( lilo & stitch;; movie night)
bambie;
Tomó un malvavisco con bastante confianza, su cuerpo le estaba pidiendo una pizca de azúcar, para que esa energía empezara a recorrer en su cuerpo. Se metió unos tres malvaviscos a la boca, y los comió rápidamente. —Oh, perfecto. —salió de sus labios. —Suelo comer demasiado en las funciones de películas, aunque como más papas saladas. —admitió, arrugando su nariz de una forma un tanto tierna. No es que ella deseara ser tierna, simplemente le salía ‘natural’ esos gestos.
Admitía que le gustaba estar de esta manera, porque no tenía que pensar en los próximos trabajos, o en esos bocetos que tenía que entregar para sus cursos de moda, era como estar en una zona neutra, además parece que la fraternidad era un tanto silenciosa, no como los Dalí que muchas los escuchabas cantando, o simplemente quejándose porque algo no salía bien (ella también estaba en eso). Mordió su labio inferior, y le dijo lo siguiente: —Es una buena teoría. Cuando iba a la casa de mis tías, pensaba que sus camas eran de algodón, porque eran las cosas más suaves del mundo. —contó, con cierta nostalgia en su voz, pero que en segundos cambios. Iba a decir algo más, pero se callada unos segundos, cuando Michael le dijo su opinión sobre su pijama, y sintió algo en su pecho… ¿felicidad? Sí, eso. Era una de las pocas personas que no se burlaba por aquello, el de tener prendas de Disney porque era su mayor obsesión (aparte de dibujar, claro). — ¿Crees eso? —preguntó, un tanto ilusionada. — ¡Un día te mostraré mis onesies de unicornio! —exclamó emocionada. —Creo que debo tener un par de personajes de Disney, solo debo buscarlos por ahí. —rogó, que el chico no la encontrara una idiota o infantil, por tener cosas así, porque eso no sería nada nuevo para ella, ya todos la encontraban demasiado inocente, o idiota en algunas cosas, y cuando decía aquello sobre los onesies era mucho peor. —En serio, los compré cuando fui al parque en Florida. —contaba aquello, demasiado rápido, que tuvo que tomar una gran bocada para seguir hablando. — ¡Es mágico! —
—Creo…—contestó. Las palabras del contrario tenían bastante lógica, pero una voz en su cabeza le decía lo negativo, quiso acallar esas voces con una canción. —Entretenerse es lo principal. —inferiría de esa respuesta, de su nuevo amigo. Se alejó, quitando suavemente su cabeza del cómodo hombro del muchacho. —Sí. Me encanta esa canción. Seremos el gran dúo de la industria de la música. —se atrevió a bromear. — ¡Los mía igual! —coincidió con él. —A pesar de que otros personajes de Disney tienen mi corazón, ellos dos son perfecto, o sea, esa filosofía de vida es espectacular, es mucho mejor que ese ‘solo vives una vez’. —comentó. Se comió otro malvavisco, y se paro del lugar de donde estaba cómoda. Tomó la mochila que llevaba siempre, y se volvió a sentar al lado de su acompañante. Al abrir aquel bolso, sacó cuadernos y acuarelas, además de miles de papeles que tenía con bocetos, entonces la encontró… ¡La cámara polaroid! Ese artefacto que llevaba siempre, para sacar fotos a esos momentos de recuerdos. —La traje para sacarnos fotos. Se llama ‘Budhi’, es la que traigo en todas las ocasiones. —y la depositó en su regazo. La chica de grandes orbes azules, dejó todo a un lado, esperando que nada le molestara. —Tenemos que sacarnos muchas fotos, hasta que ya no me quede papel de fotos.
Mantuvo la risa que se quería escapar para el sólo al ver a la muchacha con los cachetes grandísimos gracias a la cantidad de malvaviscos que tenía dentro de su boca, inconscientemente estaba haciendo el chubby bunny challenge y eso mantenía la sonrisa en las facciones del italiano intacta. Papas saladas. Él había traído papas saladas, las buscó con su mirada disimuladamente hasta que finalmente las encontró y se las estiró. ‘’¿Crees que yo no? Amo las papas saladas’’ asintió estirándole el paquete con su mejor sonrisa.
Era bueno salir de la rutina alguna vez en su vida, si no hubiese conocido a la muchacha probablemente estaría igual que sus compañeros encerrado en la biblioteca estudiando el material de la próxima clase independientemente si hubiese examen o no, por eso secretamente estaba agradecido de conocer a la chica para al menos poder pasar un rato agradable que definitivamente el recordaría. ‘’Ellos siempre duermen con tal placer y no había entendido porque, pero ahora que me tomé el atrevimiento de secuestrar sus almohadas ya encontré a las culpables’’ señaló las almohadas, al cabo de unos segundos la almohada que se encontraba a su lado se encontraba en sus brazos mientras la abrazaba y colocaba su cabeza encima de ésta dando a probar su punto en que definitivamente en algo las almohadas de los demás eran más suaves que las de él, probablemente porque ellos la habían traído e sus cadas y el tuvo que comprarlas en una tienda en camino al aeropuerto, había salido bastante tarde de Italia y se le había olvidado las almohadas, típico de Michael. ‘’Oh dios mío esos onesies, juro que son la cosa más tierna que he visto en mi vida. Además parecen bastante cómodos a simple vista’’ asintió con convicción recordando la cantidad de onesies que tenía su hermana, amaba verla en esos atuendos ya que parecía realmente feliz. ‘’En mi antigua casa, cuando vivía con mis padres tenía cualquier cantidad de muñecos de colección de Disney’’ recordó con algo de nostalgia su antiguo hogar. ‘’Yo sólo he ido a EuroDisney, aunque me han dicho que el de Florida es mucho mejor’’ explicó ya que el italiano había ido muy pocas veces a Estados Unidos, si le dieran a escoger se quedaría siempre con el viejo continente.
Apoyó su cabeza contra la de la chica, podía sentir como poco a poco el pulso de su corazón comenzaba a acelerarse por la cercanía que tenían, sabía que no era nada para ella pero hacía mucho tiempo que él no estaba así con una chica. ‘’Eso sí, deberás perdonarme porque tiendo a meterme mucho en el papel, yo crecí con Timón y Pumba’’ se sonrojó levemente, parecía nuevamente un niño de cinco años hablando de Disney con ella no se sentía incómodo hablando de eso como con la mayoría de las personas, por primera vez con ella sentía que no iba a ser juzgado por sus gustos tan infantiles. ‘’Nada hay que temer’’ cantó aquella parte de la canción para continuar con la idea de la chica. Observó los movimientos de la chica cuando se levantó prácticamente de la nada ¿había hecho algo mal? Más se relajó cuando ésta volvió a ocupar su lugar, soltó una pequeña risa al ver todas las cosas que sacaba de aquella mochila, se tomó el atrevimiento de mirar lo que parecían los bocetos de la contraria, ante los ojos de Michael aquellos dibujos eran hermosos. Frunció el ceño ante la emoción de la chica por la cámara, ¿acaso era que...? ‘’Espera, ¿de verdad quieres tomarte fotos conmigo?’’ preguntó con su típica inseguridad hacía el mismo.











