No podía respirar, estaba rígida y pensando que era el momento de mi muerte, escuché una voz que me gritaba tan preocupada y decía: ¡No me hagas esto!
Era una voz muy conocida, al inicio no podía identificarla, pero momentos después lo hice.
Y comencé a llorar por qué sabía que ese no era el momento.
Perdóname mamá. No te haré esto.
-Myla














