manera en la que se siente en ese momento no podría estar más alejada de querer reír. porque aunque es completamente consciente de que se trata de un juego, la manera tan natural en la que fluyen sus palabras es algo que no logra dejar pasar por alto. tal vez solo es un buen actor, o tal vez tiene tanta práctica que en realidad ese escenario no es poco común atticus. puede sentir como su corazón comienza a acelerarse cuando siente el tacto sobre sus hombros. es breve el contacto, pero suficiente para querer memorizarlo, para generarle el deseo de poder recrear esa sensación cuantas veces ella quisiera. sus ojos se cierran a penas siente el roce de labios. le toma más de lo que le gustaría mantener la compostura, porque cada parte de ella desea prolongar el momento. poder probar sus labios y obtener algo más que solo un instante. logra sostenerle la mirada cuando él toma su mentón. mantiene una expresión tranquila, incluso hay una pequeñísima sonrisa trazada en sus labios. no podría ser mas ajeno a lo que está sintiendo, está convencida de que atticus podría escuchar como su corazón parece que va a estallar dentro de su pecho en cualquier momento. la distancia entre ambos es tan nula que no se acerca más a él antes de hablar. “deja de hacerte ideas en tu cabeza.” habla con confianza. tal vez sí pudo haber sido una actriz, porque la actuación que está dando ya va más allá de la broma que están llevando entre ambos, ahora es casi un desafío consigo misma no permitirse que atticus se de cuenta de que tanto está disfrutando lo que está sucediendo. es difícil describir la sensación que le genera la distancia. lo necesitaba, puede sentir que vuelve a respirar, que su corazón de a poco se tranquiliza. al mismo tiempo, desearía mantenerse justo ahí, cerca, probando los límites de hasta a dónde serían capaces de llegar. “ah—¿me consideras la competencia?” alza una de sus cejas mientras lo observa. “bueno saber que piensas en mí.” esta vez es ella quien le guiña el ojo, recuperando de a poco la confianza y la postura típica de la rubia. “¿nerviosa? te encantaría que te dijera que sí.” sonríe al darse cuenta de sus movimientos discretos para acercarse más a ella. decide llevarlo un más allá, se acerca aún más, se detiene cuando sus piernas están rozando. ojos azules se posan en los contrarios, observándolo por un momento antes de finalmente estirar diestra y acomodar uno de sus rizos. inclina su cuerpo hacia el de él, su mano deslizándose hasta su mejilla y dejando una pequeña caricia. “yo siempre mando.” susurra sobre sus labios. se mantiene un momento ahí, sostiene su mirada en la contraria y después desvía la misma hasta sus labios, no se preocupa por disimularlo. no se acerca más. le toma todo el autocontrol que posee separarse de él, estableciendo un poco más de distancia, pero ciertamente menos de la que originalmente había. “estoy lista para pedir las entradas” no ha tenido que ver el menú por más de unos segundos. “quiero pedir un crudo de hamachi. quedaría perfecto con una botella de assyrtiko” hace una pequeña pausa. “dijiste que yo mando, pero—¿qué agregarías tú?” y la realidad es que realmente tiene curiosidad sobre cual será su respuesta. “quiero que me sorprendas. porque no siempre festejas dos años, ¿eh?” repite las mismas palabras utilizadas por él hace rato. no tiene problema en admitirse a si misma que está disfrutando demasiado todo lo que está sucediendo. de alguna manera le sorprende darse cuenta la facilidad con la que ha podido salirse de las normas que ha establecido para si misma. a tal grado que no quiere detenerse, no desea pensar en nada más por esa noche.
‘ eso es porque soy madre, nos dan un superpoder de tener siempre la razón junto a un dolor de parto espantoso. ’ cómica es sumamente sencilla, incapacidad de pasar un mal rato en compañía de dueña de mirada avispada, sonrisa simplemente clavada en el momento que la observa completamente embelesada porque entonces pareciese que no puede evitar concluir que nunca había tenido una amiga como tate mercer, o quizá jamás había confiado en alguien con tanta rapidez como para sentir que no arruinaría la situación con palabrería torpe o quizá con aquella sensación de insuficiencia que muchas veces timbraba en la columna vertebral como sí fuese inminente. ‘ estoy segura de que tú cocinarías mejor, pero en este momento seremos más como críticas gastronómicas. ’ risita llena entre silencios, cuando se lleva una mano contra el pecho, cuando hay una pretensión de ofensa, una pantomima de sentir que el corazón se le estruja y entonces larga un suspiro mucho más prolongado, notorio en la forma que parece silbar al final. ‘ ugh, debería de haberme anticipado a esto, ¿qué se supone qué haga entonces? ¿cómo me recupero? ’ risita entonces hace un eco, nariz arrugándose ligeramente antes de guiñarle el ojo. ‘ aunque te entiendo, es terriblemente carismática, no sé de dónde lo sacó. ’ de rasmus, por supuesto, es obvio, pero no lo dice porque es terreno escabroso, hablar de su ex es inminente revisitar una nueva dinámica que no entiende del todo. ‘ un par de chismes... nada importante o ¿quizá sí? ’ tantea el terreno, cejas enarcadas, sonrisa traviesa mientras alza el índice. ‘ no dije uno, dije varios, anda... eres como la blonde bombshell del condominio. ’ pausa, niega suavemente con la cabeza y entonces ríe entre dientes. ‘ me gusta que hagas eso, ’ admite entonces. ‘ así no me siento la rubia tonta que hasta hace unos meses tomaba vino de cartón. ’ admite entonces, un poco cohibida con aquella historia, aunque mención de arlo es suficiente para hacerle reír otra vez. ‘ es gracioso y es guapo pero... creo que funcionamos más como amigos, ya sabes, como que... ninguno de los dos sintió la vibra. ’
“también estoy segura que cocino mejor, pero no puedo ir por la vida comparando todo lo que como con lo que cocino. sería una vida muy triste, eddie.” mantiene una expresión neutra por unos segundos antes de soltar una carcajada. la realidad es que sus palabras no son completamente en broma. ha sido difícil dejar de probar platillos pensando en cómo los mejoraría. “podemos ser críticas gastronómicas o solo disfrutarlo por lo que es—lo que prefieras.” risas no cesan cuando observa la manera en la que ella reacciona a lo que acaba de decir. es sencillo reírse y disfrutar del momento de esa manera cuando se trata de eddie. no siempre se da permiso de solo ser, hay una pequeña parte de ella que siempre busca quedar bien, hacer lo correcto, presentarse de la mejor manera. con eddie, podía ser ella misma. no se había dado cuenta de que tanto extrañaba esa libertad. “te recuperas recordando que tú la estás criando y por eso es una niña tan increíble.” un poco le sorprende la facilidad con la que puede soltar esas palabras. pero lo dice en serio, la personalidad de posey no venía de mera casualidad. “eres carismática. no te quites ese crédito.” las comisuras de sus labios se curvan ligeramente, ríe con cierto nerviosismo. no es que el tema le incomode, solo le cuesta trabajo entender cómo se ha colocado en esa situación. “¿la blonde bombshell?” esta vez no se preocupa por contener sus carcajadas. muerde la parte interior de su mejilla por unos segundos. “¿conoces a benny?” decide que tal vez sí quiere abrirse un poco. necesita procesar sus pensamientos con alguien más. “salimos unas veces y tenemos algo así como un chiste interno, pero—no creo que sea algo en serio.” suelta una risita nerviosa. “y luego... no sé qué juego está intentando atticus conmigo. siento que no debería de creer nada de lo que me dice y que tiene el mismo juego con todas. pero, eddie—” hace una pequeña pausa, pensando si de verdad quería decir lo siguiente. “no puedo sacármelo de mi maldita cabeza.” es entonces cuando un ligero color rojizo se adueña de sus mejillas. en ese momento desearía tener una copa de vino frente a ella. “y luego estoy cada vez más confundida con jaq” pasa diestra por su rostro, claramente escandalizada por lo que está diciendo. “eddie, ¿cómo pasó esto?”
niega solo un par de veces y realiza un ademán indicando que no está de acuerdo con sus palabras. “puedo pedir las veces que quieras, pero no eres una rubia tonta que toma vino de cartón. además—siempre hay un momento perfecto para el vino de cartón.” la conversación que mantienen la hace sentir que está de nuevo en la secundaria. con la única diferencia que considera que ahora todo es un poco más divertido. agradece cuando el mesero regresa con la nueva botella de vino, está segura que la necesitarían. se mueve un poco hacia atrás para permitir que sirva las dos copas. espera a que el mesero se retire de la mesa para continuar hablando. “ah—bueno, ¿por lo menos te divertiste en la cita?” considera que aunque no haya existido una conexión entre ambos, siempre era posible pasarla bien. “¿has salido con alguien más?” alza ambas cejas un par de veces, sonrisita apareciendo en sus labios. “¿alguien de riverdrift quizás?” añade justo antes de llevar la copa hasta sus labios y darle otro sorbo.
la expresión cambia de inmediato a cejas alzadas, las manos se tensan alrededor de las bolsas como quien se prepara para rechazar la ayuda. su expresión persiste serena, incluso dentro de la situación en la que terminan enredados. después de un largo día, con ambos probablemente acumulando cansancio, es lógico que quedarse encerrados en un elevador es lo último que desean— incluso cuando aquello le propina cercanía con blonda, preferiría estar encerrado con ella en otro sitio mucho más cómodo. "me alegra saber eso, porque en ese caso solo podría ofrecerte ejercicios de respiración," decide bromear respecto a su profesión, el tinte cómico permanece entre la monotonía suave de sus vocablos, las comisuras alzándose en lo que la ve acercarse para presionar el botón indicado. lo siguiente es lo que lo hace acentuar la sonrisa, aunque busca disimularla. "ya intenté lo de la máquina expendedora," se aventura a bromear, hay un retintín juguetón en aquella frase. "tuve que recurrir a alternativas extremas," continúa el chiste y entonces se mueve un poco y obedece, termina colocando las bolsas en el piso porque supone que no saldrán inmediatamente de allí. se gira para observarla por unos segundos: inspecciona facciones, se fija en la expresión que posee ojiazul en el rostro y da un pasito más en su dirección. "¿está funcionando?"
“no suena como que los ejercicios de respiración sea algo muy útil para una persona que sí sea claustrofóbica.” aunque entiende que no debe de ser una situación sencilla y duda que en realidad haya mucho que se pueda hacer. no se enfoca demasiado en el tema, en especial cuando la broma que han llevado demasiado lejos la hace sonreír de manera inmediata. es una sonrisa cómplice, casi juguetona, una expresión que solo aparece cuando hablan de la broma que solo entienden ellos dos. “¿no te funcionó tan rápido como querías?” aprovecha para presionar el botón de ayuda, porque a pesar de que está segura de que encontrarían la manera de entretenerse en el elevador, no está en sus planes quedarse atrapada ahí por más tiempo del necesario. aprovecha para también dar un pequeño paso en su dirección, es casi nula la distancia entre ambos, pero aún mantiene la suficiente distancia para establecer aquella tensión que había estado sintiendo por las últimas semanas. incluso para ella resulta difícil entender qué es lo que quiere. una parte de ella se ha convencido que es la adrenalina que el tira y afloja le brinda. “parece que tus medidas extremas están funcionando.” decide entonces acercarse solo un poco más. coloca diestra detrás de su nuca, acercándose a él sin pensarlo demasiado. sus labios pasan cerca de los de benny, a tan poca distancia que un movimiento más y estaría rozándolos. pero no lo hace, solo es parte de su camino para llegar a su oído y susurrar: “¿cuál es la siguiente parte de tu plan?” se mantiene ahí, cerquita, dejando que esta vez sea él quien decida lo que sucede después.
Sarah Pidgeon
falanges repiquetean sobre su pierna, movimiento impaciente que no consigue disminuir tensión producida por situación. ‘ el comentario no es tan grave como para molestarse, tate. ’ ojos se ponen en blanco. y por un momento se pregunta cómo han llegado hasta ahí, con tensión que es más que obvia y que a veces deja de ser invisible. ‘ no, no lo haces. ’ sonrisa fingida, suspiro bajito que libera tras unos segundos. no está segura de cuándo comenzó tensión entre ellas, ni siquiera razones específicas, pero es como si fuera historia tan antigua que ya se toma como costumbre. ‘ exactamente así, nos bajamos y llegamos hasta mercer's. ’ impulsividad es la que hace que abra la puerta, sin ningún peligro porque escenario a su alrededor es como fotografía que no se mueve hace largos minutos. después de otorgar breve despedida al conductor, un pie se desliza fuera, tocando el asfalto. ‘ ¿vienes o te quedas? ’ gira la cabeza hacia ella, parte de anatomía sobresaliendo del vehículo hasta que se impulsa fuera.
es difícil. cuando se trata de morgan nunca sabe como actuar. jamás ha tenido problemas siendo la líder en una cocina, no logra descifrar por qué es distinto con ella. quiere ser una buena jefa y al mismo tiempo siente que está haciendo todo mal. la hace cuestionarse más de una vez si lo que está haciendo está bien. quizás es esa misma a razón por la cual dinámica resulta tan complicada. abre sus ojos un poco cuando la ve bajarse del carro. no sabía que esperar, pero no era eso. “mierda, morgan.” susurra antes de seguir sus pasos y decidir salir del taxi, no sin antes hacer lo mismo que ella y agradecerle al conductor. una vez fuera del carro observa a su alrededor, se siente mal en más de una manera estar paradas en la mitad de la calle. no están en ningún tipo de peligro, pero no se siente correcto. “hay que quitarnos de la calle.” indica antes de comenzar a caminar hacia la orilla, esperando a que morgan la siga. “no abrimos hasta en unas horas más...” información que ella ya sabe, pero igual considera relevante mencionar. “¿quieres ir a alguna otra parte a comer primero? ¿o prefieres comer que comamos ahí?”
a pesar de negativa, mirada recorre entorno con la esperanza intacta. no le sorprende, evento ha reunido una enorme cantidad de asistentes, haciendo que todo se sintiese más difícil que de costumbre. ' aún no lo he decidido. ' o quizá no tiene una preferencia real. no es una persona quisquillosa con la comida y, considerando situación que les rodea, tal vez deba conformarse con cualquier establecimiento que le permita ingresar. ' ah, lo escuché antes... alguien del trabajo me lo recomendó. ' o lo mencionó como un maravilloso sitio para comer, algo que definitivamente sonaba similar a perspectiva. ' también mencionó contessa y terra, aunque tal vez sea difícil conseguir espacio sin reserva. ' imagina que restaurantes y sitios de comida serían los más complicados. ' ¿has ido a alguno? '
da otro sorbo a su café buscando disimular la expresión que se apropia de facciones cuando no escucha un sí como una respuesta inicial. hará lo necesario para obtenerla, pero tiene maneras no tan directas de hacerlo. asiente a manera de respuesta cuando inquiere sobre los otros dos lugares. ha probado una muy buena parte de los restaurantes italianos en boston, todos con la intención de conocer más sobre la oferta actual en boston. “he ido a ambos. terra no es muy bueno, a las personas solo les gusta porque pueden tomar fotos bonitas. contessa es mejor, pero tampoco diría que es excelente.” para ella cualquier lugar que tuviera menos de 4.5 estrellas como review, no valía la pena realmente. “igual sería difícil conseguir sentarnos.” decide señalar. “podemos ir a uno de esos restaurantes después. hasta me ofrezco a tomarte las fotos. ¿te parece si vamos al lugar que elegí? de verdad quiero sentarme.”
escucha su afirmación y cejas de jaq se alzan con genuina sorpresa, demostrando que realmente no se lo esperaba. ‘ ¿por qué no? seguro les iría genial. ’ intención está lejos de querer cuestionar decisión ajena, más realmente desea entenderla, y de paso, hace un cumplido que considera cien por ciento real, nunca los hace porque sí. si alguien puede lograr que un negocio tenga éxito, sea elegante, con ingredientes de buena calidad y gourmet, esa es tate. boston tiene mucha suerte de tenerla. ‘ bueno, yo lo estuve recomendando y muchos ya lo conocían. ’ admite sin mentir en lo absoluto, no lo haría si buena opinión no fuera genuina y forma una sonrisa de la misma índole. ‘ así que, pensándolo bien, dudo que lo necesiten realmente, hasta lo vuelve más exclusivo. ’ opina reflexiva, el hecho de que no se promocionen hace que sea distinto a los demás, que sin duda aparecen por todas partes. por ahora ninguno le voló la cabeza, la verdad, pero jaq tiene estándares demasiado altos. mantiene su posición mientras observa a la rubia acercarse y ojos azules se fijan en sus labios mientras muerde la fruta en cuestión, mal hábito que se le está volviendo demasiado natural a estas alturas. reprime un suspiro de satisfacción y tras salir de aquel trance ella misma lleva la fresa a sus labios, terminándosela de un propio mordisco. sabe muy bien, ¿será por sí sola o por la situación en la que la come? uf, podría ser una mezcla de ambas. ‘ tú eres la experta. ’ responde traviesa y con gracia aunque era exactamente lo que pretendía escuchar y piensa unos segundos antes de responderle. ‘ generalmente cualquier tipo de patisserie, los pasteles me pueden — — oh, y con fresas estaría muy bien, ¿me sorprendes? ’ pregunta mientras decide tomar unas cuantas más y meterlas en la bolsa, luego de lo que acaba de ocurrir sería un pecado no comprarlas, además de verdad le encantan. ‘ ¿iremos a tu departamento? ¿o al mío? ’ las pone en el carrito y vuelve a retomar la caminata con el mismo, sin duda no es habitual en ella hacer esas preguntas para algo como una cena, sin embargo con tate se siente de lo más normal. ‘ ¿o a tu restaurante? ’
su decisión de no participar no venía por falta de confianza, era más bien una decisión lógica, no podrían servir con la calidad que le gustaría a ese volumen de personas. no aún. “¿estás recomendando mercer's?” es esa la parte de la conversación en la que decide enfocarse. le sonríe en forma de agradecimiento. en realidad significa bastante para ella saber que jaq disfruta de su restaurante. “estoy tanto sorprendida como halagada. me da gusto saber que hay por lo menos una cosa en boston que te gusta” aprieta sus labios por un momento, acomodando sus ideas antes de hablar de nueva cuenta. “decidí no participar porque aún no estamos listos. mercer's fue el restaurante de mi padre por años. muchos se acostumbraron a lo que él ofrecía y a como las cosas se hacían siempre” no le molesta para nada compartir eso con jaq, siente que han llegado a un punto en donde pueden conocer más sobre la otra. entender cuáles son las cosas que las hacen quienes son. “—cuando yo volví para trabajar en mercer's llegué con un muchas ideas nuevas. he ido cambiando las cosas de a poco y... a algunas personas no les gusta tanto, a otras sí. pero eso no es lo que me detuvo, fue mas bien que con los nuevos platillos y los nuevos procedimientos, sería difícil mantener la misma calidad.” ríe un poco al darse cuenta de lo mucho que había estado hablando. “bueno, no sé si querías saber tanto.” lleva diestra hacia su cabello y acomoda el mismo buscando salirse un poco de sus pensamientos. lo que pasa después definitivamente ayuda, verla a ella comer la fresa que acaba de morder causa algo que no logra terminar de explicar. un cosquilleo en su abdomen, su piel se eriza y se limita a morder su labio para contener el suspiro que amenaza con salir. su mente comienza a trabajar rápidamente, pensando en las posibles opciones que tenía para hacer un postre. “con gusto.” toma un par de ingredientes más para preparar el postre que había decidido. sostiene la bolsa de azúcar en sus manos mientras considera las opciones que jaq acaba de presentar. “vamos a mi restaurante.” no le toma demasiado tiempo tomar la decisión. “ahí tengo todo lo que necesitamos y—hay algo especial de tener la cocina completamente vacía. creo que te gustará.” en el peor de los casos, siempre podían volver a su departamento si decidía que no le gustaba. pero a su punto de vista, había bastantes formas de hacer que una cocina se sintiera especial. “¿estás lista? ¿necesitamos algo más?”
observa con atención el accionar femenino, le parece curioso lo de anotar en la libreta a pesar de que sabe perfectamente que es parte de su trabajo. termina pareciéndole interesante cómo es que tate consigue que hablar de queso y masa de pizza resulte intelectual, provocando que su mirada se intercale entre los apuntes y su rostro. "siento que estoy presenciando cómo pintan a la mona lisa," dramatización es intencional para hacerla reír, casi como si buscase un poco de su aprobación tras ser de poca ayuda en cuanto al profesionalismo de degustar un alimento. "pero si sirve de algo, definitivamente el otro queso sabía a plástico—— ¡lo siento! no tengo léxico de chef, pero te prometo que mi paladar es confiable..."
carcajada que sale de sus labios es completamente genuina. “leonardo da vinci se debe de estar retorciendo en su tumba en este momento” a pesar de que puede darse cuenta que day estaba siendo completamente exagerada, la comparación le parece bastante peculiar y graciosa. “no, no” cierra su libreta para dedicarle su completa atención a su acompañante. “prefiero que no tengas un léxico de chef. sabor a plástico es un buen punto.” muchas veces se dejaba llevar por tecnicismos o pequeños detalles que para el comensal promedio probablemente pasarían desapercibidos. “eres la persona perfecta para hacer esto. solo quiero saber... cuál te gusta más y por qué. también cuál no te gusta y por qué.” regresar la pizza al menú de mercer's es algo que tenía meses considerando. la idea todavía no terminaba por convencerle, pero una investigación previa no haría daño a nadie. “¿ahora a dónde deberíamos de ir?”
una risa irónica escapó de sus cuerdas vocales al momento de bajarse la capucha de la sudadera. “¿de verdad me veo como alguien que tiene un paraguas?” repitió, burlesco. lo que sí pudo ofrecerle fue su propia gorra, aunque dudaba que hiciera mucha diferencia. “para que cuides el alisado —lo mejor que puedo hacer,” sus hombros subieron y bajaron con cierta ligereza, y después hizo un gesto con la cabeza al interior del local. “¿no quieres entrar? sé que no lo parece, pero sé leer.”
“¿alguien se tiene que ver de cierta manera para tener un paraguas?” entrecierra sus ojos y lo observa con cierta confusión. “nadie me avisó que se volvieron un lujo.” no puede evitar rodar sus ojos. es solo por la manera en la que él le ha respondido que actúa de tal manera. no suele ser una persona grosera o demasiado pesado. su mirada desciende hasta su gorra, observándola por más tiempo del necesario. “estoy bien, gracias. no me preocupa que se arruina mi alisado.” muerde la parte interior de su mejilla, no estaba muy segura de si en realidad quería pasar tiempo con él. lo había visto las suficientes veces en riverdrift para saber que no es un extraño, pero la interacción entre ambos no parecía ir yendo particularmente bien. “tienes una percepción muy lamentable de ti mismo.” decide comentar antes de finalmente comenzar a caminar en dirección a la librería. “entonces, ¿qué te gusta leer?”