armitagea
Después de haber sido arrastrado / obligado por todo el Downtown Orlando, podía asegurar que su humor no estaba en las mejores condiciones. ¿Por qué las personas irían voluntariamente a ese lugar? Era jodidamente húmedo, hacía un calor infernal y, además, estaba lleno de personas, de niños llorando y adultos quejándose por absolutamente todo mientras más cerca a los parques iban. Apenas habían llegado y podía decir que ya lo detestaba. Ahora, ya de noche y en Disney Springs, la situación no era mucho mejor. —Casi me arrolla una mujer en un scooter, aparentemente inválida, que iba con mucha prisa para después levantarse e ir por un jersey rosado. Este lugar es ridículo. ¿Y por qué diablos traen a niños tan pequeños que ni siquiera saben qué está pasando? Hay más strollers que adultos aquí,— farfulla la sarta de quejas, exhalando pesadamente. —¿Venden alcohol cerca? Porque estoy demasiado sobrio para esto. Vamos, estoy dispuesto a invitar el primer trago.
Iba camino a una de las millones partes que tenía el parque, nunca antes había ido y de alguna manera le había llamado bastante la atención. No muy lejos de donde estaba escuchó las quejas del moreno y no aguantó las ganas de reírse. Se acercó hasta donde estaba el muchacho todavía riéndose un poco y apoyó su mano encima de su hombro. “Casi suenas como todos esos ancianos que se quejan todo el día de este lugar.” Bromeó rodando sus ojos antes soltar una pequeña carcajada. “No encuentro que el lugar sea tan terrible, quizá te encontraste mucho con la gente equivocada.” esbozó una picara sonrisa. “Sí, creo que si venden pero no sé específicamente donde.” encogió sus hombros, llevando su mano hasta su propia nuca para desordenar un poco su cabello. “Podemos preguntar y te acompaño a tomar algo, si es que quieres mi compañía.” mantuvo su poca distancia.







