Giró la manilla para luego empujar la puerta, su mirada recorriendo la habitación hasta finalmente posarse en la única persona que estaba dentro.—¿No has visto a un hombre de traje, canoso…tal vez de un metro ochenta?—preguntó a la persona que había en el interior de la habitación, preguntando por su propio manager. Habían quedado en reunirse allí, pero como siempre había llegado más tarde de lo acordaro. Aunque claro, esta vez habían sido solo diez minutos y no tres horas como de costumbre.
Apartó la vista del teléfono, evadiéndose de su trabajo para dedicar la atención que requería el joven que le había inquirido, ascendiendo la mirada al rostro de este para luego examinar la habitación. No había estado demasiado pendiente de si se encontraba alguien más a su alrededor, por lo que no lograba recordar a nadie con esa descripción. --No, lo siento. --respondió, negando con la cabeza. --Pero cuando he llegado no había nadie. --explicó, bloqueando la pantalla del móvil para luego guardarlo en el bolsillo de la chaqueta.







