HOMECOMING.
Había pasado tanto tiempo moviendo cada maldita roca de aquella dichosa Isla que ya había perdido la noción del tiempo. Podrían haber pasado semanas incluso meses desde que su obstinación por encontrar a Sarah le había llevado desaparecer sin dejar más rastro que las cartas que le mandaba a sus hermanos de vez en cuando. Al menos para que supieran que seguía vivo.
No contaba ya las noches sin dormir más de dos horas seguidas, se notaba en su rostro y en su postura cada vez más arqueada. Rendirse no era una opción, pero, ¿y si Diana tenía razón?
No era la primera vez que se lo preguntaba, pero empezaba a encontrar cada vez menos razones para descartarla. Esa fue la razón que le devolvió a Auradon tras su desaparición.
Antes de irse, se acercó a una de las playas más escondidas.
"Lo siento, hermanita..."
Gil se acercó al mar, casi como si pudiera mantener una conversación con él. Sin embargo, las palabras no salían y quizás lo peor era que no le quedaban más lágrimas que derramar.
Era tiempo para abandonar la búsqueda. Si Sarah está viva, los encontraría, tenía esa esperanza. Sus ojos miraron el collar de flores que estaba entre sus manos. Eran violetas, su flor preferida. Se agachó lo suficiente para que navegasen mar adentro. Ese era el punto final a su búsqueda, al peor viaje que jamás había hecho. Era hora de volver.
Sabía cómo le iban a recibir sus hermanos, les conocía demasiado bien. Diana le regañaría por desaparecer sin avisar a nadie. Junior bromearía sobre el tema, no se le daba bien gestionar sus propias emociones para alegrarse por verle sano y salvo. Tony, bueno, él seguramente se quedaría en silencio buscando las palabras adecuadas para no decir nada. Los quería muchísimo pero... no podía más que reírse de pensarlo.
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No tardó tanto cómo esperaba en llegar a la ciudad. La primera parada fue su casa, en la cuál entró tirándose en la cama. Miró la mesita y ahí encontró el móvil, en el mismo sitio que lo había dejado. Gil a veces era tan despistado que olvidaba su propia existencia, para no dejarse el móvil antes de aquella expedición.
Como era de esperar la bandeja de mensajes estaba llena. Diana, Tony, Uma, Harry, Aeneas... fueron algunos de los nombres que vio entre todos ellos. Lo iban a matar, ya lo venía venir y lo tenía merecido. Entre tanto mensaje, comenzó a escribir.
"Hey, sigo vivo. ¿qué tal estáis vosotros?"













