regresar a casa. tres palabras sirvieron para sacudir la tempestad de su mente y el hormigueo de espalda, aquel que se activó en honor a los últimos acontecimientos de reverie. un profesor muerto y otro capturado como posible asesino, ¿encantador, cierto? no extrañaría un ambiente así de tóxico, mas alumnado ni tenía culpa. suspiró, asimilando el punto abordado por surcoreano, recostando cabeza del borde inferior de sofá. ‘ ¡te entiendo! estar a la deriva no es agradable en lo absoluto. creo que no le damos suficiente valor a la estabilidad y también es algo que deseo. ’ aunque su caso no compartían las mismas inquietudes, había algo que les unió, relamiendo carnosidades antes de tomar su chai latte.
‘ nada como la comida coreana, ¿no? ’ toda su infancia y adolescencia la pasó desconectado de cultura. tampoco era una cuestión de la nada, tuvo base para ello, sin embargo― ¿lo pensaría mucho? ‘ no puedo extrañar lo que apenas he tenido, gyu. en casa pocas veces hablamos coreano, lo que sé básicamente lo aprendí por mis tías. al igual que las comidas. ’ claro, no se olvidó de las especiales ocasiones en que su madre tomaba la iniciativa, pero fueron escasas. volvió a reír, mirándole con el cuello doblado en su dirección. ‘ ¿puedo enviarte mensajes de buenos días, noches y me haces falta? ’
la promesa fue suficiente para él, jugando con el vaso que cambió de lugar, pegándolo hacía pecho. ‘ no, me refiero a la situación de los profesores y academia. ’ su cierre por ser el blanco principal de un crimen, moviendo mentón casi por inercia. ‘ ¿vivirás en el mismo seúl? ¿puedo visitarte? ’ quizás no estaría mal conocer el lugar que lo vio nacer, saboreando siguiente trago mediante tarareos. ‘ podrías ser mi guía turística. y eventualmente te pagaría. ’