El camarero colocó frente a Wade el desayuno que previamente hubiese sido para la chica y sonrió de lado al ver que en la taza había Nesquik, lo que le pareció bastante tierno por parte de ella pedir aquello. Echó un poco de azúcar a la caja y alzó las cejas, sorprendido. —¿Quince minutos? Vaya.— Hizo una mueca.— Supongo que no entienden demasiado bien el inglés.— Suspiró alzándose de hombros.— Habrá que tener más paciencia que de costumbre.—
-- Pues que aprendan, o yo que sé. -- Dijo como si fuese lo más sencillo del mundo y esperó por su pedido, el cual vino a los pocos minutos a la perfección. -- Vaya, gracias. -- Dijo cogiendo su taza junto con su sándwich, buscando con la mirada una mesa vacía. -- ¿Te vienes? -- Preguntó con una amabilidad impropia de su persona.












