{ @ulisesq }
La tensión en el aire podría ser cortada con un cuchillo. O quizá sólo era la tediosa humedad que reinaba en el ambiente. No lidia bien con ese tipo de clima, acostumbrado a la fresca humedad irlandesa o de Londres (incluso de München), estar en Orlando era como poner la secadora a funcionar, pararla a medio ciclo, y luego meter la cabeza en la máquina. Apenas y podía manejarlo, con las mangas enrolladas de su blanca camisa. El pequeño paseo a uno de los lagos del centro de la ciudad lo había dejado a cargo de un grupo de estudiantes; una tarea que no sería nada fuera de lo normal, de no ser por qué la tenía que compartir con él. Una vez los estudiantes se dispersan, acordando volver a la hora exacta que especificaron y dónde podrían encontrar a los docentes en caso de necesitarlos, dedica un breve vistazo a Ulises, en tanto busca su cajetilla de cigarros, necesitando de aquel humo que alivia tensiones. —Al menos podrías pretender que no estás a punto de golpearme, Ulises. Los alumnos van a comenzar a sospechar cosas...— y lo haría con justa razón, en todo caso. Desde el pequeño incidente con los mensajes de texto, había evitado tanto como fue posible la presencia del otro.
















