7 CAJAS: LA BELLEZA DE UN SUEÑO EN TIEMPO REAL
La sorpresa del año vino desde un país vecino. 7 cajas es un thriller con todas las virtudes del género. Combina con maestría la universalidad del mismo, en lo que respecta a estructura narrativa y lenguaje cinematográfico, con las particularidades de la idiosincrasia de su país y de una locación rica en historias y matices.
Podría hablar de cómo la película desarrolla las convenciones del género con destreza y ductilidad, describiendo que, tanto el montaje, como el uso de los planos, generan una estrecha identificación con los personajes. Particularmente destacaría un plano secuencia donde el protagonista emprende una persecución vertiginosa a través de los laberínticos pasillos del mercado, y la cámara lo acompaña mientras sortea las mesas diseminadas a su paso. Simplemente genial.
Podría profundizar sobre las hazañas, cada vez más complejas y siempre enlazadas por una magnífica comicidad vernácula, que debe realizar nuestro héroe Victor, un humilde carretillero del Mercado 4, en la ciudad de Asunción del Paraguay.
Podría también ahondar en la labor actoral de todos los personajes, tan realista, que nos hace dudar de que no sean personas efectivamente extraídas de la cotidianeidad del mercado. Podría explayarme con detalles sobre todo esto, pero sin embargo me voy a enfocar en la empatía que se genera y nos impulsa rítmicamente a lo largo de la historia. Para ello me voy a detener en los sueños que nos empujan a lo largo de nuestra vida. Esos deseos latentes, que nos llevan a realizar las tareas más arduas y a tomar las decisiones más arriesgadas en pos de su obtención.
¿Quién no tiene un sueño? Nuestro devenir es una sucesión de ellos y somos todos héroes de nuestras propias películas, ya sea de amor, de acción, comedias y por qué no, a veces, hasta de terror. Mi sueño de chica era ser actriz, o bailarina… ¿O era exploradora? Ya no recuerdo. Sí sé que a lo largo de mi vida fui cumpliendo todas esas fantasías de un modo u otro, mientras iban surgiendo nuevos anhelos.
El sueño de Víctor es aparecer en televisión. Este aparato, objeto de su fascinación, lo transporta a otros escenarios y lo lleva a imaginarse a sí mismo como un auténtico James Bond rodeado de chicas hermosas y autos lujosos. La creación onírica es el motor que lo impulsa a lo largo de la historia, y a su vez mitiga una realidad que se presenta cruel y le exige pelear por su supervivencia cual verdadero héroe cinematográfico.
La hermosura de esta historia radica en permitirnos soñar junto a él, y ser co-protagonistas de esta aventura.
La película resume no solo sus sueños y los nuestros, sino los de sus realizadores, quienes con su ópera prima lograron que salgamos exultantes y rebosantes de entusiasmo de la sala. Todos fuimos y seremos ese adolescente, y nos permitimos de tanto en tanto, evadir la realidad y perseguir nuestra Arca perdida.
Por favor, no se pierdan 7 cajas, no la dejen pasar, que es una hazaña de la que vale la pena formar parte.
Por Alejandra Elisseche












