Jueves 16 de Abril del 2026
Cargo nombres que no elegí, historias que respiran detrás de mi espalda como estrellas viejas que siguen brillando aunque ya no existan.
En mi casa no se hablaba de sueños, solo de sobrevivir al día siguiente, de sostener lo que otros dejaron caer, de no mirar demasiado lejos.
Y aquí estoy, heredero de un cielo sin ambición, repitiendo órbitas que no entiendo, girando lento en la misma duda.
Pero abro el teléfono— y estallan otras galaxias: gente que arde, que crea, que conquista, que nombra su destino como si fuera propio.
Los miro y algo tiembla, no sé si es deseo o traición, como si al querer más rompiera un pacto antiguo con los míos.
¿Hasta dónde llega mi vida y dónde empieza la de ellos en mí? ¿Es mi falta de fuego o el eco de un linaje cansado?
Las redes me gritan: puedes ser distinto, pero mi sangre susurra: permanece.
Y en medio, soy una constelación incompleta, tratando de unir puntos que no elegí, buscando, tal vez por primera vez, dibujar mi propia figura en el cielo.

















